El mareante arte de Peter Kogler


¿Recuerdan aquella moda de la psicodelia que inundó la segunda mitad de los años sesenta y principios de los setenta? Tuvo una gran repercusión en el arte (tanto el plástico como el musical), que evolucionó del pop hacia ella como una forma de proyectar el mundo interior de la psique y expresar la sinestesia, o sea, una alteración de la percepción del tiempo y del sentido de la identidad. Estrechamente ligada al LSD, las imágenes del ese estilo o movimiento o como quieran llamarlo eran una catarata de formas geométricas, realidades imposibles y colores, muchos colores, que le daban un aspecto fácilmente reconocible.

Por si no les tocó vivir aquello y no saben de qué iba, aquí tienen la obra del austríaco Peter Kogler que, sin adscribirse necesariamente a esa tendencia, presenta un resultado bastante aproximado a lo que se veía entonces. Nada de minimalismo ni espacios vacíos: sus obras lo llenan todo de geometría, a veces en color rojo pero generalmente en blanco y negro, provocando un horror vacui que además juega con las tres dimensiones al aprovechar los volúmenes de la arquitectura que le sirve de sostén.

Los motivos pueden tener aspecto de círculos o tuberías, de panales o entramados de redes (a veces también formas animales o humanas) que se desparraman por suelos, paredes, techos, columnas, pasillos y escaleras, dotándolos de una energía y personalidad especiales. También puede producir cierta sensación de vértigo e incluso de agobio, para qué negarlo. La psicodelia con toques de pop art, vanguardia rusa e incluso conceptos cibernéticos. De hecho, Kogler fue un pionero en la aplicación de ordenadores en el arte allá por los años ochenta.

En realidad, este artista ha ido pasando por casi todos los soportes imaginables, desde la pintura y la escultura a la arquitectura, pasando por el vídeo, el cine, las performances y, últimamente, el arte con técnicas digitales. Es más, no se limita a lo visual sino que también practica con el sonido; algunas de sus creaciones suelen ir acompañadas de piezas musicales o acústicas de Franz Pomassl, considerado algo así como «artista sonoro».

El caso es que los espacios públicos de paso son su escenario favorito para reformar o redecorar, con una querencia especial por los parkings y las estaciones de metro, quizá porque se trata de sitios relacionados con el movimiento (de trenes, de coches, de usuarios) y eso es algo extensible a su trabajo. Si se sienten aturdidos o mareados al verlo, no se preocupen porque es normal, forma parte del objetivo de Kogler.

Vía: My Modern Met
Más información: Peter Kogler