El profesor de arqueología de la Universidad de Wyoming (UW), Todd Surovell y su equipo de colaboradores, han descubierto un abalorio en forma de tubo hecha de hueso que tiene unos 12.940 años de antigüedad.

La cuenta de collar o abalorio, hallada en el yacimiento de La Prele Mammoth, en el condado de Converse (Wyoming, Estados Unidos), es la más antigua que se conoce en América.

La investigación de Surovell se publicó en la revista científica Scientific Reports. Entre los miembros del equipo de investigación había personas de la UW, la Oficina del Arqueólogo del Estado de Wyoming, la Universidad de Manchester, la Universidad Estatal de Weber y la Universidad Estatal de Chico.

El yacimiento de La Prele Mammoth conserva los restos de un mamut colombino subadulto muerto o carroñero y un campamento asociado ocupado durante el tiempo en que se descuartizó al animal.

Para determinar el origen de la cuenta de hueso, el equipo extrajo colágeno para zooarqueología por espectrometría de masas, también conocida como ZooMS, que permitió al grupo obtener información sobre la composición química del hueso.

Los investigadores llegaron a la conclusión de que la cuenta estaba hecha de un metapodial (los huesos que unen las falanges de los dedos con los huesos más proximales de la extremidad) o de una falange proximal (un hueso que se encuentra en los dedos de las manos y los pies de los humanos y otros vertebrados) de una liebre.

Este hallazgo representa la primera prueba segura del uso de liebres durante el periodo Clovis, que se refiere a una época prehistórica de Norteamérica, especialmente destacada hace unos 12.000 años. Debe su nombre al yacimiento arqueológico de Clovis, en Nuevo México, donde se descubrieron herramientas de piedra muy características.

La cuenta de abalorio mide unos 7 milímetros de longitud y su diámetro interior es de 1,6 milímetros de media. El equipo de investigación consideró la posibilidad de que la cuenta fuera el resultado del consumo y la digestión de carnívoros y no creada por humanos; sin embargo, los carnívoros no eran comunes en este yacimiento, y el artefacto se recuperó a 1 metro de una densa dispersión de otros materiales culturales.

Además, los surcos en el exterior de la cuenta concuerdan con la creación humana, ya sea con piedras o con sus dientes. Las cuentas como ésta se utilizaban probablemente para decorar el cuerpo o la ropa.

Surovell, que también dirige el Instituto Frison de la UW, es arqueólogo especializado en el periodo paleoindio, el más antiguo de la arqueología americana. Ha trabajado principalmente en las Grandes Llanuras y las Montañas Rocosas, pero también tiene experiencia de campo en Eurasia. Le interesan los factores que estructuran el registro arqueológico desde la toma de decisiones hasta la formación de los yacimientos.


Fuentes

University of Wyoming | Surovell, T.A., Litynski, M.L., Allaun, S.A. et al. Use of hare bone for the manufacture of a Clovis bead. Sci Rep 14, 2937 (2024). doi.org/10.1038/s41598-024-53390-9


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