Al sur del actual Turkmenistán, cerca de la moderna localidad de Mary, se encuentran los restos de lo que fue una de las más importantes ciudades-oasis de la Ruta de la Seda. Tanto que no solo llegó a ser la capital del Imperio Selyúcida, sino que durante el siglo XII y parte del XIII pudo ser la mayor ciudad del mundo.

Se trata de Merv, situada al sur del desierto de Karakum, el décimo más grande del mundo que se extiende entre el mar Caspio y el río Amu Daria. La estratégica localización de Merv entre los ríos Hari Rud y Murgab, la convertían en puerta de entrada a Irán y Afganistán.

El lugar estuvo habitado al menos desde el III milenio a.C., y figura en las leyendas zoroastrianas como una de las 16 tierras perfectas creadas por el dios Ahura Mazda. Desde el siglo VI a.C. una serie de ciudades, fundadas por diferentes civilizaciones e imperios, se fueron sucediendo, muy próximas entre sí, para configurar la gran ciudad-oasis de Merv.

La primera fue la Margu aqueménida, fundada por Ciro el Grande entre 559 y 530 a.C., hoy conocida como Erkgala. Es la más pequeña de todas. Rodeándola está la metrópolis helenística y sasánida, llamada Gäwürgala, que también sirvió como suburbio industrial de la ciudad abasí y selyúcida. Ésta, llamada Soltangala, es la mayor de todas y el núcleo de la Merv medieval, con numerosos edificios fortificados. Por último, la ciudad de Tamerlán se fundó a poca distancia al sur, y hoy se llama Abdyllahangala.

Entre estas cuatro ciudades y sus alrededores hay edificios y construcciones antiguas dispersos, y todas ellas juntas conforman el Parque Arqueológico de la antigua Merv.

Tras la muerte de Alejandro Magno, el soberano seléucida Antíoco Soter le cambió el nombre por el de Antioquía Margiana a mediados del siglo III a.C. y la amplió y fortificó. Es la parte de la ciudad hoy conocida como fortaleza de Gyaur Gala.

Los sasánidas tomaron la ciudad en las primeras décadas del siglo III d.C. y la mantuvieron en su poder por casi cuatro siglos. Durante ese período convivieron en ella diversas religiones, como el zoroastrismo persa oficial, el budismo, y el cristianismo. El tamaño de las impresionantes fortificaciones que levantaron es prueba de la importancia de la ciudad.

En el año 671 los árabes conquistan Merv y la convierten en la capital de la provincia omega de Jorasán, refundándola y ampliándola.

La arquitectura de Merv y sus construcciones inspirarían la remodelación abbasí de Bagdad, como indicó el historiador del siglo X Ibn Hawqal: en ninguna otra ciudad (como Merv) se ven tantos palacios y arboledas, jardines y arroyos. Y a sus numerosas bibliotecas, de las que Yaqut al-Hamawi contó hasta 10 de considerable tamaño, acudían a estudiar eruditos de todo el mundo árabe.

En el año 1037 los turcos selyúcidas, procedentes de las estepas del mar de Aral, se apoderaron pacíficamente de Merv, y la convirtieron en la capital de su imperio. Durante este período la ciudad alcanzó su máximo esplendor, siendo calificada por los geógrafos árabes y persas como la capital del mundo islámico oriental.

Entre 1150 y 1210 fue la ciudad más grande y poblada del mundo, con unos 200.000 habitantes sobre una superficie de 130 kilómetros cuadrados, sobrepasando a Constantinopla y Bagdad. El historiador persa Juvayni afirma que el número de ciudadanos de Merv asesinados por los mongoles cuando tomaron la ciudad en 1221 ascendió a 1,3 millones, lo que sin duda es una cifra exagerada pero da cuenta de la importancia del lugar.

La invasión mongola supuso el declive definitivo de Merv, aunque todavía se reconstruyeron sus murallas. Para 1380 pertenecía al imperio de Tamerlán. En los siglos siguientes sufrió numerosas conquistas y cambió de manos en repetidas ocasiones.

En el siglo XVIII estuvo bajo la protección de Nader Shah, pero tras su muerte fue arrasada por Shah Murad, el emir de Bujará, que dejó la zona convertida en tierra baldía. Toda la población, unos 100.000 habitantes, fue deportada en varias etapas al oasis de Bujará y a Samarcanda. Como eran los últimos chiíes de habla persa, los deportados se negaron a asimilarse a la población de los lugares donde fueron enviados, donde todavía hoy mantienen su identidad merví.

Cuando los rusos conquistaron la zona en 1883, la ciudad estaba completamente abandonada. George Curzon, que sería virrey británico de la India, visitó Merv ese mismo año y escribió: En medio de un desierto absoluto de ladrillos y arcilla desmoronados, el espectáculo de muros, torres, murallas y cúpulas, que se extienden en desconcertante confusión hasta el horizonte, nos recuerda que estamos en el centro de una grandeza pasada.

Precisamente las primeras excavaciones arqueológicas las realizaría el general ruso A.V. Komarov en 1885, empleando a sus tropas como excavadores. La primera excavación profesional sistemática corrió a cargo del arqueólogo ruso Valentin Alekseevich Zhukovsky en 1890.

Desde 1992 un equipo conjunto de arqueólogos de Turkmenistán y del University College de Londres, han realizado notables descubrimientos en Merv.

Hoy los restos de edificios más destacados se concentran en la ciudadela de Soltangala, donde se encuentra en palacio selyúcida, que tenía un lago artificial en su centro. También la kepderihana, que los expertos no saben si funcionaba como palomar, tesoro o biblioteca.

Pero la estructura mejor conservada de Merv es el mausoleo del sultán Sanjar, del siglo XII, situado en Sultan Gala. Se trata del mayor mausoleo selyúcida y del primero en aunar mezquita y mausoleo. Tiene planta cuadrada de 27 metros de lado con una gran cúpula central sostenida por un sistema octogonal de nervaduras y arcos.

El exterior de la cúpula era de color turquesa y su altura la hacia que pudiera ser contemplada por las caravanas que se acercaban cuando aún estaban a un día de marcha de la ciudad.

Lo más llamativo para los visitantes hoy, son las murallas de Soltangala, fortificaciones que se empezaron como estructuras de adobe de ocho o nueve metros de altura, con torres en forma de herradura cada 15-35 metros. A mediados del siglo XII se reforzaron considerablemente añadiendo una muralla secundaria más pequeña delante, alcanzado entonces los 5 metros de grosor. Estas murallas resistieron al menos una de las acometidas del ejército mongol, antes de capitular en 1221.

Merv es la más antigua y mejor conservada de las ciudades-oasis de la Ruta de la Seda en Asia Central, siendo declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.


Fuentes

S. Frederick Starr, Lost Enlightenment: Central Asia’s Golden Age from the Arab Conquest to Tamerlane | State Historical and Cultural Park “Ancient Merv” (UNESCO) | Sunita Dwivedi, Ancient Merv- the Queen of the World and its link with India | O’Donovan, Edmund, The Merv Oasis | Wikipedia


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