La investigación sobre los sentidos y las percepciones puede enriquecer enormemente nuestro entendimiento de las experiencias humanas del pasado. En las últimas décadas, los estudios sensoriales han ganado terreno en la arqueología, permitiendo a los investigadores explorar nuevas formas de comprender cómo las personas experimentaban y se relacionaban con los paisajes antiguos.

Un equipo interdisciplinario acaba de publicar un fascinante estudio que utiliza técnicas de modelado basadas en Sistemas de Información Geográfica (SIG) para examinar los paisajes acústicos de cinco comunidades de la Cultura Pueblo (Anasazi) pertenecientes a la antigua región de Chaco, en el suroeste de Estados Unidos.

El objetivo de esta investigación fue determinar cómo el sonido de las caracolas marinas utilizadas como trompetas pudo haber contribuido a la cohesión de estas comunidades durante el período entre el 1020 y 1150 d.C.

Gran casa Kin Klizhin con torre kiva (LA 4935)
Gran casa Kin Klizhin con torre kiva (LA 4935). Crédito: Ruth M. Van Dyke / Cambridge University Press

La región de Chaco fue el centro del fenómeno sociopolítico más complejo de la Altiplanicie de Colorado durante el Pueblo Antiguo, entre los años 850 y 1150 d.C. Allí se encuentran algunas de las estructuras prehispánicas mejor conservadas del suroeste, incluyendo las imponentes casas grandes de mampostería de arenisca. Estas construcciones monumentales, junto con una variedad de elementos arqueológicos únicos, revelan la riqueza de las prácticas y creencias religiosas de las comunidades que habitaron esta región.

Más allá del cañón de Chaco, se han documentado alrededor de 200 casas grandes adicionales, que solían ser el centro de comunidades conformadas por numerosos sitios de habitación doméstica. Estas comunidades han sido el foco de intensos debates sobre la naturaleza de los vínculos que unían a la entidad política de Chaco.

Hasta ahora, la investigación sensorial en Chaco se ha enfocado principalmente en la visibilidad, dado que los humanos podían ver a distancias superiores a los 100 kilómetros a través de la clara y abierta Altiplanicie de Colorado. Sin embargo, los sonidos también debieron haber desempeñado un papel importante en la experiencia de estos antiguos paisajes.

Alcance audible modelado de una explosión de caracolas de la gran casa de Kin Klizhin
Alcance audible modelado de una explosión de caracolas de la gran casa de Kin Klizhin. Crédito: Ruth M. Van Dyke et al. / Cambridge University Press

Los autores del estudio se enfocaron en el uso de caracolas marinas como trompetas, que debieron haber producido un sonido potente y penetrante. Estos objetos exóticos, recuperados en excavaciones realizadas en el cañón de Chaco, están asociados a prácticas rituales y al liderazgo comunitario.

Para explorar el alcance de estos sonidos, los investigadores utilizaron el modelo acústico desarrollado por Primeau, que considera factores como la distancia, las barreras físicas, la temperatura del aire, la humedad relativa y el ruido ambiente.

Los resultados fueron sorprendentes. En las cinco comunidades estudiadas, el modelado reveló que el alcance del sonido de la trompeta de caracol emanando desde las casas grandes se superponía de manera notoria a la distribución de los sitios de habitación asociados.

Vista general de la comunidad de Morris 40, mirando hacia el oeste-noroeste. La gran casa está al pie de la cresta de arenisca a la izquierda del arroyo
Vista general de la comunidad de Morris 40, mirando hacia el oeste-noroeste. La gran casa está al pie de la cresta de arenisca a la izquierda del arroyo. Crédito: Kellam Throgmorton / Cambridge University Press

Más allá de esta observación, el estudio también exploró las posibles implicaciones de este fenómeno para la comprensión de la organización sociopolítica y la identidad comunitaria en la región de Chaco. Los autores proponen que, al igual que el sonido de las campanas de una iglesia en la Edad Media, el sonido de la trompeta de caracola pudo haber sido un elemento fundamental que unía a las comunidades chacoanas.

Este estudio innovador demuestra cómo los arqueólogos pueden utilizar enfoques creativos, como el modelado de paisajes sonoros, para reconstruir y comprender las experiencias sensoriales del pasado.

Estos hallazgos también tienen importantes implicaciones para la gestión y protección del frágil paisaje arqueológico de la región de Chaco. Los modelos acústicos pueden ayudar a delinear áreas de mayor preocupación para la preservación de estos recursos culturales, brindando a las agencias gubernamentales y a los legisladores herramientas valiosas para la toma de decisiones y el análisis de impacto ambiental.


Fuentes

Van Dyke RM, Primeau KE, Throgmorton K, Witt DE. Seashells and sound waves: modelling soundscapes in Chacoan great-house communities. Antiquity. Published online 2024:1–18. doi:10.15184/aqy.2024.54


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