Después de siglos de debate sobre su existencia, un equipo de investigadores ha logrado identificar con gran probabilidad los restos del obispo Teodomiro de Iria Flavia, una figura clave en el origen del Camino de Santiago.
Teodomiro fue quien, según las fuentes históricas, descubrió la supuesta tumba del apóstol Santiago en Santiago de Compostela entre los años 820 y 830 d.C. Esto catapultó a la ciudad gallega a convertirse en uno de los principales centros de peregrinaje del cristianismo medieval.
Sin embargo, la existencia misma de Teodomiro había sido cuestionada durante siglos, hasta que en 1955 se descubrió una lápida con su nombre bajo el suelo de la Catedral de Santiago. Junto a ella, se encontraron restos óseos que inicialmente se atribuyeron al obispo, pero décadas después fueron reasignados a una mujer de edad avanzada.
Ahora, un equipo internacional liderado por investigadores del Instituto Max Planck de Geoantropología en Alemania ha realizado un exhaustivo análisis de estos restos óseos, combinando técnicas osteológicas, de ADN antiguo e isótopos estables. Sus resultados sugieren con gran probabilidad que estos restos pertenecen efectivamente a Teodomiro.
Nuestros análisis indican que los restos corresponden a un hombre de edad avanzada, entre 45 y 70 años, lo cual coincide con la edad esperada para un obispo en esa época, explica Patxi Pérez-Ramallo, arqueólogo del equipo. Además, los análisis de isótopos estables y de ADN antiguo apoyan la idea de que este individuo provenía de la región de Galicia, donde se ubicaba la sede episcopal de Iria Flavia a la que Teodomiro perteneció.
La datación por radiocarbono sitúa los restos entre los años 673 y 820 d.C., un rango que si bien no coincide exactamente con la fecha de fallecimiento de Teodomiro en 847 d.C., podría estar dentro de lo esperable debido a factores como el efecto de reservorio marino en la dieta del individuo.
Debemos tener en cuenta que la muestra de hueso utilizada para la datación por radiocarbono tenía un recambio rápido, de unos 10-15 años. Además, el consumo de proteínas marinas podría haber generado un envejecimiento aparente de la edad de los restos, señala Pérez-Ramallo.
Los análisis de isótopos estables de carbono y nitrógeno en los huesos y el esmalte dental también arrojan pistas sobre el estatus social y la dieta de este individuo. Los valores son ligeramente más bajos que los de otros personajes de elite enterrados en la necrópolis medieval de la Catedral de Santiago, lo que podría reflejar una situación más humilde en el lugar tras el descubrimiento de los supuestos restos de Santiago el Mayor.
Esto podría indicar que Teodomiro seguía dietas más modestas, quizás ligadas a reglas monásticas que limitaban el consumo de carne, interpreta el investigador.
Por otra parte, el análisis del ADN antiguo reveló que este individuo presentaba una significativa contribución genética norteafricana, algo que podría relacionarse con sus orígenes romanos o con mezclas más recientes con poblaciones del Al-Ándalus islámico.
Esto resalta la complejidad de las interacciones sociales y demográficas entre cristianos y musulmanes en la Península Ibérica durante los siglos VIII y IX, comenta Pérez-Ramallo.
Los resultados de esta investigación multidisciplinar, publicada en la revista Antiquity, no solo ayudan a esclarecer la identidad de Teodomiro, sino que también arrojan luz sobre la diversidad de orígenes y estatus sociales presentes entre las élites religiosas de la época.
Este tipo de estudios que combinan arqueología, historia y ciencias naturales son fundamentales para entender mejor el pasado, más allá de las narrativas construidas en el presente, concluye Pérez-Ramallo. En este caso, hemos podido verificar la existencia de una figura clave en el origen del Camino de Santiago, enriqueciendo así nuestro conocimiento sobre este importante fenómeno histórico y cultural.
FUENTES
Pérez-Ramallo P, Rodríguez-Varela R, Staniewska A, et al. Unveiling Bishop Teodomiro of Iria Flavia? An attempt to identify the discoverer of St James’s tomb through osteological and biomolecular analyses (Santiago de Compostela, Galicia, Spain). Antiquity. Published online 2024:1-18. doi:10.15184/aqy.2024.91
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