El Saeculum etrusco y romano, cuando los siglos no duraban cien años

La loba capitolina / foto Artem Avetisyan – Shutterstock

En español el término siglo tiene el significado de período de cien años, siendo sinónimo de centuria. La palabra deriva del latín saeculum igual que en el resto de lenguas romances (siècle en francés, secolo en italiano, século en portugués, segle en catalán, etc.). Algunos idiomas germánicos, por el contrario, utilizan propiamente la centuria (century en inglés, jahrhundert en alemán) para expresar el mismo concepto (el noruego y sueco sekel parece ser una excepción).

La diferencia entre ambos va más allá del simplemente formal. Porque en realidad el término del que deriva nuestro siglo no significaba lo mismo que ahora, sino que fue evolucionando y cambiando dentro de las lenguas romances.

Reproducción del Calendario de Anzio (Fasti Antiates) del 84-55 a. C., expuesto en el Museo del Teatro romano de Caesaragusta. El original está en Roma, en el Museo Nacional de las Termas, y es anterior a la reforma de Julio César / foto Bauglir en Wikimedia Commons

Según Denis Feeney en su libro de 2007 Caesar’s Calendar: Ancient Time and the Beginnings of History un saeculum en el mundo etrusco y romano se refería a una generación, y en particular a una generación medida como el tiempo de vida del individuo más longevo de la comunidad. Por tanto, no era un período fijo, sino un intervalo variable cuyo inicio era subjetivo.

Censorino, gramático romano del siglo III, dice en su obra De die natale (El libro del cumpleaños) escrita en el año 268 d.C.:

El siglo (saeculum) es el período más largo de la vida humana, está limitado por el nacimiento y la muerte del hombre

Censorino, De die natale XV
Eneas y Ascanio contemplan el lugar donde se fundará Roma / foto dominio público en Wikimedia Commons

También distingue entre siglos naturales y siglos civiles, en un momento en el que el estado romano solía fijar ya éstos últimos en una centuria por motivos prácticos (Augusto lo cambiaría a 110):

Pero aunque la verdad se oculta en la oscuridad, los Rituales de los etruscos parecen indicar lo que, para cada ciudad, se llama siglos naturales; de hecho, según estos libros, así es como se establece el comienzo de cada siglo: desde el día de la fundación de las ciudades y pueblos, entre los nacidos en ese día, se busca al que ha vivido más tiempo, y el día de su muerte se asigna para la duración del primer siglo

Censorino, De die natale XVII

Es decir, se tomaba como punto de partida la fundación de una ciudad, luego se elegía de entre los nacidos el mismo día de la fundación al que hubiera vivido más tiempo y su muerte marcaba el final del saeculum. Por ello, según afirma Censorino citando a Varrón:

los primeros cuatro siglos [de los etruscos] duraron ciento cinco años, el quinto ciento veintitrés años, el sexto ciento diecinueve años, el séptimo tanto como el octavo que se está acabando [en tiempos de Varrón], y sólo el noveno y décimo quedan por cumplirse, después de lo cual el nombre etrusco desaparecerá.

Censorino, De die natale XVII

Dice Feeney que los arúspices etruscos que vieron el cometa que cruzó el cielo en el año 44 a.C., tras la muerte de Julio César, interpretaron que esa era la señal del final del noveno siglo y el comienzo del décimo, y por tanto César debía ser el último miembro de su generación. El octavo había terminado el 88 a.C.

Por supuesto no pudo ser más que una coincidencia, igual que la que se produciría unos cuatrocientos cincuenta años más tarde. Cuenta Néstor Marqués en su reciente libro en torno al calendario y la vida cotidiana romana:

En Roma, las profecías de los augures habían marcado en tiempos remotos que la Urbe, contando desde el momento de su fundación, perduraría durante doce saecula, por los doce pájaros que el rey Rómulo había visto volando en formación al decidir dónde se establecería la ciudad. Era una creencia muy extendida que Roma se mantendría viva durante unos 1200 años

Néstor Marqués, Un año en la antigua Roma: La vida cotidiana de los romanos a través de su calendario, p.62 y ss.

Curiosamente, según los cálculos de los propios romanos, esos doce saecula (plural de saeculum) se cumplieron en el año 448 d.C. La fecha que tradicionalmente marca la caída del Imperio Romano de Occidente es el 4 de septiembre del año 476 d.C. Solo 28 años de diferencia.

Rómulo llevando las armas de Acron al templo, cuadro de Ingres (1812) / foto dominio público en Wikimedia Commons

Este concepto del saeculum podría explicar por qué algunos personajes envueltos entre la historia y la leyenda podían vivir muchos años. Dice Plinio el Viejo al respecto:

El poeta Anacreonte asigna ciento cincuenta años a Argantonio, rey de los tartesios; diez años más a Cíniras de Chipre, y a Egimio, doscientos […] Según Éforo, unos reyes de los arcadios vivieron trescientos años cada uno. Según Alejandro Cornelio, en el Ilírico un tal Dandón vivió quinientos años. Según Jenofonte en su Periplo, un rey de la isla de los lutmios vivió seiscientos años y, por si fuera poca exageración, su hijo, ochocientos. Todo esto sucedió por desconocimiento de las divisiones del tiempo. En efecto, unos delimitaban un año con el verano y otro con el invierno, otros con las cuatro estaciones como los arcadios, cuyos años eran de tres meses, otros con el curso de la luna, como los egipcios

Plinio el Viejo, Historia Natural VII-XLVIII

Del mismo modo habría que interpretar la longevidad de algunos personajes bíblicos, teniendo en cuenta que lo que antiguamente se entendía por siglo y año puede no ser lo mismo que entendemos ahora.

Fuentes: Un año en la antigua Roma: La vida cotidiana de los romanos a través de su calendario (Néstor Marqués) / Caesar’s Calendar: Ancient Time and the Beginnings of History (Denis Feeney) / Historia Natural (Plinio el Viejo) / De die natale (Censorino) / Oxford Classical Dictionary / Wikipedia.