Ubicado en la costa oeste de Portugal, casi en el extremo más occidental de Europa, se encuentra el Archipiélago de las Berlengas, un grupo de islas e islotes situados en el Atlántico, a unos 10 kilómetros de la localidad de Peniche.

El Archipiélago está formado por tres grupos de islas e islotes de origen granítico, siendo las principales Berlenga Grande (única habitada actualmente), Estelas y Farilhões.

Se caracterizan por sus costas escarpadas, con acantilados y numerosas grutas horadadas por la erosión marina, y cuentan con relieves abruptos que alcanzan los 95 metros de altitud en el punto más alto.

Berlenga Grande es la mayor de las islas del archipiélago, con 1,5 kilómetros de longitud por 0,8 de anchura, y una superficie de más de 75 hectáreas, alrededor de la cual se sitúan multitud de islotes menores y formaciones rocosas. Esta isla ha sido a lo largo de los siglos un escenario crucial para la defensa portuguesa.

El geógrafo del siglo II d.C. Claudio Ptolomeo, la menciona en su Geographia como Londobris, probablemente derivado de londo-briga, que significa “fortaleza de Londos”.

Los primeros vestigios de presencia humana en las Berlengas se remontan a la Antigüedad, cuando eran utilizadas como refugio por los fenicios y los griegos que navegaron estas aguas.

En la Edad Media se estableció un monasterio, aunque fue abandonado posteriormente debido a los ataques de piratas. Los primeros pobladores permanentes llegarían en el siglo XV.

Su aislamiento natural ha permitido preservar un ecosistema de gran riqueza biológica, con colonias de aves marinas y varias especies endémicas de plantas, razón por la que en 1981 fue declarado Reserva Natural y en 2011, Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Antes, por un decreto real en 1465, fue la primera área protegida de Portugal.

Erguido sobre un islote en la costa sureste de la isla Berlenga Grande se encuentra el Fuerte de San Juan Bautista, también conocido como Castillo das Berlengas. Se trata de una antigua fortaleza militar ordenada construir por el rey Juan IV de Portugal en 1651, como parte de las defensas costeras ante los ataques por parte de la piratería berberisca y las flotas enemigas españolas, francesas e inglesas.

La ubicación era estratégica: desde lo alto de sus murallas podía controlarse el acceso tanto a la bahía de Peniche como a todo el archipiélago.

La construcción aprovechó las ruinas de un monasterio del siglo XVI previamente abandonado, y conecta con la isla mediante un puente de mampostería.

En 1655, cuando todavía estaba en obras, resistió el asedio y bombardeo de una flota otomana. Y en 1666 enfrentó el ataque de una flota española de 15 navíos que, con grandes pérdidas, consiguieron finalmente conquistar la fortaleza, según la tradición portuguesa con ayuda de un desertor.

Según otra versión, el objetivo de la flota española, que era raptar a la reina María Francisca de Saboya a su llegada a Portugal para casarse con el rey Alfonso VI, no se cumplió gracias a la resistencia opuesta por la guarnición de la fortaleza.

El fuerte posee una planta irregular de polígono octogonal que se adapta a la morfología del islote, con dos pisos en altura que albergan estrechos corredores abovedados. Su perímetro está jalonado por ventanas en los lienzos norte y oeste, mientras que hacia el sur y el este se abren troneras para la artillería.

Tras siglos formando parte del sistema defensivo de la costa portuguesa, en 1847 el fuerte fue finalmente desartillado y abandonado. A mediados del siglo XX fue restaurado, clasificado como monumento nacional y reconvertido en un pintoresco albergue que en la actualidad sigue ofreciendo alojamiento a los visitantes del archipiélago.


Fuentes

Forte de Sao Joao Baptista / Forte da Berlenga (Sistema de Informação para o Património Arquitectónico) | Forte de São João Baptista e os arcos que o ligam à ilha Berlenga (Direção-Geral do Património Cultural) | Wikipedia


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