En los últimos diez años, el campo de la cognición y el comportamiento animal ha experimentado un progreso notable, con una serie de descubrimientos sorprendentes que han desafiado nuestra comprensión de la vida interior de otras especies.

Desde cuervos que pueden informar sobre sus percepciones visuales hasta pulpos que demuestran preferencia por el alivio del dolor, estos hallazgos sugieren que una amplia gama de animales, incluyendo muchos invertebrados, pueden tener experiencias subjetivas más ricas de lo que se pensaba anteriormente.

Un grupo de destacados expertos, entre los que se encuentran líderes mundiales en el estudio de la consciencia humana, han firmado la Declaración de Nueva York sobre la Consciencia Animal. Este documento busca cristalizar el mensaje que ha surgido de la investigación de la última década, alentando a la comunidad científica a tomar en serio la posibilidad de que una amplia gama de animales, desde vertebrados hasta invertebrados, puedan tener experiencias subjetivas.

Algunas de las evidencias más notables incluyen:

  • Los cuervos pueden informar sobre sus percepciones visuales, y la actividad de una región cerebral asociada con la cognición de alto nivel parece correlacionarse con su experiencia visual.
  • Los pulpos evitan el dolor y valoran el alivio del dolor, lo que sugiere que pueden experimentar sufrimiento.
  • Los calamares pueden recordar detalles específicos de eventos pasados, incluyendo cómo los experimentaron.
  • Los peces lábridos de limpieza y las serpientes de garter parecen ser capaces de reconocerse a sí mismos.
  • Los peces cebra muestran signos de curiosidad, y las abejas parecen exhibir comportamientos de juego.
  • Los cangrejos de río y los cangrejos de mar muestran estados similares a la ansiedad, que pueden ser modulados por fármacos ansiolíticos.

Estos avances no prueban concluyentemente la existencia de la consciencia en estos animales, pero sí establecen un sólido apoyo científico para atribuirles experiencias subjetivas, al menos a los vertebrados y a muchos invertebrados, como «sintientes».

Los firmantes de la Declaración de Nueva York instan a los científicos, las universidades y los gobiernos a apoyar aún más la investigación en este campo emocionante y en rápido desarrollo, y a considerar seriamente los riesgos de bienestar animal, incluso cuando la certeza sobre la consciencia aún sea esquiva.

La Declaración dice así:

¿Qué animales tienen capacidad de experiencia consciente? Aunque sigue habiendo mucha incertidumbre, han surgido algunos puntos de amplio acuerdo. En primer lugar, existe un sólido respaldo científico a las atribuciones de experiencia consciente a otros mamíferos y a las aves. En segundo lugar, las pruebas empíricas indican al menos una posibilidad realista de experiencia consciente en todos los vertebrados (incluidos reptiles, anfibios y peces) y en muchos invertebrados (incluidos, como mínimo, moluscos cefalópodos, crustáceos decápodos e insectos). En tercer lugar, cuando existe una posibilidad realista de experiencia consciente en un animal, es irresponsable ignorar esa posibilidad en las decisiones que afectan a ese animal. Debemos considerar los riesgos para el bienestar y utilizar las pruebas para fundamentar nuestras respuestas a esos riesgos.

También piden a cualquiera que cuente con los conocimientos pertinentes (por ejemplo una formación de posgrado o equivalente en ciencia, filosofía o política) y que desee firmar la declaración, que se ponga en contacto en una dirección de email habilitada para ello en la web oficial.


Fuentes

The New York Declaration on Animal Consciousness | Andrews, K., Birch, J., Sebo, J., and Sims, T. (2024) Background to the New York Declaration on Animal Consciousness


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