Seguramente sea el sueño de mucha gente para sus vacaciones: desplazarse hasta el aeropuerto en una limusina para volar en un pilatus (un pequeño avión monomotor turbohélice, de fabricación suiza, alquilable para viajes privados) a algún rincón del país y allí pasar unos días de total asueto y relax cinco estrellas; por supuesto, eligiendo alguno de los mejores hoteles de lujo de España, donde hay unos cuantos. Veamos una selección de diez, sin importar el orden, ya que a la decena seleccionada muy bien se podrían añadir otros veinte o más.

1. Four Seasons (Madrid)

No falta nunca en las listas de los mejores. Se trata de un palacio en pleno centro de la capital que luego fue sede bancaria, ahora reconvertido e integrado por el prestigioso estudio Lamela en un conjunto arquitectónico que forman siete edificios, el Centro Canalejas, que también incluye áreas de gastronomía (varios restaurantes, entre ellos el que ocupa la cúpula, la brasería Dani, con tres estrellas Michelín) y comercio, así como un colosal spa de 1.400 metros cuadrados repartidos por cuatro plantas, 200 habitaciones y 22 residencias privadas.

Hay que destacar la suntuosa royal suite, que es la más grande de España con sus 400 metros cuadrados.

2. Finca Cortesín (Casares, Málaga)

Otro alojamiento que aparece siempre entre los selectos, avalado por una buena colección de premios (Beyond Luxury Awards y World’s Best Award) y su privilegiada ubicación en la Costa del Sol, cerca de la célebre Marbella.

Dispone de 67 suites y 16 villas privadas que forman un complejo de sabor andaluz, entre olivos, un club de playa de 6.000 metros cuadrados, un spa de 2.200, cuatro piscinas, un apreciado campo de golf de 18 hoyos, una zona de compras (The Plaza) y un puñado de restaurantes variados. En total, 215 hectáreas rodeadas de naturaleza.

3. Abadía Retuerta Ledomaine (Sardón de Duero, Valladolid)

En el interior también hay vida; y de lujo, como en este caso. Un mar de 700 hectáreas de viñedos en vez de agua rodea esta antigua abadía románica de un viejo monasterio fundado en el siglo XII a la vera del río Duero por canónigos premonstratentes.

Protegida como Bien de Interés Cultural, al igual que se ha hecho con otros cenobios, la abadía fue rehabilitada -conservando su aire medieval- para albergar un hotel asociado a una bodega; de forma tan brillante que ha recibido varios premios.

Tiene 27 habitaciones y tres suites atendidas por mayordomos, una bonita piscina, un restaurante con estrella Michelín y un spa donde se ofrecen tratamientos de vinoterapia.

4. Marqués de Riscal (Elciego, Álava)

Como hemos visto, en muchos sitios de España el vino está indefectiblemente asociado ya al mundo hotelero. Las bodegas han descubierto un filón en ello y La Rioja Alavesa puede predumir de alguno de los ejemplos más rutilantes, como éste cuyo aspecto exterior lleva la firma inconfundible del arquitecto Frank Gehry.

El fantástico edificio metalizado que parece brotar de entre las viñas, como un robot gigante, acoge un alojamiento de lujo de 61 habitaciones, un spa de la casa francesa Caudalie con vinoterapia y cuatro restaurantes, uno de ellos con estrella Michelín, todo lo cual sirve para poner el remate perfecto a una visita enoturística por las plantaciones.

5. Cap Rocat (Palma de Mallorca)

Volvamos a la costa, al Mediterráneo, donde una antigua fortaleza situada muy cerca de Palma de Mallorca acoge una treintena de habitaciones asomadas al gran azul. Declarada Bien de Interés Cultural y Monumento Nacional, esa construcción se sublima con las villas privadas albergadas en el mismo acantilado, tal cual ocurre con el spa, que cuenta con piscina y hammam.

