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La Colina de las Cruces de Lituania


Lituania, al igual que el resto de repúblicas bálticas, no es lo que se llama un destino turístico de primera. Lo cual no quiere decir que no se puedan encontrar en el país lugares de interés, pues en todas partes los hay. En este caso, sin duda uno de los más sorprendentes y curiosos es la Colina de las Cruces. Se conoce por este apelativo a un promontorio situado a unos 13 kilómetros de la ciudad de Siaulai (a unas tres horas de la capital, Vilna) y la razón se puede apreciar en la foto: no se sabe el número con exactitud pero es posible que pasen de cien mil las cruces que cubren su superficie.

Las hay grandes, clavadas en el suelo, y pequeñas, colgando de las anteriores. De madera, hierro y plástico. Griegas (de brazos iguales), latinas o eslavas. De colores diversos. Viejas y nuevas. Un verdadero bosque, en suma, desde el que el papa Juan Pablo II lanzó su bendición al país en 1993 y cuyo origen, no se sabe si histórico o con algo de leyenda, se suele situar en el año 1.236, cuando se fundó Siaulai y se cerró el paso a la invasión que protagonizaban los caballeros germanos de la orden Teutónica.

Quizá entonces se plantó alguna cruz pero la costumbre reverdeció a finales del siglo XIX y durante la Primera Guerra Mundial, cuando el símbolo cristiano por excelencia -aunque también hay escapularios, estampas, iconos y otros objetos religiosos- servía para recordar a los soldados desaparecidos en combate cuyos cuerpos nunca pudieron recuperarse. Las invasión alemana en 1941 también sirvió de acicate, quizá recordando los hechos del siglo XIV. Pero la colina quedó atestada de cruces especialmente por culpa del poderoso vecino del este cuando, primero como Rusia y luego como URSS, ocupó Lituania. El régimen comunista trató de acabar con el sitio pero éste ya se había convertido en símbolo contra la opresión y por cada cruz que se quitaba brotaban dos más. Ni siquiera sirvieron de nada los planes de nivelar el terreno o convertirlo en vertedero.

Quizá el mayor peligro no fuera el físico sino el espiritual actual. En lugar del Ejército Rojo los comerciantes venden cruces en los alrededores a los turistas para que las coloquen y se hagan la foto.

Foto: Elatrip