La descripción que de él dejaron los cronistas dice que era muy alto (más de dos metros), fuerte, apuesto, inteligente, ingenioso, elocuente… pero también arrogante, violento, ingrato, cruel y despótico. Tal es el retrato que nos ha llegado de Helian Bobo, conocido asimismo como Wulie de Xia, el emperador xiongnu que se autoproclamó descendiente de la primera dinastía hereditaria china. Bobo, creador del estado de Hu Xia, unificó el norte de China a caballo entre los siglos IV y V d.C., durante el período de los Dieciséis Reinos, aunque ese logro solamente duró siete años.

Son varios los testimonios explícitos sobre tan singular personaje que dejan patente esa personalidad bifronte, desde el apabullante texto con el que impresionó a un embajador del emperador Wu de Song (aparentemente improvisada, pero en realidad encargada a un literato de su corte como si fuera suya) hasta la torre que erigió con los cráneos humanos de los enemigos derrotados en una batalla, pasando por las historias que se contaban sobre su brutalidad hacia quien le desairaba, cegando al que osara mirarle a la cara o cortando labios y lengua del que le llevase la contraria.

Por contra, el emperador Wenhuan de Qin y su hermano, el general Yao Yong, dieron una imagen más matizada en una conversación sobre la conveniencia de contratarlo. Ante el recelo manifestado por el militar, Wenhuan dijo que Bobo tiene talento para ayudar al mundo. Yo quiero traer la paz al mundo con él, así que ¿por qué deberíamos evitarlo?, a lo que el otro repuso que es arrogante con sus superiores y mayores. Es cruel con sus subordinados y asociados. También es codicioso, traicionero, falto de amor y desatento a las amistades. Cambia de actitud rápidamente y abandona las cosas rápidamente. Si confías demasiado y favoreces a este tipo de persona, seguramente provocará un desastre. Yao Yong acertó de pleno porque, en efecto, Bobo terminaría invadiendo el reino de Qin.

China en el período de los Reinos Combatientes
China en el período de los Reinos Combatientes. Crédito: Yug / Rowanwindwhistler / Wikimedia Commons

Bobo pertenecía a los Tiuefu, una tribu xiongnu (confederación de pueblos nómadas originarios de las estepas, a la que ya dedicamos un artículo) de la que su bisabuelo había sido jefe. Liu Hu, como se llamaba ese ancestro, fue derrotado por los Dai y traspasó el mando a su hijo Liu Wuhuan, que reorganizó a los Tiuefu y les devolvió su fuerza.

Era la última etapa del período de los Reinos Combatientes y Zhao, el estado chino con el que lindaban los xiongnu, había ejercido sobre ellos una especie de vasallaje que confirmó a la citada familia en el poder.

Esa situación no cambió demasiado cuando otro estado, Qin, conquistó Zhao porque Liu Weichen, el padre de Bobo, a la sazón al frente de su pueblo, se declaró vasallo de Qin en detrimento de las aspiraciones del estado de Dai; y cuando éste fue conquistado por Fu Jian, el emperador Qin, a Liu Weichen le premiaron con la confimación de su estatus de chanyu (el cargo de líder entre los xiongnu).

China en el período de los Dieciséis Reinos, a punto de que Liu Bobo cobrara protagonismo
China en el período de los Dieciséis Reinos, a punto de que Liu Bobo cobrara protagonismo. Crédito: SY / Wikimedia Commons

Pero Qin empezó a colapsar ante continuas rebeliones y eso permitió que en el 383 Liu Weichen se apoderase de Shuofang, un amplio territorio que se extendía desde Mongolia interior, al sur del río amarillo, hasta Shaanxi, en el noroeste.

Es decir, en la práctica se trataba de un reino independiente lo suficientemente fuerte como para someter a vasallaje a los estados de Yao Qin (Qin Posterior) y Yan Occidental. Viéndose invencible, Liu Weichen lanzó una campaña de conquista contra el emperador Daowu de Wei del Norte, pero éste no sólo rechazó su ataque sino que contraatacó, cruzó el río Amarillo y capturó Yueba (actual Ordos), la capital de Liu Weichen, que se vio obligado a huir apuradamente. No llegó muy lejos, pues sus propios hombres le asesinaron mientras el clan era masacrado.

Liu Weichen había tenido varios hijos. Uno de ellos, Liu Zhilidi, fue el encargado de dirigir la fracasada invasión y acabó prisionero de Daowu; otro era Liu Bobo, al que hoy conocemos más bien como Helian Bobo. Nacido en el 381, apenas era un niño de diez años cuando logró escapar de la matanza, aunque probablemente ésta dejó una huella profunda en él que explicaría la evolución de su carácter. Encontró refugio en la tribu Xuegan, cuyo jefe, Taixifu, resistió a la apremiante exigencia del emperador Daowu para que se lo entregase.

