En un descubrimiento arqueológico que podría cambiar la comprensión de las prácticas funerarias en la Edad de Bronce en el Cáucaso, un equipo internacional de científicos ha desenterrado los restos de dos infantes enterrados bajo un monumento de basalto conocido como piedra de dragón en el sitio de Lchashen, Armenia. Este hallazgo no solo destaca por la peculiaridad del contexto funerario, sino también por la calidad de la preservación de los restos y la información genética revelada.

Las piedras de dragón o Vishapakar son estelas prehistóricas de basalto talladas con imágenes de animales, encontradas predominantemente en Armenia y sus alrededores. Estas estructuras han fascinado a los arqueólogos durante años debido a su misteriosa iconografía y a su complejo uso y reutilización a lo largo de los milenios. Sin embargo, la datación precisa de estos monolitos sigue siendo un tema de debate.

El descubrimiento en Lchashen ofrece una nueva perspectiva, ya que la estela de tres metros y medio de altura con la imagen de un buey sacrificado se encontró sobre un entierro que data del siglo XVI a.C.

Mapa topográfico del conjunto arqueológico de Lchashen con la ubicación de las piedras dragón Lchashen 1 y 2.
Mapa topográfico del conjunto arqueológico de Lchashen con la ubicación de las piedras dragón Lchashen 1 y 2. Crédito: P. Hnila

Lchashen es uno de los sitios arqueológicos más importantes de Armenia, conocido por su abundancia de hallazgos de la Edad del Bronce. Las excavaciones en este sitio han revelado una rica variedad de artefactos, desde cerámica y herramientas de metal hasta complejas estructuras funerarias.

Sin embargo, es la primera vez que se encuentra un entierro asociado directamente con una piedra de dragón, algo inusual en los contextos funerarios de la región. Esta conexión entre un monumento de prestigio y el entierro de infantes sugiere una posible importancia ritual o simbólica que aún no se comprende completamente.

Los análisis de ADN antiguo realizados en los restos bien conservados de los dos bebés de entre 0 y 2 meses de edad revelaron que eran parientes de segundo grado con secuencias mitocondriales idénticas, lo que indica una relación cercana. Además, los perfiles de ascendencia genética de estos individuos mostraron similitudes con otros individuos de la Edad del Bronce de la región, lo que proporciona datos valiosos sobre la composición genética de las poblaciones antiguas en el Cáucaso.

Reconstrucción conjetural de la tumba de piedra de dragón. La posición indicada de los esqueletos y la cerámica se basa en pruebas de fotografías de campo y paralelos de otras tumbas coetáneas en Lchashen.
Reconstrucción conjetural de la tumba de piedra de dragón. La posición indicada de los esqueletos y la cerámica se basa en pruebas de fotografías de campo y paralelos de otras tumbas coetáneas en Lchashen. Crédito: A. Hakhverdyan

Este descubrimiento tiene múltiples implicaciones. En primer lugar, la relación entre las piedras de dragon y los entierros sugiere que estos monumentos podrían haber tenido un propósito funerario o ritual más allá de lo puramente decorativo o conmemorativo.

La presencia de restos de infantes bajo un monolito de este tipo también plantea preguntas sobre las prácticas funerarias y las creencias relacionadas con la muerte y el más allá en la sociedad de la Edad del Bronce en Armenia.

El estudio fue llevado a cabo por un equipo internacional y multidisciplinario de investigadores provenientes de diversas instituciones, incluyendo la Academia Nacional de Ciencias de Armenia, la Universidad de Copenhague, el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, y otras prestigiosas universidades y centros de investigación.


Fuentes

Arsen Bobokhyan, Miren Iraeta-Orbegozo, et al., Burial of two closely related infants under a “dragon stone” from prehistoric Armenia. Journal of Archaeological Science: Reports, vol. 57, September 104601. doi.org/10.1016/j.jasrep.2024.104601


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