El sarcófago del faraón Ramsés II (1279–1212 a.C.) ha sido identificado tras el reexamen de un sarcófago hallado en 2009 en Abidos (Egipto) por los arqueólogos Ayman Damarani y Kevin Cahail.

El descubrimiento se produjo gracias al estudio de un fragmento de este sarcófago por Frédéric Payraudeau, profesor e investigador de Egiptología en la Universidad de la Sorbona e investigador del Centre de recherches égyptologiques de universidad y del laboratorio de investigación Orient et Méditerranée (Universidad de la Sorbona/CNRS/Collège de France/Université Panthéon-Sorbonne/EPHE-PSL).

Frédéric Payraudeau hizo el descubrimiento estudiando un gran fragmento de un sarcófago de granito hallado en 2009 en el suelo de un monasterio copto de Abidos, y presentado previamente por los arqueólogos egipcios y estadounidenses Ayman Damrani y Kevin Cahail.

Lado largo del sarcófago de granito identificado como el de Ramsés II
Lado largo del sarcófago de granito identificado como el de Ramsés II Crédito: Kevin Cahail

La decoración y los textos de este sarcófago demostraron que había sido utilizado dos veces, la segunda por un sumo sacerdote de la dinastía XXI, Menjeperra (hacia el año 1000 a.C.). Su primer propietario, sin embargo, seguía siendo un misterio, a pesar de que la calidad del objeto indicaba que se trataba de una figura de muy alto rango en el Nuevo Reino egipcio. Examinando el nuevo grabado de los textos jeroglíficos, Frédéric Payraudeau pudo establecer que contenían el cartucho del propio Ramsés II.

Hasta ahora, sabíamos que la tumba de este faraón en el Valle de los Reyes (Luxor) había sido completamente saqueada y su momia trasladada a un ataúd de madera durante la dinastía XXI (circa 1069–943 a.C.).

Ahora se sabe con certeza que el gran rey fue enterrado en un ataúd de oro, hoy perdido, colocado en un primer sarcófago de alabastro, hallado destruido en su tumba, todo ello colocado en este gran sarcófago de granito, hoy identificado. Tras el saqueo de la tumba, el sumo sacerdote de la dinastía XXI recuperó el sarcófago para su propio uso y lo hizo transportar a Abidos.

Este descubrimiento es una prueba más de que, en esta época, el Valle de los Reyes no sólo fue saqueado, sino que sus objetos funerarios fueron reutilizados por gobernantes posteriores. Por ejemplo, el faraón Psusenes I recuperó para sí uno de los sarcófagos del sucesor de Ramsés II, Merenptah.



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