El bosque sumergido del lago Traful

El bosque sumergido del lago Traful

Si les digo que uno de los lugares más sorprendentes de América es un bosque esbozarán una sonrisa de condescendencia. Más aún si es en Argentina, donde la imagen típica que tenemos de ese país es la de grandes llanuras o las montañas de la región andina. Pero ahora voy y digo que para llegar hasta allí es necesario hacerlo en barca. Y si además añado que el bosque de marras está bajo el agua seguro que ya habré conseguido captar su atención ¿verdad?

Eso es porque me refiero al bosque sumergido que hay en el lago Traful, en el Parque Nacional Naheul Huapi de la provincia de Neuquén. O sea, en plena Patagonia. El lago mide unos setenta y seis kilómetros cuadrados y sus aguas alimentan el río homónimo, afluente del Limay. Un paraje ya de por sí muy bello, enclavado en un valle cercano a la localidad de Villa Traful y convertido en atractivo destino turístico porque aparte de naturaleza hay numerosos servicios (hoteles, cámping, restaurantes, mirador) e incluso una playa.

Bosque sumergido lago Traful

Los visitantes llegan en busca de unos días de asueto, bien para nadar en las cristalinas aguas, bien para pescar salmones y truchas, bien para hacer senderismo o simplemente para disfrutar del puro encanto del lugar. Pero, sin duda, lo más llamativo es el mencionado bosque sumergido, en la parte norte. O bosquecillo, más bien, ya que está formado por apenas medio centenar de cipreses de ramas desnudas, sin copa, cuyos troncos afloran sobre la superficie formando un curioso espectáculo.

Bosque sumergido lago TYraful 2

Estos árboles estaban en realidad en una ladera del cerro Bayo que se desprendió de su sitio en 1960 por un movimiento sísmico y terminó en el fondo del lago. Así, los troncos se pueden ver sobresaliendo, repartidos por unos cien metros cuadrados. Las lanchas con curiosos se mueven entre ellos pero hay una forma aún más fascinante de contemplarlos y es buceando: la profundidad oscila entre cinco y veinticinco metros -los árboles son, pues, muy altos, algunos de superan la treintena de metros-, por lo que es necesario usar botella.

La temperatura del agua ronda los diez grados y el lecho, pese a la gran visibilidad que hay allá abajo, es bastante irregular, de ahí que para probar la fantástica experiencia de inmersión se exija un curso de capacitación que se puede dar allí mismo.

Más información: Neuquén Turismo

Foto cabecera: El Borgo