Entre los años 33 y 12 a.C. se construyó uno de los acueductos romanos más grandes y complejos, el denominado Aqua Augusta. Conocido posteriormente como Acueducto de Serino (porque comienza en la localidad de ese nombre), en realidad era una auténtica red que abastecía de agua a ciudades de la bahía de Nápoles y varias villas: Pompeya, Herculano, Nola, Neápolis, Cumas, Acerra, Atella, Posillipo, y Nisida, entre otras.

Partía desde las Fontis Augustei a 376 metros de altitud en Serino, cerca del monte Terminio, discurría durante 96 kilómetros en dirección a la costa, y finalizaba en la Piscina Mirabilis en el Portus Iulius en Miseno, donde se encontraba la base de la flota romana. En conjunto, está considerado como una de las mayores obras arquitectónicas y de ingeniería del Imperio Romano.

Tenía diez ramales, de los cuales siete abastecían a los centros urbanos más importantes, y los otros tres a las villas. Incluyendo todos los ramales la longitud del acueducto alcanzaba los 145 kilómetros, siendo el más largo de todos los construidos hasta el siglo V d.C., en que la ampliación del acueducto de Constantinopla sobrepasó los 400 kilómetros.

El responsable de su construcción fue Marco Vipsanio Agripa cuando era curator aquarum, el cargo responsable de la gestión y el mantenimiento del sistema de abastecimiento de agua en las ciudades romanas. Y el objetivo principal era abastecer de agua a la flota imperial de Miseno.

A lo largo del tiempo se tuvieron que realizar importantes obras de mantenimiento. Por ejemplo, en época flavia en el siglo I d.C. se sustituyeron algunos tramos por otros paralelos.

Y a principios del siglo IV d.C. el emperador Constantino realizó una importante restauración, documentada por una inscripción hallada en Serino y que lleva la fecha de 324 d.C. así como las localidades a las que servía el acueducto: Nola, Acerra, Atella, Nápoles, Pozzuoli, Baia, Cuma y Miseno. Obviamente Pompeya y Herculano ya habían sido destruidas por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C., por lo que no aparecen en la lista.

La construcción del Aqua Augusta representó uno de los mayores retos de ingeniería de la Antigüedad. Para sortear el abrupto terreno, los romanos tuvieron que perforar largos túneles a través de montañas, como el de 6 kilómetros que atravesó la divisoria de aguas de los Apeninos.

También se requirieron impresionantes secciones elevadas sobre arcos, como el tramo de 3,5 kilómetros en Pomigliano d’Arco, o los vestigios que todavía pueden verse hoy en la ciudad de Nápoles.

Además de los túneles y arquerías, los constructores romanos debieron lidiar con otros formidables obstáculos naturales. Hubo movimientos de tierra por actividad sísmica, y el acueducto incluso atravesó el mar para llegar a la isla de Nísida.

Túneles gemelos del acueducto en Pozzuoli
Túneles gemelos del acueducto en Pozzuoli. Crédito: UR Alumni Travel & Learn / Wikimedia Commons / Flickr

Gran parte del acueducto discurría de manera subterránea por campos y montañas, y por eso la obra paso prácticamente desapercibida durante mucho tiempo.

Hasta que durante el Renacimiento dos ingenieros italianos encargados de evaluar si el antiguo acueducto podría reactivarse como principal fuente de agua para Nápoles, descubrieron gran parte de la ruta oriental de esta majestuosa obra hidráulica.

La magnitud de la obra hace que no exista una única técnica constructiva o un material predominante en ella, sino que dependiendo de cada zona y cada caso concreto se utilizaron materiales y técnicas adaptadas al tipo de roca encontrada.

En el año 472 d.C. otra gran erupción del Vesubio dejó el acueducto prácticamente inutilizado, cubierto de cenizas. Incluso la sección de 3,5 kilómetros de arcadas de Pomigliano d’Arco se derrumbó, cortando el suministro a todas las ciudades, excepto Nola y Acerrae.

No se hicieron obras de reparación y, desde entonces, el suministro de agua quedó interrumpido.

Quedan muchos restos visibles del acueducto, como puentes, túneles y depósitos. Muchos más permanecen bajo tierra, y otros permanecen ocultos en sótanos de edificios más modernos.


Fuentes

Giovanni De Feo and Wayne F. Lorenz, Route and tunnels of the Aqua Augusta for the water supply of Pompeii. International Journal of Global Environment, vol.14, no.3-4, doi.org/10.1504/IJGENVI.2015.071851 | Keenan-Jones D., Macquarie University Gale Scholarship: The Aqua Augusta. Regional water supply in Roman and late antique Campania: an historical and archaeometrical study. Papers of the British School at Rome. 2010;78:308-309. doi:10.1017/S0068246200000994 | Uberto Ing. Potenza, Gli Acquedotti Romani di Serino | Wikipedia


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