Estatua de Daowu, emperador de Wei del Norte
Estatua de Daowu, emperador de Wei del Norte. Crédito: TAOZIlovewiki / Wikimedia Commons

En vez de hacerlo, Taixifu lo puso bajo la protección de Moyigan, el caudillo de la tribu Xianbei, quien lo casó con su hija Podoluo. Daowu no se conformó y emprendió una campaña contra los xuegan, provocando una nueva degollina; Taixifu se salvó por poco buscando amparo en Qin Posterior y Moyigan optó por retirarse también hacia allí con su familia, incluyendo a su yerno. Los xianbei no sufrieron tanto como los otros porque no solían vivir concentrados en ciudades sino dispersos en pequeñas agrupaciones por las estepas.

Los años siguientes son oscuros; no se sabe cómo transcurrió la vida de Liu Bobo hasta que, en el 407, esas cualidades positivas reseñadas al principio llamaron la atención de Yao Xing. Era éste el emperador de Qin Posterior que, como dijimos, ha pasado a la posteridad con el nombre de Wenhuan y que quiso ponerlo a su servicio a despecho de la opinión contraria de su hermano Yao Yong.

La idea era que estuviera al frente del ejército que debía frenar el expansionismo de Wei del Norte, pensando que tendría una motivación personal extra. Y, en efecto, le nombró general y señor de Wuyuan, encargándole la defensa de la mencionada comandancia de Shuofang.

Yu el Grande, el semilegendario rey fundador de la dinastía Xia, del que Liu Bobo se autoproclamó descendiente, retratado en una lámina del siglo XIII
Yu el Grande, el semilegendario rey fundador de la dinastía Xia, del que Liu Bobo se autoproclamó descendiente, retratado en una lámina del siglo XIII. Crédito: Dominio público / Wikimedia Commons

Wei del Norte demostró ser un hueso demasiado duro de roer, así que Wenhuan cambió de estrategia y abrió negociaciones con el emperador Daowu. Eso no gustó nada a Bobo, que lo interpretó como una traición y consideró roto su compromiso de fidelidad. Apoderándose de los ocho mil caballos que el jaganato de Rouran enviaba a Qin Posterior como tributo de vasallaje recondujo a su ejército contra su suegro. Moyigan, lo derrotó e incorporó a sus soldados a sus tropas para, a continuación, hacerse con el control de parte del estado, ya debilitado por luchas intestinas.

El territorio que quedó en manos de Bobo fue bautizado con el nombre de Xia, la primera dinastía china establecida por la tribu homónima dos milenios antes (de carácter semilegendario, en opinión de los historiadores actuales). ¿Por qué hizo algo así? Porque, pese a que dicha dinastía ya se había extinguido (duró del 2070 al 1600 a. C. aproximadamente), él se autoproclamó descendiente de Si Wen Ming, más conocido como Yu el Grande, el fundador, y asumió los títulos de Tian Wang (Rey Celestial) y Gran Chanyu.

Como decíamos antes, Wei del Norte resultaba ser demasiado poderosa para hacerle frente, así que Bobo se centró en arrebatar terreno septentrional a la progresivamente decadente Qin Posterior. Entendiendo que todavía no tenía fuerza suficiente para una conquista abierta, aplicó una táctica de incursiones rápidas gracias a la poderosa caballería que había reunido, moviéndose de un lugar a otro para impedir que el enemigo pudiera reunir efectivos en un sitio. Por esa razón evitó tomar ciudades que luego se vería obligado a defender; se limitaba a atacarlas y saquearlas.

Ahora bien, entretanto debía mostrar mayores aspiraciones o nadie le tomaría realmente en serio, por eso intentó negociar su matrimonio con la hija de Tufa Rutan, el príncipe Jing de Liang del Sur, también de la tribu xianbei. Sin embargo, la oferta fue rechazada, algo que Bobo recibió como una afrenta y actuó en consecuencia, asolando el sur de ese estado y matando a decenas de miles de personas y cabezas de ganado. Rutan marchó a su encuentro, pero cayó en una emboscada, copado en un estrecho cañón, y perdió a tres cuartas partes de su ejército, salvándose él por poco.

El nuevo reino de Xia y sus estados limítrofes
El nuevo reino de Xia y sus estados limítrofes. Crédito: SY / Wikimedia Commons

Eso fue en el 408 y ese mismo año el ejército de Qin Posterior se movilizó por fin contra Bobo, que no obstante venció a su enemigo y continuó arrebatándole territorio hasta quedar dueño de casi todo el norte. Al siguiente, Wenhaun volvió a sufrir una derrota y se vio en la necesidad de abandonar ese frente para acudir en ayuda del vecino estado de Yan del Sur, con el que mantenía una alianza y que estaba siendo atacado por el Imperio Jin (que, a la postre, acabó por imponerse en el 410).

