Investigadores de la Universidad de Yale han realizado un espectacular hallazgo arqueológico en Kenia que arroja luz sobre las actividades lúdicas de las sociedades del pasado en esta región de África.

La Dra. Veronica Waweru, quien dirige el proyecto de investigación en la zona central de Kenia, descubrió recientemente una serie de antiguos tableros de juego tallados en roca que datarían de miles de años atrás.

El descubrimiento se produjo gracias a la colaboración entre Waweru y los guardabosques de la Reserva Natural Lewa, quienes alertaron a la investigadora sobre la presencia de utensilios de piedra prehistóricos que estaban siendo extraídos ilegalmente del sitio por visitantes.

Intrigada, Waweru se trasladó al área para inspeccionarla el verano pasado. Allí, notó con sorpresa la presencia de filas de hoyuelos tallados en una formación rocosa, algunos muy desgastados por la erosión.

Tras analizar detenidamente los tableros, Waweru determinó que se trataba de mesas para jugar al Mancala, un popular juego de estrategia de la antigüedad que todavía se practica en diversas regiones del mundo.

Se juega en un tablero con huecos o divisones que generalmente se dividen en dos filas, una para cada jugador. Cada uno cuenta inicialmente con fichas o piedras colocadas en los huecos de su lado, y el objetivo es llevar todas las fichas al tablero contrario.

La datación del yacimiento es compleja debido a la antigüedad de la roca, pero se cree que estas estructuras pudieron ser utilizadas hace miles de años. La existencia de diferentes grados de erosión permite suponer que algunas tablas son más antiguas que otras.

Este sería el mayor conjunto de tableros de Mancala descubierto hasta el momento en África. La investigadora estima que son al menos 20 mesas talladas, muchas de las cuales se superponen entre sí, lo que sugiere un lugar de recreo frecuentado durante largos períodos de tiempo en el pasado.

La presencia conjunta de estos tableros y de varios túmulos funerarios cercanos hace pensar que el lugar pudo tener también un carácter ceremonial.

La ubicación del yacimiento, cerca del ecuador en las prolíficas tierras altas kenianas y cercanas a una fuente de agua permanente, indica que pudo ser un punto de reunión muy frecuentado por las comunidades ganaderas que habitaron la zona en los últimos 5.000 años. Waweru teoriza que estos grupos pastores aprovechaban el lugar para jugar mientras pastoreaban su ganado, lo que denota una vida social más rica de lo que podría suponerse.

Este inédito descubrimiento cobra mayor relevancia al haber sido realizado en colaboración con guardabosques y agricultores locales, a quienes Waweru lleva años capacitando como “socios” en la investigación. Gracias a su ayuda y conocimiento del territorio, se han podido encontrar decenas de nuevos yacimientos arqueológicos hasta la fecha.

El programa, que incluye la participación de estos «aficionados» en eventos educativos, busca demostrar la importancia de la perspectiva multicultural en la investigación sobre los orígenes humanos.


Fuentes

Yale University


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