Un equipo de arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizó un impresionante hallazgo en el sitio conocido como Cima de San José, en el suroeste del estado de Tamaulipas.

Recuperaron los restos de 48 entierros individuales y múltiples, asociados con numerosos fogones. Este constituye la muestra osteológica más grande de antiguos pobladores de esta región encontrada hasta el momento.

El descubrimiento se dio como parte de un proyecto de salvamento arqueológico supervisado por la Secretaría de Cultura federal a través del INAH Tamaulipas. Esto se debe a la construcción de una carretera que conectará los municipios de Mante, Ocampo y Tula.

Los arqueólogos del INAH exploraron una sección del antiguo asentamiento prehispánico que data del periodo Clásico temprano y medio, vinculado a los grupos culturales Pueblito y Huasteca.

Los especialistas del INAH están trabajando arduamente en el registro, recuperación, estudio y análisis de los materiales arqueológicos y osteológicos hallados. Gracias a 18 fogones encontrados en las áreas de enterramiento, podrán obtener muestras para fechar los hallazgos mediante diferentes técnicas como el carbono 14.

Los análisis malacológicos de los moluscos marinos, la cerámica y las líticas indican que el sitio estuvo ocupado entre los años 250 y 650 d.C.

Cima de San José debe su nombre a una loma aplanada para su ocupación, ubicada a 80 metros sobre el pie de monte, en la transición entre el bosque de pinos y encinos de la Sierra Madre Oriental y el semidesierto chihuahuense con cactus y agaves.

El lugar debió tener una gran importancia religiosa y sociopolítica para los antiguos pobladores, pues en un antiguo mapa de 1578 aparece mencionado como Tammapul, famoso por su gran pirámide en Tula.

Los vestigios de construcciones, fogones y la gran cantidad de entierros y ofrendas muestran que fue un sitio muy significativo. La mayoría de los individuos fueron colocados en posición flexionada en fosas cubiertas con lápidas, envueltos en mortajas.

Sobresale un entierro de un hombre de entre 20-24 años, que portaba un collar de 29 pendientes de caracoles marinos trabajados para parecer colmillos de mamíferos carnívoros. Otro individuo presentaba modificaciones dentales como incisivos desgastados para darles una forma aguzada o punzante y caninos agujereados.

Gracias al buen estado de conservación de algunos cráneos, se pudo identificar una modificación craneal similar a grupos tempranos de Norteamérica. Estos hallazgos brindan valiosa información sobre la vida y salud de estas antiguas poblaciones.

El equipo del INAH continuará estudiando los materiales para reconstruir aspectos de la cultura de los habitantes de Cima de San José, uno de los últimos sitios excavados científicamente en la región. Sin duda, este descubrimiento aporta datos importantes para comprender el pasado de Tamaulipas.


Fuentes

Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México


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