Cómo construimos a Frankenstein

Siempre que imagino a Mary Shelley en el ocaso de sus días me la represento sola, mirando a la repisa de la chimenea. Allí, protegido por una campana de cristal, conserva un pedazo de músculo momificado con la mitad del tamaño que tuvo en vida. Es el corazón de su marido Percy Shelley, ahogado en…Seguir leyendoCómo construimos a Frankenstein