La guerra continuó luego entre Xia y Qin Posterior, pero éste seguía su inexorable declive; a la escasez creciente de medios para seguir combatiendo se unía el hecho de que todos percibían su debilidad y trataran de sacar tajada, declarándose libres de vasallaje. Aunque hubo tomas y dacas, para el año 413 Bobo ya estaba plenamente asentado y pudo permitirse la construcción de una capital a la que puso por nombre Tongwan, que significa «Unión de diez mil estados»; fue el primer concepto de una China unificada.

Los trabajos en la muralla perimetral constituyeron un ejemplo de la proverbial crueldad de Bobo: si una cuña de hierro podía penetrar la estructura mandaba rellenar el hueco con los cuerpos de los obreros destinados a esa sección. Del mismo modo, eran ejecutados los herreros cuyas armaduras pudieran ser traspasadas por una flecha (o los fabricantes de flechas que no consiguieran atravesarla). De ese modo, Tongwan se convirtió en una ciudad inexpugnable, aunque espectacularmente decorada con esculturas de oro, acordes al esplendor que experimentaba.

Ruinas de Tongwancheng
Ruinas de Tongwancheng. Crédito: Caitriana Nicholson / Wikimedia Commons

Tal era éste que Bobo cambió su apellido por el de Helian, que le vinculaba al Cielo, y lo mismo hizo con los nobles, que pasaron de ser Tiefu a Tiefa, una alusión a la dureza del hierro. Asimismo, nombró Princesa Celestial a su segunda esposa, Liang (no se sabe qué pasó con la primera, la reseñada Poduoluo, si murió o hubo divorcio), y Príncipe Heredero a su hijo Helian Gui, repartiendo títulos aristocráticos entre los demás vástagos (tuvo dieciséis, trece varones y tres mujeres).

Entretanto, continuaba la contienda entre el Imperio Jin y Qin Posterior, ésta gobernada ahora por un nuevo emperador, Yao Hong (Yuanzi), hijo del anterior. Bobo decidió aprovechar para pescar en río revuelto y se quedó con su parte occidental; calculaba que la caída de Qin Posterior era inminente y que después él podría enfrentarse a los Jin en situación ventajosa. Efectivamente, Qin Posterior fue definitivamente derrotada en el 417 y el gran artífice de la victoria Jin, el general Liu Yu, aprovechó para emprender un golpe de estado. Eso sumió el territorio conquistado en una guerra civil, ocasión que Bobo no dejó pasar.

Acompañado del príncipe heredero, marchó contra el contingente que Liu Yu había dejado guarneciendo la capital de Qin del Norte, Chang’an, al mando de su hijo Liu Yizhen. Éste sólo era un niño de once años incapaz de imponer autoridad entre sus generales, que se enfrentaban entre sí para obtener su favor. Yizhen pudo huir, pero las tropas de su padre fueron masacradas y los vencedores erigieron con ellas una torre de cráneos, pese a lo cual los habitantes de Chang’an recibieron con alegría a los ganadores porque los otros les habían saqueado antes de escapar.

El reino de Xia en su momento álgido, con la nueva capital y sus estados limítrofes en su momento álgido
El reino de Xia en su momento álgido, con la nueva capital y sus estados limítrofes en su momento álgido. Crédito: SY / Wikimedia Commons

Bobo se proclamó emperador en Bashang (en la provincia de Shaanxi) y trocó su nombre por el de Yuang Changwu. Aunque sus ministros le redomendaron trasladar la capital a la recién capturada Chang’an, él prefirió mantenerla en Tongwan porque ésta hubiera quedado debilitada y, consecuentemente, la frontera septentrional se volvería un bocado apetitoso para sus vecinos, especialmente Wei del Norte. Lo que hizo fue dejar en Chang’an a su heredero, Helian Gui, en calidad de virrey.

Sin embargo, algó grave pasó en el 424 entre padre e hijo porque corrió la noticia de que el primero planeaba destituir al segundo y transferir el derecho de sucesión al siguiente, Helian Lun. Como cabía esperar, el perjudicado no estaba dispuesto a ello y se alzó en armas contra su hermano, al que venció y mató en batalla.

No pudo disfrutar mucho de su tiunfo, pues un tercer hermano, Helian Chang, le derrotó a su vez, acabó con él y restableció el orden, pasando a ser designado sucesor y ocupando el trono al año siguiente, al fallecer su turbulento progenitor.



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