Las letrinas en la Edad Media

Las letrinas en la Edad Media

Una de las grandes diferencias entre la Edad Media y la Moderna era el acceso a los aseos públicos, también llamados letrinas. En la época del Renacimiento cualquier restaurante, tienda o establecimiento poseía un lavabo y un retrete obligados por las autoridades locales. Sin embargo en tiempos medievales este asunto era bien diferente, siendo el caos más que evidente.

Carole Rawcliffe, autora del libro Urban Bodies: Communal Health in Late Medieval English Towns And Cities, revisó la documentation de Londres, York y otras zonas urbanas inglesas para ver cómo eran las costumbres diarias de la población en cuanto a salud, higiene y cuestiones ambientales. También estudió cómo era el tratamiento de las enfermedades, el suministro de agua potable, asegurando que la comida y la bebida tuvieran un mínimo de estándares.

Frecuentemente la gente no encontraba un lugar para ir al baño, salvo en las calles. En 1307, uno de los mozos de cuadra del Rey tuvo un encontronazo con dos vecinos de Londres cuando los encontró orinando en un lado de la calle.

A finales de la Edad Media la gente estaba más concienciada con la salud y las cuestiones de higiene. Las autoridades municipales dictaron leyes y gastaron dinero en conservar sus ciudades limpias. En concreto, en Londres se construyeron letrinas públicas y en el siglo XV se conoce la ubicación de una docena de éstas en la ciudad.

Habitualmente las letrinas se construían en puentes, ya que la porquería caía directamente a los ríos. En 1382, el alcaide de la Torre de Londres gastó 11 libras en construir una letrina. Además sobre el río Támesis se construyeron otras dos en Walbrook y The Fleet, pero esto provocó que el agua del río se volviera más contaminada.

A finales de la Edad Media esta autora ha constatado que cualquier ciudad o pueblo tenía una letrina pública cuyo consistorio estaba encargado de su mantenimiento. En el caso del Ouse Bridge de York, los denominados coloquialmente «agujeros para orinar» y retretes eran mantenidos por los guardianes del puente, que también se encargaban de su limpieza y reparaciones.

Vía: Medievalists.net