El póker, un juego con historia


La popularidad del póker es incuestionable. Este juego de naipes ocupa una gran parte del tiempo de ocio de muchos aficionados a las cartas, independientemente de su edad. No siempre sucedió esto. El póker no siempre fue un juego popular, aunque sí conocido en determinados sectores de la sociedad, merced al aumento de accesibilidad dado por el póker online. Actualmente, este juego es accesible a cualquier persona, y no siempre es necesario gastarse unos euros en echarse unas partidas. Es más, el póker está considerado algo más que un juego de cartas, como un deporte donde el apartado mental desempeña un papel decisivo en la estrategia a seguir, lo que le une a que este juego sea estudiado, y amado, por aquellas personas estrechamente cercanas a las matemáticas.

A lo largo de las siguientes líneas veremos la larga historia del póker, desde su creación a su implementación como juego online. De ser jugado por una parte elitista de la sociedad, por casi aventureros, a popularizarse y ser estudiado en las universidades. Así es el póker, un juego más allá de las cartas, porque para jugar no sólo es suficiente con saberse algunas normas, éstas deben dominarse e ir más allá incluso si se quiere ser un excelente jugador de naipes. Pero hay más. Hay que saber de números y combinaciones, de estrategia, de leer incluso las opciones de los adversarios, y de ser capaz de controlar factores no siempre controlables, como las emociones y sensaciones. El póker también es un juego de pícaros.

El antecedente más cercano a como conocemos en esencia el póker (aparte de sus versiones) lo encontramos en Nueva Orleans, hace más de 200 años. En esta ciudad de inmigrantes se supone que tiene el póker sus orígenes contemporáneos, aunque hay mucho más allá, como veremos. El caso es que en Nueva Orleans, este juego de naipes toma la forma más actual a la nuestra, con influencias españolas, británicas, francesas y estadounidenses. Si retrocedemos aún más en la historia, nos debemos ubicar en tiempos prehistóricos. Hacía el año 1000 después de Cristo, en los terrenos inhóspitos de la rica Persia. En esta zona, los historiadores ha constatado la existencia de un juego denominado ‘As Nas’, y algunos indican que este juego, con ciertas diferencias en su esencia, sería el antepasado más remoto del póker.

Bien es cierto que la mayoría de investigadores coinciden en que este juego es la antesala del póker, pero hay otras teorías que ponen en duda esta opción. Con lo que se añade un misterio a los orígenes del póker, lo que le proporciona ese misterio que siempre se suele dar en muchas partidas de altos vuelos. Se habla de coincidencias con juegos franceses, británicos y alemanes, aunque nada confirmado hasta esa conexión de culturas establecida en la ciudad de inmigrantes de Nueva Orleans.

Como sucede con otros ámbitos, en el póker también encontramos un nombre y apellidos en la creación de este juego de cartas, capaz, como ven, de resistir a todos los tiempos y adaptarse a todos los cambios y mantener su poder de atracción de una y otras generaciones. Como sucederá con las venideras. Cuando hablamos de esa persona, nos referimos a Joseph Crowell. Fue el primero que certificó las reglas del póker, y eso sucedió en 1829, en la ciudad de Nueva Orleans. Curiosamente él no jugaba a este juego, sino que constató que los inmigrante lo hacían en las cercanías del icónico río Mississippi. Esta documentación fue descubierta por los historiadores en los diarios de Joseph Crowell.

Es más. Joseph Crowell dejó por escrito cuestiones como las nociones básicas del juego. Era, por supuesto, diferente a la esencia actual del juego. La baraja constaba de 20 cartas y los jugadores (normalmente cuatro) apostaban a ver quién tenía la mayor puntuación. Como podrán deducir, nada que ver al actual, aunque sí en el apartado mental y estratégico del juego, puesto que una parte importante para ganar estaba en ser capaces de ‘engañar’ al resto de los adversarios. Quizá aquí también estaba el invento de esa frase de ‘jugar de farol’, tan significativa y valiosa en cualquier juego de naipes, más allá del póker.

A partir de entonces, el póker fue evolucionando y edificándose sobre unas complejas reglas de juego, más matemático. Por ejemplo, por influencia británica, la baraja aumentó a las 52 cartas y nació la jugada de ‘color’ (recuerden: tener cinco cartas del mismo palo). También surgió el póker de descarte, lo que permitió reemplazar cartas que no encajaban con nuestra estrategia y carecían del valor que necesitábamos y otra serie de variantes que, ahora mismo, cualquier jugador de póker conoce perfectamente.

Torneos de póker

Versiones e influencias hay muchas, pero conviene detenerse en la versión de póker de Texas Hold’em, la cual apareció años más tarde, concretamente en 1925 del siglo pasado. Esta variante tiene su importancia porque cambiaba una parte del juego y porque causó, y sigue causando, una gran sensación entre muchos aficionados del póker. En el Texas Hold’em se reparten dos cartas en lugar de las cinco habituales. Esas tres cartas de diferencia se ponen boca arriba sobre la mesa y entonces empieza a funcionar la estrategia de los jugadores. Estamos, pues, ante un juego de naipes orientado para grandes estudiosos, como veíamos al comienzo de este texto histórico sobre este juego.

Esa popularidad del póker continúo en aumento y en la década de los años setenta, este juego de naipes empezó a profesionalizarse, con motivo de la organización de torneos que se celebraban en Las Vegas, en la meca de los casinos y de los juegos de azar. No podía ser en otro lugar. De esta manera, World Series of Poker es el torneo de póker más antiguo del mundo. Y ahí sigue, con retransmisiones en directo a todas las partes del mundo y con muchos jugadores soñando con sentarse en una mesa de tapete verde, tener una buena mano y convertirse en millonarios. O hacer lo mismo en el European Poker Tour, el torneo de póker que se juega en Europa. O hacerlo de manera online, en las numerosas partidas que se juegan en la red.