Tarento debe sus orígenes a los espartanos que la fundaron en el siglo VIII a.C. con el nombre de Taras (Τάρας). En aquella época, la ciudad apulense se convirtió en una de las polis más importantes de la Magna Grecia hasta el punto de afirmar su superioridad política sobre las demás colonias del sur.

Y es precisamente de ese período de esplendor que parecen proceder los hallazgos que han aflorado en el barrio de Montegranaro durante las obras de tendido de las canalizaciones eléctricas que se están llevando a cabo en la ciudad en el marco de las inversiones relativas al Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia y a los proyectos de refuerzo de la red a nivel local y nacional.

En las excavaciones han colaborado los arqueólogos y las instituciones implicadas, en concreto, entre otras, la Superintendencia Nacional para los Bienes Culturales Subacuáticos de Taranto.

Los expertos han sacado a la luz, en Via D’Alò Alfieri, una gran fosa de drenaje cuadrangular, de aproximadamente un metro y medio de ancho y unos sesenta centímetros de profundidad, que contiene diversos fragmentos de cerámica (pintada de negro, sobrepintada, pintada al fuego y acromática), material votivo e incluso un antefijo (elemento de cubierta) con la figura mitológica de una Gorgona.

Todavía no es posible datar con precisión la época en que se creó la fosa, sin embargo, a partir de un análisis inicial los restos parecen abarcar un lapso de tiempo comprendido entre finales del siglo VI y el siglo III a.C.

Al mismo tiempo, en Via Dante, dentro del patio del Instituto Profesional Cabrini, se hallaron tres inhumaciones definidas en forma de fosa. Un valioso descubrimiento que sigue aportando piezas de la civilización que vivió en la Ciudad de los Dos Mares.

De estas sepulturas, una se encontró vacía, mientras que en las otras aparecieron dos esqueletos. El primero, presumiblemente femenino, se encontró con un ajuar compuesto por cerámica pintada de negro y un anillo de bronce, elementos típicos de las tumbas helenísticas tarentinas de las últimas décadas del siglo IV a.C. La segunda tumba, más pequeña, contenía un individuo joven sin ajuar funerario.

Los primeros en echar un primer vistazo a estos tesoros de la historia fueron los estudiantes del instituto donde se descubrieron los hallazgos, que tuvieron la oportunidad de visitar la excavación guiados por los estudiosos que están realizando análisis en profundidad.

En la actualidad, los hallazgos han sido convenientemente protegidos y reinhumados para permitir la continuación de los trabajos de tendido de cables eléctricos. Mientras tanto, se está trabajando para garantizar la conservación de estos valiosos artefactos.

Una vez más, nuestro compromiso se ha traducido en una intervención de protección de los bienes patrimoniales y culturales que ha permitido, en sinergia con los implicados, preservar estos importantes hallazgos.


Fuentes

Soprintendenza Nazionale per il Patrimonio Culturale Subacqueo


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