Entre los años 37 y 36 a.C. Marco Vipsanio Agripa, amigo personal y mano derecha del emperador Augusto, estableció la base de la más importante flota romana (la classis Misenensis) en el Portus Iulius, construido para ello entre Baiae (Bayas) y Puteoli (la actual Pozzuoli en el golfo de Nápoles) por el ingeniero Lucio Coceyo Aucto.

Autores como Virgilio o Plinio el Viejo dejaron constancia de los retos y logros que supuso la construcción del puerto, considerándolo como una de las principales maravillas de la ingeniería romana.

El plan de Agripa consistió en la construcción de una gran complejo portuario que se extendía por varias instalaciones hacia el interior del territorio.

En el centro el lago Averno, debajo de él el lago Lucrino, y a la izquierda arriba la antigua ciudad de Cumas
En el centro el lago Averno, debajo de él el lago Lucrino, y a la izquierda arriba la antigua ciudad de Cumas. Crédito: Google Maps

En primer lugar se conectó el primitivo y pequeño puerto en la costa con el cercano lago Lucrino mediante un canal corto con una entrada oculta, que proporcionaba la salida al mar Tirreno. Luego, otro canal más largo, de unos 350 metros, conectaba el lago Lucrino con el lago Averno, situado más al interior.

Agripa sabía que el lago Averno, que era invisible desde el mar e incluso desde la propia bahía, constituiría una rada segura donde la flota podría mantenerse oculta y en secreto hasta que estuviera lista para operar.

En Cumas, en Campania, hay una región en forma de media luna entre Miseno y Puteoli, rodeada por montes pequeños y pelados, excepto en algunos puntos, y encierra un golfo dividido en tres lagunas. Una de ellas, la exterior, se extiende ante las ciudades; la del centro está separada de la exterior por una estrecha franja de tierra, y la que se ve en el fondo es de tipo pantanoso. Esta última se llama Averno; la de en medio, lago Lucrino, y la de fuera, que es parte del mar Tirreno, pertenece a este y de él recibe el nombre. En ese mar interior que estaba entre las otras dos partes, Agripa, abriendo entonces dos canales estrechos en la franja de tierra que separaba el lago Lucrino del mar abierto, cada uno cerca de tierra firme, creó dos puertos excelentes para anclar los barcos

Dion Casio, Historia romana XLVIII.50
La salida del túnel por el lado de Cumas
La salida del túnel por el lado de Cumas. Crédito: Ruthven / Wikimedia Commons

Se construyeron muelles y astilleros para la reparación y construcción de navíos, y un muelle costero de unos 372 metros sobre arcos sostenidos por 15 pilones cuadrangulares.

Una larga muralla desde la Punta dell’Epitaffio hasta la Punta Caruso ya en la orilla del lago Lucrino, y sobre la que discurría la vía Herculanea, protegía las instalaciones. Es en esta muralla donde se encontraba la entrada secreta que permitía a los barcos entrar al lago.

Algunos autores opinan que el puerto existente detrás del cabo Miseno, a donde se trasladó finalmente la base de la flota en el año 12 a.C., servía como amarre de los buques en activo, mientras que el puerto interior del lago Averno se utilizaba solo para reparaciones y como refugio durante las tormentas.

Otra vista del interior del túnel
Otra vista del interior del túnel. Crédito: Parco Archeologico Campi Flegrei

Finalmente el lago Averno se conectó con la ciudad amurallada de Cumas mediante un largo túnel de carretera, que pudiera servir como vía de huida en caso de necesidad.

Ese túnel todavía existe y es conocido como la Gruta de Cocceio (por el ingeniero Lucio Coceyo Aucto, Lucius Cocceius Auctus, quien lo diseñó y construyó).

Tiene casi un kilómetro de longitud, un desnivel de 40 metros, una altura de hasta 12 metros, y una anchura de entre 5 y 6 metros suficiente como para permitir el paso de dos carros en paralelo, excavado en la toba volcánica del Monte Grillo bajo el que discurre la calzada. Por ello está considerado como el primer gran túnel de carretera romano, y posiblemente del mundo.

Entrada por el lado del Lago Averno
Entrada por el lado del Lago Averno. Crédito: Parco Archeologico Campi Flegrei

La entrada del lago Averno estaba precedida por un vestíbulo adornado con una columnata en la que se disponían nichos con esculturas, que hoy ya no existe. Para ventilar e iluminar el interior se construyeron nueve pozos verticales en la colina, el mayor de los cuales alcanza más de 30 metros de altura. El túnel finaliza en el centro de la ciudad de Cumas.

Al mismo tiempo se excavó otro túnel paralelo a la calzada por el lado norte para el Aqua Augusta, el acueducto que abastecía de agua a la base naval y a las ciudades de la zona, igualmente con nichos y pozos verticales.

Con el traslado de la base naval a Miseno en el año 12 a.C. el túnel perdió su importancia estratégica y su carácter militar, aunque siguió en uso como vía de comunicación y enlace comercial de tipo civil.

Tramo interior del túnel de la gruta de Cocceio
Tramo interior del túnel de la gruta de Cocceio. Crédito: Rjdeadly / Wikimedia Commons

En algún momento de finales de la Antigüedad y comienzos de la Edad Media, dejó de utilizarse, probablemente en relación con alguna de las erupciones del Vesubio, y no fue redescubierto hasta el siglo XIX, durante las excavaciones arqueológicas impulsadas por los reyes borbones de Nápoles.

En la Segunda Guerra Mundial sufrió daños, al detonar accidentalmente algunos de los explosivos que se almacenaron en su interior.

En 2017 se iniciaron obras de restauración y consolidación, parece ser que interrumpidas por la presencia en el interior de cinco especies de murciélagos protegidas.


Fuentes

Grotta di Cocceio (Parco Archeologico Campi Flegrei) | Grotta di Cocceio, la casa dei pipistrelli | Parco archeologico dei Campi Flegrei – Grotta di Cocceio (Ministero della Cultura) | Wikipedia


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