Historia

Papiro Edwin Smith, el primer tratado de cirugía de la Historia

Papiro Edwin Smith, el primer tratado de cirugía de la Historia 23 diciembre, 2016

Licenciado en Historia y diplomado en Archivística y Biblioteconomía. Fundador y director de la revista Apuntes (2002-2005). Creador del blog El Viajero Incidental. Bloguer de viajes y turismo desde 2009 en Viajeros. Editor de La Brújula Verde. Forma parte del equipo de editores de Tylium.

Columnas 6 y 7 del papiro Smith / Foto: Dominio público en Wikimedia Commons

Seguramente más de un lector recordará la novela (o su versión cinematográfica) Sinuhé el egipcio, del finlandés Mika Waltari.

En ella se cuenta la vida del médico del faraón, su auge y caída a causa de una mujer fatal, sus viajes por los mundos vecinos y su implicación final en la revolución monoteísta que Akenatón llevó a cabo y que acabó con su derrocamiento. Para muchos, sin embargo, lo más interesante es el proceso de aprendizaje que lleva a cabo Sinuhé en la Casa de la Vida, la escuela donde se enseñaba la profesión a lo largo de diez años.

La Casa de la Vida estaba reservada para sacerdotes y escribas porque, al fin y al cabo, eran los que sabían leer y escribir. Se cree que había una sede de esta institución en cada ciudad y los alumnos contaban con una importante colección de fondos documentales en papiro para estudiar. Algunos de ellos han conseguido sobrevivir al paso de los milenios y hoy son auténticos tesoros que nos ilustran acerca de la medicina en el Antiguo Egipto.

El más famoso es el Papiro Ebers, llamado así por su descubridor y traductor y que se remonta al octavo año del reinado de Amenhotep I (XVIII dinastía); en sus casi veinte metros de longitud describe en escritura hierática una serie de enfermedades y sus tratamientos, así como una amplia farmacopea con setecientas fórmulas magistrales.

Otro destacado es el Lahun, encontrado en la ciudad homónima en 1889 y que se remonta a la dinastía XII; básicamente es un tratado de matemáticas pero también incluye uno de ginecología y obstetricia. El Papiro Hearst, bautizado así en honor del patrocinador de los arqueólogos que lo hallaron, consta de dieciocho páginas en las que se describen enfermedades de la sangre y el sistema urinario, además de mordeduras.

Tratamiento de un enfermo (Ernest Board) / Imagen: Welcome.ac.uk en Wikimedia Commons

Pero hoy vamos a centrarnos en el Papiro Edwin Smith, cuyo nombre se debe al egiptólogo que lo adquirió en 1862 en Luxor y cuya edad se calcula entre los años 1700 y 1500 a.C, lo que lo convierte en el más antiguo sobre el tema (el Ebers es medio siglo posterior). Smith no llegó a traducirlo y su hija lo donó a la Historical Society de Nueva York, de donde pasó al Museo de Brooklyn en 1938 y luego, diez años más tarde, a la Academia de Medicina de Nueva York, donde aún sigue.

Pero antes, en 1920, la primera institución neoyorquina había encargado su traducción al experto James Breasted. La tarea le llevó una década y cuando estuvo terminada se obtuvo una valiosísima información sobre cómo era la cirugía en el Antiguo Egipto, una especialidad de la que hasta entonces sólo se tenían datos por los relieves de los templos.

El Papiro Ebers / Foto: Einsamer Schütze en Wikimedia Commons

La principal sorpresa fue comprobar que frente a los rituales mágicos a los que solía recurrirse en la época para tratar heridas, tal como describe el Papiro Ebers, los galenos egipcios también se atrevían a actuar sobre ellas aplicando diversas técnicas basadas en la observación anatómica, a pesar de que en aquellos tiempos era tabú abrir los cadáveres salvo para realizar el proceso de momificación (algo que se hacía en la Casa de la Muerte, por contraposición a la Casa de la Vida). Por ello, no se llevaban a cabo grandes operaciones quirúrgicas y la cosa se limitaba a curar heridas de guerra, extirpar pequeñas tumoraciones exteriores, circuncidar y entablillar fracturas, siendo la cura de cataratas quizá lo más atrevido.

En Sinuhé el egipcio también se habla de trepanaciones pero únicamente se han encontrado tres cráneos sometidos a esa práctica y corresponden al período Predinástico, por lo que los egiptólogos creen que no eran comunes. Aún así, el papiro describe el interior del cráneo, con referencias a las meninges, al líquido céfalorraquídeo y a la tensión intracraneana, hablando incluso de la técnica de sutura craneal y del tratamiento de las migrañas presionando la carótida para reducir el flujo sanguíneo hacia el cerebro. También identifica el inicio de la red de vasos sanguíneos en el corazón y pone de manifiesto el conocimiento de otros órganos del cuerpo humano como los riñones, el hígado, el bazo o la vesícula.

Relieves de Kom Ombo / Foto: Jeff Dahl en Wikimedia Commons

El instrumental de que disponían los cirujanos egipcios era muy arcaico, aunque bastante variado. En el muro exterior norte del Templo de Kom Ombo, cerca de Asuán, se puede ver un relieve con muchos más instrumentos quirúrgicos representados: cuchillos, espátulas, espéculos, pinzas, sondas, escalpelos, ventosas cutáneas, fórceps, tijeras, ganchos, sierras, cauterios (para cauterizar al rojo vivo), catéteres uretrales, cráneoclastos (para aplastar el cráneo de los fetos dentro del útero), paletas, lancetas, balanzas, esponjas, vendas, frascos de todo tipo… Son varios los museos que conservan algunas de esas piezas, fabricadas en bronce y cobre, y normalmente decoradas con imágenes de algún dios (sobre todo Ptah y Toth, este último la divinidad de la medicina) o grabados mágicos.

Volviendo al Papiro Smith, mide 4,68 metros de largo por 36 centímetros de ancho, con 17 columnas en 12 hojas por ambas caras. Y aunque cronológicamente se sitúa en la dinastía XVIII, el texto parece que fue ampliado a lo largo de varias épocas informando de un total de 48 casos médicos, todos tratados con cirugía. Su estilo de escritura es hierático pero contiene numerosos arcaísmos gramaticales, lo que lleva a pensar que se trata de una recopilación de varios documentos más antiguos.

De hecho, su autoría se atribuye -dudosamente- a Imhotep, si bien éste habría copiado obras de al menos otros tres predecesores. Imhotep fue un erudito multidisciplinar de tiempos del faraón Zoser y ha pasado a la Historia sobre todo por haber diseñado la pirámide escalonada de Sakkara, pero se le considera también el fundador de la medicina egipcia.

Fuentes: Sinuhé, el egipcio (Mika Waltari) / Medigraphic. El Papiro quirúrgico de Edwin Smith (F. González Fisher y Patricia L. Flores Shaw) / Los misterios del Antiguo Egipto (Bob Brier) / Wikipedia.

Más artículos de Historia

Send this to a friend