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Noruega va a digitalizar todos los libros del país


Que la aparición, difusión y generalización del libro electrónico ha supuesto una auténtica revolución en el mundo editorial hace tiempo que dejó de ser novedad. Y aunque muchos lectores siguen fieles al viejo y entrañable formato en papel, otros muchos han decidido pasarse al digital, que no sólo resulta más barato y, para algunos, cómodo, sino que ahorra mucho sitio.

Seguramente este último factor resultará decisivo para transformar las bibliotecas actuales, siempre limitadas por problemas de espacio y presupuesto, y que ahora pueden encontrar solución a ese problema y llegar a más usuarios vía on line. Algo así es lo que parecen haber asumido en Noruega al decidir digitalizar todos los libros del país.

La Nasjonalbiblioteket, o sea, su Biblioteca Nacional (en la foto), planea tener lista esa operación a mediados del año 2020, al menos con las obras escritas en noruego que nutren los fondos editoriales. Cientos de miles de libros, se supone, pero no sólo: al igual que en España, toda publicación de cualquier medio de comunicación debe enviar un ejemplar para ser depositado en ese centro de referencia nacional.

De esa forma, cuando se termine el titánico trabajo, la exploración, registro de la lengua y literatura del país escandinavo será accesible y legible mediante dispositivos electrónicos y colgada en la Red. Teniendo una IP en Noruega, todos los ciudadanos tendrán derecho a consultar los libros, incluso aquellos que aún estén bajo copyright, que son los del siglo XX; los anteriores más aún, puesto que ya se hallan libres de derechos de autor e incluso se podrán descargar.

Noruega, pues, va un paso por delante, como ya hizo antes con un proyecto similar: la bóveda global de semillas de Svalbard, un almacén que reúne la mayor parte de las especies vegetales del planeta en semilla. En este caso ni siquiera hay soporte físico: toda la cultura noruega pasa del papel a una nube virtual.

¿Servirá de ejemplo para el resto del mundo? ¿Qué pasará con los volúmenes en papel? Y, a largo plazo, ¿qué será de las bibliotecas?

Vía: The Atlantic

Foto 1: Ketil Born en Wikimedia

Foto 2: Thomas Hawk en Flickr