¿Cómo sonaban el indoeuropeo y otras lenguas antiguas?

¿Han visto alguna vez Isabel, la serie de TVE? Los personajes se entienden perfectamente entre sí sin necesidad de traductores, pese a que al menos hay cuatro idiomas en liza: castellano, portugués, francés y árabe. Cinco, si cuentan el catalán que hablarían en la corte barcelonesa de la Corona de Aragón, y seis si se incluye el latín. Pero nada, allí nos los muestran a todos hablando en castellano para no complicar las cosas al espectador. El sueño de los políticos de hoy, que ya sabemos que no son precisamente poliglotas.

El caso es que esto de los idiomas tiene una parte oral que no siempre se puede reproducir. En las películas del oeste más viejas ponen a los indios chapurreando una jerga grotesca basada en las novelas de Karl May, mientras que en los peplums el estilo suele ser grandilocuente; el latín usado por Mel Gibson en La Pasión fue muy criticado por su pronunciación renacentista y nadie sabe con certeza cómo sonaba el egipcio antiguo.

Desentrañar la forma de leer esas y otras lenguas muertas, poder escucharlas en voz, es una de las aspiraciones de los lingüistas. Pero tienen el problema de que no existe una Piedra Rosetta sonora para comparar, por eso todo se basa en hipótesis que, en realidad, nunca se podrán corroborar. El último en probar ha sido un experto llamado Andrew Byrd, de la Universidad de Kentucky, que ha retomado un trabajo realizado por el alemán August Schleicher en 1868 actualizándolo.

Schleicher creó una fábula satírica titulada La oveja y los caballos intentando reconstruir la lengua protoindoeuropea, rama original datada entre 2.500 y 4.500 años a.C. de la que derivan la mayoría de los idiomas modernos de Europa y Asia meridional. El problema es que no quedan textos escritos de ella, por lo que usó un metodo comparativo recurriendo a las similitudes que encontró entre el sánscrito, el griego clásico, el latín, el germánico, etc.

Pues bien, ahora Byrd ha actualizado la fábula con los últimos descubrimientos y se ha atrevido a leerla, con una hipótetica pronunciación. El resultado está publicado en la revista Archeology junto a otra parábola similar elaborada en 1990 a partir de un pasaje de los Vedas sánscritos.

Y si alguien se queda con ganas de saber cómo sonaban otros idiomas en el último enlace encontrará una muestra, también teórica claro, del egipcio, el acadio, el griego clásico, el latín, el arameo, el gótico y el nórdico primitivo. Incluso se puede oir el inglés antiguo, que duró desde el siglo V hasta el XII, igual que hubo un castellano antiguo que se extendió del X al XV.

Vía: ABC y Archeology

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