Investigadores del Proyecto Arqueobotánico de Arsur, situado a 15 km al norte de Tel Aviv, han logrado sacar a la luz valiosos detalles sobre los hábitos alimenticios de los Cruzados gracias al análisis de miles de restos vegetales hallados en el yacimiento.

El yacimiento ha estado habitado de forma continuada desde el siglo VI a.C. hasta el siglo XIII d.C. Fundada por los fenicios, la ciudad fue renombrada como Apolonia durante el período helenístico y romano. Conquistada por los musulmanes en 640, le restauraron su nombre semítico de Arsuf.

En el año 1101 fue conquistada por los Cruzados al mando de Balduino I de Jerusalén, que la denominaron Arsur. En 1265 el sultán Baibars, al frente de los mamelucos, capturó la fortaleza y la redujo hasta sus cimientos, quedando abandonada para siempre.

Las excavaciones se han centrado en tres áreas del antiguo núcleo amurallado que datan del periodo cruzado, entre los siglos XII y XIII d.C.

Los arqueólogos hallaron un vertedero utilizado como pozo negro que contenía más de 12.000 pipas mineralizadas de higo, junto a uvas, olivas y mora blanca carbonizadas. El enorme número de higos sugiere su consumo habitual, ya fuera frescos o desecados para su conservación.

Otras muestras procedentes de otra de las zonas investigadas, correspondientes a rellenos y capas de destrucción, revelaron una amplia gama de cereales como trigo, cebada y posiblemente escanda, aunque en poca cantidad. Destacan las numerosas legumbres como lentejas, garbanzos, habas y guisantes, importante fuente de proteínas.

Las especias no faltaban, con restos de comino y zanahoria que seguramente sazonaban y complementaban la dieta. El comino se usaba como condimento y en medicina, mientras la zanahoria aportaba betacaroteno.

El olivo y sus aceitunas eran una parte fundamental, con indicios de su cultivo e industria oleícola local. Las pequeñas instalaciones de molienda halladas permitían la preparación de alimentos.

La morera blanca, aún identificación incierta, podría ser la primera evidencia de este cultivo textil en la región. Su presencia quizás estuviera ligada a la industria de la seda durante el periodo cruzado.

Los análisis comparativos con sitios como Caesarea Maritima muestran similitudes, revelando entre los Cruzados una dieta mediterránea basada en los cultivos autóctonos preexistentes, como trigo, cebada, legumbres y olivo.

Este novedoso estudio aporta valiosos datos sobre la continuidad de los patrones agrícolas y alimenticios en la región durante las Cruzadas, pese al cambio de población.


Fuentes

Andrea Orendi, Elisabeth Yehuda, Annette Zeischka-Kenzler & Oren Tal (2023) Flora in the Latin East: Archaeobotanical Remains from Crusader Arsur, Tel Aviv, 50:2, 263-288, DOI:10.1080/03344355.2023.2246822


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