Desde el año 2015, un equipo de investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha estado llevando a cabo un ambicioso proyecto internacional de investigación arqueológica en la región histórica de Mesopotamia septentrional, actualmente conocida como Kurdistán Iraquí. Esta área, que ha estado cerrada a la investigación arqueológica internacional debido a las complejas situaciones geopolíticas, se ha abierto recientemente, permitiendo el estudio de su rico patrimonio.

Durante las últimas campañas, los investigadores han trabajado en varios yacimientos clave: dos ubicados en la montañosa región de Zagros y uno en la llanura del río Tigris. Este proyecto se distingue por su enfoque transversal y diacrónico, ya que cada sitio arqueológico investigado corresponde a un período específico y a un momento crucial de cambio histórico.

En primer lugar, en las cuevas de Gali Chan, situadas en el escarpado paisaje de las montañas del Zagros, se han identificado campamentos temporales de los últimos cazadores-recolectores que datan de alrededor del 9000 a.C. Los restos encontrados indican un estilo de vida nómada, con espacios dedicados a la caza y la preparación de herramientas de sílex, justo antes de la adopción de la agricultura y la ganadería.

Fragmentos de cerámica descubierta
Fragmentos de cerámica descubierta Crédito: Roger Benet / UAB

Además, en la misma región montañosa del Zagros, el proyecto ha estado excavando el sitio de Banahilk, un poblado de agricultores y ganaderos del período Halaf (aproximadamente 6000-5500 a.C.). Este asentamiento, el más oriental conocido de su época, ha revelado varias casas de planta rectangular y arquitectura en tierra, junto con diversos utensilios domésticos.

Los materiales exógenos, como colgantes de obsidiana y vasos de piedra, indican conexiones con redes de distribución en Anatolia e Irán. El estudio de evidencias agrícolas y ganaderas demuestra la complejidad de la vida campesina y el surgimiento de la propiedad privada.

En la llanura del río Tigris, en el norte de Mesopotamia, se ha estado excavando el yacimiento de Gird Laskhir. Este asentamiento, de unas 4 hectáreas y 14 metros de altitud, se considera pequeño en comparación con las grandes ciudades antiguas, pero es significativo por haber estado ocupado de manera continua durante los períodos Calcolítico y Edad del Bronce antiguo y medio (c. 3500-2000/1900 a.C.).

Uno de los yacimientos excavados
Uno de los yacimientos excavados. Crédito: Roger Benet / UAB

Las viviendas encontradas muestran técnicas arquitectónicas avanzadas, con construcciones multicelulares complejas que incluyen espacios para la cocción, preparación y consumo de alimentos. Los análisis revelan un consumo abundante de cereales y leguminosas, así como la explotación de animales domésticos, especialmente ovinos y bovinos.

En las campañas de 2023 y 2024, se han descubierto entierros con un mobiliario extremadamente rico en Laskhir, lo que evidencia la participación de esta ciudad en redes de intercambio de productos con regiones del sur, este y oeste. Los bienes intercambiados incluían joyas y piedras semipreciosas, así como materiales para la construcción. Entre los hallazgos más notables se encuentra una tumba monumental con una concentración excepcional de 20 vasijas cerámicas y otros objetos de lujo.

El pasado sábado 25 de mayo concluyeron los trabajos de campo llevados a cabo entre abril y mayo de 2024. Ahora, los investigadores se centrarán en los análisis de laboratorio para profundizar en el conocimiento histórico de una de las regiones más dinámicas durante la prehistoria y los inicios de la antigüedad.

Otro de los yacimientos investigados
Otro de los yacimientos investigados. Crédito: Roger Benet / UAB

Este proyecto arqueológico de la UAB, único en su tipo en esta región del mundo, se desarrolla en colaboración con instituciones locales tanto a nivel de investigación como académico.

Coordinado por el catedrático Miquel Molist y la profesora Anna Bach del Departamento de Prehistoria de la UAB, el proyecto cuenta con la participación de investigadores del Grupo de Investigación Arqueológica del Mediterráneo y de Oriente Próximo (GRAMPO), la Universidad de Oxford y la Universidad Salahaddin de Erbil.

Además, recibe el apoyo del Museo Arqueológico Nacional de Erbil, el Museo de Arqueología de Cataluña y financiación del Ministerio de Cultura, del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y de la Fundación Palarq.



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