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¿Por qué la lectura de su propia lengua produce dolor de cabeza a los mongoles?

¿Por qué la lectura de su propia lengua produce dolor de cabeza a los mongoles? 14 Octubre, 2013

Licenciado en Historia y diplomado en Archivística y Biblioteconomía. Fundador y director de la revista Apuntes (2002-2005). Creador del blog El Viajero Incidental. Bloguer de viajes y turismo desde 2009 en Viajeros. Editor de La Brújula Verde. Forma parte del equipo de editores de Tylium.

¿Por qué la lectura de su propia lengua produce dolor de cabeza a los mongoles?

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Es curioso que este post haya coincidido con la difusión de los resultados del Informe PISA revelando que buena parte de los españoles son incapaces de comprender adecuadamente un texto no demasiado complejo. Cuando la política mete sus manos en lingüística hay que echarse a temblar porque lo menos que provocará será un montón de problemas donde no los había. Si alguien está pensando en los casos regionales de España acertará, pero en este caso me voy a referir a otro que nos cae muy lejos y resulta aún más complicado: el de Mongolia.

Imaginemos un país donde casi todos los habitantes hablan el mismo idioma pero eso, hablado. Para escribirlo hay diferencias de un sitio a otro, con el agravante de que no sólo cambia la gramática sino el mismo alfabeto. Los niños aprenden a escribir y cuando están a mitad de su etapa educativa llega una ley que ordena cambiar el latino por el cirílico o viceversa. De pronto, tienen que volver a empezar. En cierto modo como aquí, cuando cambiamos de ley educativa cada legislatura.

Al revés de lo que ocurre con el inglés, por citar un caso, hay idiomas que son más fáciles de aprender orales que escritos. El japonés, dicen, es un buen ejemplo. Sólo de oídas se puede hablar en un tiempo razonable, pero escribirlo es otra cosa: nosotros usamos 27 letras mientras que ellos rebasan los 2.136 caracteres kanji; y eso únicamente para el uso cotidiano, sin contar nombres propios de persona o lugar. Al parecer, a veces los nipones tienen que consultar el diccionario -o lo que sea- para saber cuál es el kanji que necesitan.

Los mongoles están en una situación parecida: hablar pero sin ser capaz de leer. Sólo que su caso es absurdo porque no utilizan ese complicado alfabeto. Sus problemas derivan de tener dos. Uno es el tradicional, que se escribe verticalmente; el otro, el cirílico, horizontal. El primero se usa sobre todo en el interior del país (región autónoma de la la República Popular China); el otro en el estado de Mongolia.

La escritura tradicional se remonta al siglo XII, durante la guerra contra los Naimanos, cuando un escriba tártaro preso introdujo la forma Uigur de representar las letras. Originalmente era horizontal pero se cambió a vertical porque era más fácil escribir hacia abajo sobre el cuello del caballo; cosas de la forma de vida nómada. Luego, a finales de siglo, la dinastía Yuan de Kublai Khan promovió la escritura imperial Phagspa, que había inventado el lama tibetano Zhogoin Qoigyai Pagba con el ambicioso objetivo de unificar la forma de escribir todas las lenguas del dominio mongol, chino incluido.

En 1368 cayó la dinastía y los mongoles se retiraron a las estepas, decayendo el sistema de escritura y siendo reemplazado de nuevo por el método tradicional mongol. La Phagspa desapareció porque representaba el estilo cortesano, no la forma de hablar del pueblo. Hubo que aplicar una reforma en el siglo XVI

Así llegó el turbulento siglo XX. En 1921 la revolución llegó desde Rusia y tres años más tarde nacía la República Popular de Mongolia. En un territorio con un 90% de analfabetismo, la escritura tradicional fue ridiculizada y empezó una campaña para adoptar la escritura occidental. No se consiguió hasta que Stalin declaró la tradicional sospechosa de nacionalismo; de pronto todos apoyaron el cambio porque les iba la vida en ello. El alfabeto latino se estableció oficialmente en febrero de 1941 pero entonces se produjo un nuevo cambio de rumbo: en apenas un mes llegaron órdenes de sustituirlo por el cirílico ruso.

Así que durante las décadas siguientes convivieron malamente la escritura tradicional con la occidental y la cirílica. Entonces llegó la perestroika, cayó el comunismo y brotó un nuevo nacionalismo que abogó otra vez por recuperar las costumbres locales. Al alfabeto tradicional retornó a las escuelas de Primaria en 1992… hasta 1995, en que se decidió reimplantar el cirílico. Si los niños no se habían vuelto locos poco les quedaba, puesto que además la mala situación económica del país impedía contratar profesores.

Total, que los mongoles hablan un idioma pero con dos formas muy diferentes de escribirlo. Deben de estar temblando mientras esperan el próximo paso.

Vía: Rocket News 24

Foto: El Serif de Chocolate

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