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El Índice Big Mac y otras formas raras de medir la economía


Hay varias formas de medir el nivel de vida de los habitantes de un país: que si la renta per cápita, que si el PIB… Existe toda una terminología técnica, parte de la cual se nos ha hecho familiar a raíz de la crisis económica que sufrimos. Ahora bien, seguro que sistema es tan inaudito como el que propuso el diario The Economist en 1986 y que mantiene aún hoy publicándolo un par de veces al año. Parece una broma: el precio de las hamburguesas Big Mac de McDonald’s.

Se basaba en la idea de que esta empresa no sólo trata de expandirse por el máximo de países del mundo sino que quiere hacerlo ofreciendo buenos precios para su producto estrella en todos ellos, lo que podría ser un indicativo del citado nivel de vida en cada uno. O sea, sirve para indicar si las monedas internacionales mantienen una adecuada paridad con respecto a las demás divisas, según la teoría PPP (Purchasing-Power Parity) sobre poder adquisitivo, que dicta que que productos similares, situados en diferentes países, deben tener un precio semejante.

Ahora bien, el del Big Mac no es el único índice de precios que puede orientar sobre lo que le espera a uno en materia de precios o devenir económico. Hay otros igual de singulares o incluso más, como el Mars Bar Currency, creado por The Financial Times, que atiende al coste de las célebres barritas de chocolate y sirve sobre todo para calcular la estabilidad de la libra esterlina; o el Starbuck’s, que lo hace con los cafés de esta cadena tan difundida.

De hecho, no todos los índices se basan en la comida. Hay alguno que se fija en otros aspectos, como pasa con el Ikea Billy Bookshelf Index, ideado por Bloomberg. Ya imaginarán por dónde van los tiros: los precios en cada lugar de la estantería Billy, que comercializa la popular cadena sueca de muebles.

En fin, aunque hay más acabo con los dos más estrambóticos. Uno, las ventas de pintalabios Estée Lauder reflejarían la situación de la economía. Y dos, el largo de la falda evoluciona a la par que los mercados bursátiles (cuanto más corta, mejor va la Bolsa o al revés); bien es cierto que este último índice ha quedado desfasado ante la moda «total» actual.

Más información: The Economist