Nya Sverige, la efímera colonia sueca en Norteamérica, y el origen de la tradicional cabaña de troncos americana

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Foto philadelphiaencyclopedia.org

La colonización de América del Norte no fue sólo cosa de castellanos, ingleses y franceses, aunque es cierto que éstos abarcaron la mayor parte del territorio. Holandeses, daneses y rusos también jugaron un importante papel, los primeros en la zona de Nueva York, los segundos en Groenlandia, y los terceros en Alaska. Además habría que mencionar los intentos escoceses en Terranova, Cabo Bretón y Nueva Jersey.

A todas ellas se sumó a partir del siglo XVII la colonización sueca, si bien no tan singular como la de Curlandia en Tobago, posiblemente igual de desconocida para el gran público. Al control efímero que Suecia tuvo sobre las islas de San Bartolomé y Guadalupe en el Caribe, la primera posesión sueca entre 1785 y 1878 y la segunda tan solo un año de 1813 a 1814, se añadió Nya Sverige (Nueva Suecia) en América del Norte.

Foto Arnapha en Wikimedia Commons

El núcleo principal del asentamiento sueco estaba en el actual Delaware, a orillas del río del mismo nombre, y contaba con núcleos adicionales en Nueva Jersey como Nueva Estocolmo (hoy llamada Bridgeport) y Swedesboro, que todavía conserva su nombre de origen nórdico.

Nya Sverige tuvo una existencia de 17 años, entre 1638 y 1655, hasta que la zona fue conquistada por los holandeses aprovechando la coyuntura de la guerra que enfrentaba a Suecia con Lituania y Polonia, quienes la incorporaron a Nieuw Nederland (Nuevos Países Bajos) con capital en Nueva Amsterdam (actual Nueva York). Pocos años antes, en 1644, Australia había recibido el nombre de Nueva Holanda, que se mantuvo en uso más de 150 años).

Sello conmemorativo del desembarco de suecos y finlandeses / foto dominio público en Wikimedia Commons

Los esfuerzos colonizadores suecos en norteamérica se iniciaron durante la Guerra de los 30 Años, en un momento en que Suecia era todavía una potencia militar europea. Fuerte Cristina sería el primer asentamiento, fundado en 1638 a un kilómetro y medio del actual Wilmington en Delaware y a unos 3 kilómetros de la costa. El nombre hace referencia, evidentemente, a la reina Cristina, monarca del país desde 1632.

El objetivo sueco era crear una colonia basada en el cultivo del tabaco y el comercio de pieles, para evitar los mercados franceses e ingleses donde debía anteriormente aprovisionarse. El primer paso fue crear una compañía mercantil a la que se denominó Söderkompaniet (Compañía del Sur), con el mandato de establecer colonias en la costa atlántica norteamericana. La compañía realizó 11 expediciones a Delaware entre 1638 y 1655.

Maqueta del Fuerte Cristina en el American Swedish Historical Museum / foto Stilfehler en Wikimedia Commons

En el primero de los viajes, que partió de Gotemburgo a finales de 1637 con los navíos Fogel Grip y Kalmar Nyckel al mando del almirante Clas Fleming, se internó en territorio holandés de la bahía de Delaware, remontando el río hasta el punto hoy conocido como Desembarco de los Suecos (Swede’s Landing), donde levantaron el Fuerte Cristina ya en el nuevo año.

En las sucesivas expediciones fueron llegando los colonos, hasta un número de aproximadamente 600 personas que procedían de los territorios en poder de la corona sueca en Europa: además de suecos, también finlandeses, alemanes, daneses, estonios e incluso algún holandés.

Para 1643 la compañía extendió la colonia con un nuevo asentamiento, el Fuerte Nya Elfsborg (Nueva Alvsborg), localizado entre los actuales Salem y Alloway Creek en Nueva Jersey. El lugar era conocido por los soldados como fuerte mosquito, por la abundancia de insectos, motivo por el que finalmente sería abandonado y quemado (para evitar que cayera en manos holandesas) en 1651. Hoy el lugar donde se alzó se encuentra sumergido en el río Delaware.

Mapa de Nueva Suecia / foto dominio público en Wikimedia Commons

La creación del fuerte había sido idea del recién llegado gobernador de Nueva Suecia, Johan Printz, que además hizo levantar otro en la isla de Tinicum (llamada así no porque fuera una isla sino por su peculiar ubicación geográfica), al suroeste de Filadelfia, donde estableció su residencia: el fuerte Nya Gothenborg (Nuevo Gotemburgo).

La colonia prosperó inicialmente, no exenta de conflictos con los vecinos ingleses y holandeses. Así, por ejemplo, apoyaron a la tribu Conestoga (Susquehannock) en su victoria sobre los británicos en 1644.

Finalmente, en 1655, aprovechando que Suecia estaba ocupada en su guerra contra Polonia y Lituania, Holanda envió una escuadra con el objetivo de apoderarse de Nueva Suecia, hecho que se consumó el 15 de septiembre de ese año. Aun así, se permitió a los colonos permanecer en sus hogares, con su propia milicia, religión, y sin arrebatarles sus tierras. La diferencia es que ahora estaban bajo el control político y comercial de Nieuw Nederland.

Monumento actual en el lugar del primer desembarco de los suecos / foto Jerrye & Roy Klotz MD en Wikimedia Commons

La situación duró hasta que los británicos iniciaron la conquista de los territorios holandeses el 29 de agosto de 1664 con la toma de Nueva Amsterdam, en el contexto de la Segunda Guerra Anglo-neerlandesa. Una vez finalizada la campaña, Nueva Suecia desapareció para siempre y su antiguo territorio fue dividido en 1681 entre las colonias inglesas de Delaware y Pensilvania.

La zona todavía conserva numerosos nombres de origen sueco, además de guardar documentos y artefactos de la época en el Museo Histórico Sueco Americano ubicado en el parque Franklin Delano Roosevelt en Filadelfia Sur. Entre las contribuciones de la colonia sueca a la cultura estadounidense quedó un elemento que hoy se considera arquetípico de la tradición norteamericana, nada menos que la cabaña de troncos, o mejor dicho, la técnica de su construcción, que procede de Finlandia y fue llevada por los colonos de aquella región.

La cabaña de troncos Nothnagle Log House, adosada hoy a una construcción posterior / foto dominio público en Wikimedia Commons

En la antigua Swedesboro se conserva aun la que está considerada como la cabaña de troncos más antigua de los Estados Unidos, la Nothnagle Log House, construida por estos colonos finlandeses de Nueva Suecia entre 1638 y 1643. Con el tiempo, la típica cabaña de troncos se convertiría en todo un icono nacional, a menudo olvidando que no se trata de un elemento autóctono, sino como tantas otras cosas, importado de Europa.

Fuentes: The Swedish Colonial Society / The Swedish settlements on the Delaware (Amandus Johnson) / American Swedish Historical Museum / New Sweden in America (Carol E. Hoffecker et al.,ed.) / Wikipedia.

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