El restaurante, considerado de los mejores insulares, es el remate perfecto. Bueno, no; lo es el hecho de que esta maravilla esté en una reserva natural de 30 hectáreas.

6. Hacienda Zorita Wine Hotel & Organic Farm (Valverdón, Salamanca)

Volvemos al Valle del Duero y al vino. Y, de nuevo, a un convento reconvertido; en este caso dominico, del siglo XIV, aunque con un spa instalado en un molino de agua árabe seis siglos anterior que ofrece tanto vinoterapia (el hotel tiene su propio viñedo de 76 hectáreas) como oleoterapia.

Las habitaciones de la Casa Grande son una eficaz combinación de lujo y estilo rural, todas con vistas al río Tormes, y a ellas se suman las villas, que se asoman al viñedo. En el plano gastronómico se ofrece el concepto Farm Food (cocina de proximidad con productos de una granja propia).

Para rematar, en este convento se entrevistó Colón con los Reyes Católicos antes de su viaje a América, de ahí que la bóveda de la bodega tenga forma de quilla de carabela invertida.

7. Royal Hideway Santa Catalina (Las Palmas de Gran Canaria)

Algo ha de tener un hotel que gana el premio al mejor de Europa en la categoría lujo en los World Luxury Hotel Adwards. Y lo cierto es que tiene mucho, desde sus 204 habitaciones a un spa con piscinas y un restaurante, todo ello con una acertada combinación estilística de clasicismo y vanguardia.

Que encima tenga tan cerca espacios de expansión como la playa o un parque mejora la experiencia de alojarse en él, algo d elo que podrían dar fe los huéspedes que qalberga desde su inauguración en 1890; alguno, por cierto, tan ilustres como el actual rey Carlos de Inglaterra o la escritora Agatha Christie, entre otros.

8. St. Regis Mardavall Mallorca Resort (Costa d’en Blanes, Mallorca)

El «epítome del buen gusto en la costa suroeste de Mallorca», como se autodefine, es otro ejemplo de la posibilidad de aunar el concepto de resort con el lujo.

A sus 125 habitaciones y suites (enormes, por cierto), distribuidas entre cuatro edificios de terracota y asomadas al mar o a la piscina, hay que sumar: las delicias de un restaurante con estrella Michelín cuyo lema es «de la granja a la mesa», uno de los spas más grandes de Europa (4.700 metros cuadrados), un club infantil… Encima admite mascotas en algunas de sus habitaciones dispuestas ad hoc.

9. W Barcelona (Barcelona)

Su aspecto exterior, aparentando la vela de un barco, y su ubicación en La Barceloneta, frente al Mediterráneo, convierten este hotel en un auténtico icono de la ciudad.

Y si por fuera es espectacular, por dentro resulta igualmente fascinante por su estilo vanguardista, fruto del trabajo de los interioristas de Bowler James.

Se ve en las 243 habitaciones, todas con vistas increíbles; en su azotea Eclipse, que tiene un bar con espectaculares panorámicas de Barcelona; en sus dos restaurantes gourmet de cocina catalana e internacional; en el completo spa, en las dos piscinas. Sólo se podía mejorar con acceso directo a la playa… y lo hay.

10. Alfonso XIII (Sevilla)

Este hotel lleva el nombre del monarca español que impulsó su construcción para alojar adecuadamente a los personajes ilustres de la realeza europea y otros ámbitos que iban a venir a Sevilla a visitar la Exposición Universal de 1929.

En efecto, por sus 122 habitaciones y 22 suites pasaron muchos notables que debieron sentirse en ellas como en las dependencias de sus palacios, ambiente que todavía se conserva y con la ventaja añadida de estar en pleno centro de la ciudad.

El personal estilo sevillano, mezcla de elementos castellanos, moriscos y Art Déco, salpica todos sus rincones, desde la piscina a sus salas comunes, pasando por los preciosos restaurantes y el bar.


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