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El fresco romano más antiguo de Gran Bretaña, encontrado en el subsuelo de Londres


Un equipo del Museo de Arqueología de Londres (MOLA) descubrió en febrero de 2016 un fresco romano a seis metros bajo el nivel de la calle Lime, en la capital británica. La pintura mural perteneció a la residencia de un ciudadano romano de clase alta y se ha datado en el siglo I d.C. lo que lo convierte en uno de los frescos más antiguos conservados de la isla.

Hacia el año 100 d.C. comenzó la construcción de la segunda basílica del foro londinense, el centro cívico de la vida romana en la ciudad, el mayor edificio jamás construido por los romanos al norte de los Alpes. Para preparar el terreno el muro donde está el fresco fue derribado deliberadamente y la basílica se construyó sobre él. Eso permitió que la pintura se preservase durante casi dos mil años.

El fresco se halló tendido boca abajo, del que tan solo se ha conservado un trozo de unos 2 metros y medio por uno y medio. Para extraerlo los arqueólogos lo dividieron en 16 secciones antes de trasladarlo al laboratorio para su estudio.

Los primeros análisis indicaron que pudo pertenecer a una sala de recepción de huéspedes. La pintura muestra un conjunto de ciervos mordisqueando árboles, aves, frutas y una vid enroscada alrededor de un candelabro. Fue pintado a mano por un artista experto en pigmentos naturales, materiales que empleó en todo el fresco salvo en el tallo de la vid, realizado con pigmentos obtenidos del cinabrio, un sulfuro de mercurio probablemente importado de la península Ibérica.

También se ha detectado un ligero error en el diseño, que se achaca a que posiblemente había más de una persona pintando el fresco sobre una plantilla preparada con antelación.

Anteriormente se habían encontrado en Londres pequeños fragmentos de frescos, pero todos de época posterior y ninguno semejante en diseño a este. El ejemplo más parecido se halló en una villa romana en Colonia, Alemania.

Más información: Museum of London Archaeology.