Citius, altius, fortius. El eslógan de los Juegos Olímpicos, que en realidad no es clásico sino creado por Pierre de Coubertin para inaugurar la edición de 1896 tomándolo del frontispicio de un colegio francés, significa “Más rápido, más alto, más fuerte”. De esos tres adjetivos vamos a centrarnos hoy en el primero fijándonos en uno de los atletas más famosos de la Antigüedad y cuya especialidad era precisamente la velocidad: Leónidas de Rodas.

No sabemos mucho sobre su vida más allá de algunos datos básicos y sus éxitos deportivos. Nació en la isla griega de Rodas hacia el año 188 a.C. y probablemente era de estatus acomodado, ya que de lo contrario no se habría dedicado a esa profesión. En la Antigua Grecia los atletas eran ciudadanos libres, al contrario que en Roma, donde tenían la condición de esclavos; tener libertad significaba carecer de negocio, es decir, disfrutar de ocio, algo que en la práctica únicamente podían permitirse las clases altas.

El Diadumenos Farnesio/Magen: Shakko en Wikimedia Commons

Los expertos creen, además, que seguramente la afición al deporte le venía de familia, ya que Rodas tenía una gran tradición en ese sentido y alumbró varias dinastías de atletas. Fue el caso, por ejemplo, del célebre boxeador Diágoras, un príncipe que ganó en los cuatro grandes juegos de la época (Olímpicos, Píticos, Nemeos e Ístmicos), al que se erigió una estatua en Olimpia y cuyas proezas glosó el mismísimo Píndaro.

La leyenda cuenta que Diágoras falleció justo después de que un espectador le gritara “¡Ya puedes morir, Diágoras, pues no esperes subir al Olimpo!”, cuando sus hijos (Damageto, Acusilao y Dorieo), también vencedores en las Olimpíadas en la modalidad de pancracio (una combinación de boxeo y lucha libre), celebraban sus éxitos paseándole a hombros.

Diágoras llevado a hombros por sus hijos (Auguste Vinchon)/Imagen: Wikimedia Commons

Por supuesto, hubo otros muchos atletas que se consagraron y pasaron a la Historia: Agias de Farsalia, campeón de pancracio; Bybon y Eumastas, levantadores de peso; Calipo de Atenas, pentatleta; Cleomedes de Astipalea, púgil (alcanzó la fama porque tras una decisión adversa del árbitro enloqueció matándolo y luego, en su huida, hizo otro tanto con decenas de niños al derribar la columna que sostenía su escuela); Cleitomaco, también púgil; Milón de Crotona, seis veces triunfador en los Juegos Olímpicos y héroe de guerra… La lista es larga.

El caso es que Leónidas se convirtió en un atleta revolucionario no sólo por las victorias que cosechó sino también por la forma en que lo hizo, ya que rompió la separación que había entonces entre los atletas de carreras de velocidad y los de resistencia. Y es que se impuso en las tres modalidades más importantes que había: el stadion, la más prestigiosa, una prueba de unos doscientos metros (según la polis); el diaulo, que era el doble de distancia; y el hoplitodromos, en el que, como indica su nombre y al contrario que en los casos anteriores (donde los participantes competían desnudos), se corría con armadura de hoplita (casco, coraza y escudo).

Carrera griega representada en cerámica/Imagen: The Legacy of the Greeks

Leónidas fue campeón en esas tres pruebas en los Juegos Olímpicos del 164 a.C. pero repitió en las ediciones siguientes de los años 160 a.C, 156 a.C y 152 a.C, con lo que se rodeó de un aura de invencibilidad que constituía un doble mérito, al fin y al cabo en los últimos ya contaba treinta y seis años, por entonces una edad más avanzada de lo que es hoy. En la Antigüedad no se entregaban medallas sino coronas de olivo y se colocaban estatuas en memoria de los más grandes; él acumuló doce preseas y le dedicaron una escultura semidivinizado con la inscripción Tenía la velocidad de un dios.

Korebos de Elis fue el primer olimpionike, vencedor absoluto de los Juegos Olímpicos gracias a su victoria en stadion (el que ganaba esa carrera solía ser proclamado así). Hubo otros atletas que destacaron en carreras sueltas varias veces seguidas, caso de Chionis de Esparta, que fue el primero en imponerse en stadion y diaulo en tres Olimpíadas consecutivas, además de practicar triple salto. Lo mismo hizo Astylos de Crotona en stadion y diaulo, aunque su ultima participación triunfal la realizó representando a Siracusa y eso provocó que sus indignados compatriotas le quemaran la casa.

Lucha griega en Olimpia (Tom Lovell)/Imagen: Pinterest

El mérito especial de Leónidas fue ser aclamado como triastes (triple), la distinción que se daba a los ganadores de las tres carreras en unos mismos juegos. Era todo un honor porque sólo hubo siete triastes en la Antigüedad, aunque ninguno de los demás logró ese título más de una vez mientras que él lo consiguió cuatro seguidas. Los otros seis fueron, por orden cronológico, Fanas de Pellene, Astylos de Crotona, Nicocles de Akrion, Hekatomnos de Mileto, Polites de Keramos y Hermógenes de Janto; todos vencieron en stadion, diaulo y hoplitódromo excepto Polites, que en vez de la última modalidad ganó el dólicos, una carrera introducida tardíamente y que era la más larga (entre dieciocho y veinticuatro estadios).

No es de extrañar que el rodio recibiera múltiples elogios, tanto en vida como de forma póstuma. El filósofo sofista Filóstrato de Atenas, contemporáneo suyo, destacacase en su obra Gimnástico sus versátiles cualidades físicas y que el geógrafo Pausanias, también de la época, dijera de él que había sido el atleta más indiscutiblemente famoso.

Recreación del santuario de Olimpia con sus múltiples instalaciones deportivas/Imagen: Greece.is

Han tenido que pasar más de dos milenios para que un competidor en los Juegos Olímpicos superase el récord de las doce coronas. Lo hizo el nadador estadounidense Michael Phelps en Río 2016 al lograr trece medallas; no obstante, algunas de ellas fueron en pruebas de relevos y además Phelps contó con la doble ventaja de ser bastante más joven y poder descansar al menos un día entre cada competición, mientras que los atletas de la Antigüedad, Leónidas incluido, debían hacer todas las carreras en la misma jornada. Eran otros tiempos.

Fuentes: Ancient Greek Athletics (Stephen G. Miller)/The Ancient Olympiads: 776 BC to 393 AD (James Lynch)/The Ancient Olympic Games (Judith Swaddling)/The Ancient Olympics (Nigel Spivey)/Greek sport and social status (Mark Golden)/Famous Ancient Greek Athletes (Michael Lahanas)/Wikipedia