Historia

El eclipse que puso fin a la guerra entre lidios y medos en 585 a.C. pudo ser predicho por Tales de Mileto

El eclipse que puso fin a la guerra entre lidios y medos en 585 a.C. pudo ser predicho por Tales de Mileto 6 octubre, 2017

Licenciado en Historia del Arte, ex-bibliotecario, en la blogosfera desde 2005 con La Brújula Verde. Escribo sobre historia, arte, cultura, viajes, geografía…Trabajando en tylium.es, contenidos y publicidad para blogs.

Eclipse / foto Shutterstock

Los Medos fueron un pueblo del actual norte de Irán que llegaron a controlar una gran extensión de territorio que abarcaba Mesopotamía y el Este la península de Anatolia. Desde el nacimiento del reino Medo hacia el año 678 a.C. siempre fueron vasallos del Imperio Neoasirio. Pero eso se acabó entre 616 y 605 a.C. cuando, aliados con babilonios, escitas y cimerios, atacaron a los asirios borrándolos de la historia.

A partir de ahí comenzó una expansión que, para 579 a.C. les llevó a chocar con los lidios en Asia Menor. 30 años más tarde el Imperio Medo sería conquistado por el aqueménida Ciro el Grande, que se rebeló contra su abuelo, el rey medo Astiages, en 549 a.C. Los lidios, por su parte, tenían una historia más extensa, ya que el reino se había constituido hacia 1300 a.C., tras la caída del Imperio Hitita. Asentados al Oeste de Anatolia y en las costas jonias, muchos historiadores los consideran un pueblo griego, o por lo menos altamente helenizado.

Pero durante la guerra entre ambos ocurrió un episodio significativo, no solo para la Historia sino también para la Ciencia. Llevaban ya 5 años enzarzados en el conflicto cuando los ejércitos lidio y medo se vieron las caras en la Batalla del río Halis (actual Kizilirmak), al Este de Anatolia.

Anatolia hacia el 600 a.C. / foto Kmhkmh en Wikimedia Commons

Cuenta Heródoto que al frente de los lidios estaba su rey Aliates, mientras que los medos estaban encabezados por el suyo, Ciáxares. La batalla se alargaba y la victoria no se decantaba de ningún bando cuando, algunas horas después del mediodía el cielo se oscureció de repente y el día se hizo noche.

Aunque Heródoto no dice explícitamente que aquello fue un eclipse, sí que afirma que había sido predicho por Tales de Mileto, aunque evidentemente ni a lidios ni medos les había llegado la noticia. Asumiendo que, con casi total seguridad, fue un eclipse, los historiadores han podido establecer la fecha exacta de la batalla, gracias a los cálculos astronómicos que sitúan el fenómeno el día 28 de mayo de 585 a.C.

En las diferentes batallas que se dieron, hubo una nocturna en el año sexto de la guerra que ambas naciones proseguían con igual suceso, porque en medio de la batalla misma se les convirtió el día repentinamente en noche; mutación que Tales de Mileto había predicho a los jonios, fijando el término de ella en aquel año mismo en que sucedió. (Heródoto I, 74–2)

El eclipse en la batalla del río Halis, ilustración de Astronomy For Amateurs, Camille Flammarion, 1904 / foto Go See the Eclipse

Los contendientes quedaron tan sorprendidos, quizá atemorizados que, interpretándolo como una señal divina, inmediatamente depusieron las armas y negociaron un acuerdo de paz.

Entonces lidios y medos, viendo el día convertido en noche, no solo dejaron la batalla comenzada, sino que tanto los unos como los otros se apresuraron a poner fin a sus discordias con un tratado de paz. (Heródoto I, 74–2)

No solo eso, como parte del tratado se acordó el matrimonio de la hija del rey lidio, Aryénis, con el hijo del rey medo, Astiages (el abuelo de Ciro), y el río Halis se estableció como frontera permanente entre ambos reinos.

Los intérpretes y medianeros de esta pacificación fueron Syémnesis el Cilice, y Labyneto el Babilonio; los cuales, no solo les negociaron la reconciliación mutua, sino que aseguraron la paz, uniéndolos con el vínculo del matrimonio; pues ajustaron que Aliates diese su hija Aryénis por mujer a Astiages, hijo de Ciáxares. Entre estas naciones las ceremonias solemnes de la confederación vienen a ser las mismas que entre los griegos, y solo tienen de particular que, haciéndose en los brazos una ligera incisión, se lamen mutuamente la sangre. (Heródoto I, 74–2)

Busto de Tales en el Museo dei Marmi, Florencia / foto Sailko en Wikimedia Commons

En cuanto al eclipse, si ciertamente fue predicho por el filósofo Tales de Mileto, sería el más antiguo registrado cuya fecha fue exactamente determinada con antelación. Así lo indican también, entre otros, Cicerón y Plinio el Viejo. Diógenes Laercio cuenta que Jenofanes, que fue contemporáneo de Tales, quedó impresionado por la predicción, igual que Demócrito y Heráclito.

Pero esto no está del todo claro. Algunos investigadores cuestionan la veracidad de la predicción de Tales, afirmando que los conocimientos astronómicos de la época no le hubieran bastado para ello. E incluso que los eclipses de Sol fueran causados por la interposición de la Luna no se descubrió hasta un siglo más tarde (por Anaxágoras o Empédocles).

En ese caso lo que Heródoto puede estar describiendo no sería un eclipse solar, sino uno lunar que se habría producido en las primeras horas del anochecer. Si ambos ejércitos confiaban en que habría luna llena como en los días inmediatamente anteriores, el ocultamiento de ésta habría sido igualmente impactante. Según esta hipótesis la fecha de la batalla podría haber sido el 4 de julio de 587 a.C. o el 3 de septiembre de 609 a.C., días ambos en que hubo eclipses lunares.

Trayectoria del eclipse solar de 585 a.C. (-584 en tiempo astronómico) / foto NASA

Para poder predecir un eclipse solar Tales tendría que haber conocido y usado un ciclo de saros (el período de 223 lunas tras el que la Luna y la Tierra vuelven aproximadamente a la misma posición orbital, y por tanto se pueden repetir los eclipses) o tener amplios conocimientos de astronomía babilónica.

El registro más antiguo que se conoce acerca de estos ciclos se halló en Babilonia, debido a astrónomos caldeos (626–530 a.C.), quienes ya sabían que los eclipses cumplen un ciclo de 18 años. No obstante, Eusebio de Cesarea afirma que el descubridor de los ciclos de saros fue el caldeo Beroso, que vivió entre 350 y 270 a.C. Curiosamente, para el año 87 a.C. el cálculo mecánico de ciclos de saros ya estaba implementado en el Mecanismo de Anticitera.

Con todo, no existen registros documentales acerca del método que Tales pudo seguir para realizar su predicción, y todos los intentos modernos por reconstruirlo han fracasado.

Fuentes: Thales’s Prediction of a Solar Eclipse (D. Pachenko) / Dictionary of Battles and Sieges (Tony Jacques) / Thales’ Eclipse (Alden A. Mosshammer) / Wikipedia.

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