Los restos del hombre fueron uno de los 42 entierros encontrados durante las excavaciones realizadas en 2017 por MOLA Headland Infrastructure (Museo de Arqueología de Londres) cerca de la aldea de Offord Cluny en Cambridgeshire. MOLA estudió sus restos junto a un equipo del Instituto Francis Crick y el Departamento de Arqueología de la Universidad de Durham.

La investigación reveló que el hombre probablemente nació en Sarmacia, cerca del Mar Negro, entre los años 126 y 228 d.C.

Los arqueólogos analizaron los isótopos -formas de los elementos carbono, nitrógeno, estroncio y oxígeno- de los dientes de los individuos excavados durante el proyecto. Este individuo destacaba porque los datos mostraban que no había crecido en Gran Bretaña, sino en algún lugar mucho más frío o continental.

Además, en su infancia había experimentado dos importantes cambios alimentarios que estarían relacionados con una migración hacia el oeste, hacia Gran Bretaña. Hasta los cinco o seis años vivió en un lugar árido del este de Europa continental, donde comía muchos cultivos como el mijo y el sorgo, que no son autóctonos de Europa.

Al crecer, emigró al oeste y estas plantas desaparecieron de su dieta. Fueron sustituidas por plantas como el trigo, la cebada, el centeno y todas las frutas y verduras que comemos hoy en día.

Los isótopos rara vez pueden determinar con precisión el lugar de origen y es aquí donde el ADN antiguo (ADNa) puede ayudar. El análisis de ADNa realizado por el Instituto Francis Crick reveló que el hombre era muy diferente genéticamente de la población romano-británica local de esa zona de Cambridgeshire.

Demostró que tenía antepasados comunes con individuos de la Armenia de la Edad de Bronce y los alanos, un grupo sármata de principios de la Edad Media.

Las pruebas de ADNa por sí solas no podían confirmar si el varón había nacido fuera de Gran Bretaña, pero los isótopos muestran claramente que de niño había consumido alimentos y agua incompatibles con Gran Bretaña y que fue esta persona, y no sus antepasados, la que emprendió el largo viaje hacia el oeste.

Pruebas funerarias anteriores de Britania sugieren que familias enteras podrían haberse unido a la caballería sármata enviada a Britania por Marco Aurelio, por lo que es posible que el individuo encontrado en Cambridgeshire estuviera vinculado a la caballería.

En el siglo II d.C., el Imperio Romano tuvo cada vez más contacto con los sármatas, nómadas de habla iraní que ocupaban una zona que se extendía desde la estepa póntico-caspiana hasta los montes Cárpatos, tanto en el Cáucaso como en las fronteras danubianas del Imperio.

En el año 175 d.C., tras su derrota en las Guerras Marcomanas, el emperador Marco Aurelio reclutó a la caballería sármata para las legiones romanas y envió a 5.500 soldados sármatas a Britania, según relata el historiador contemporáneo Dion Casio.

Poco se sabe acerca de dónde se estacionó la caballería sármata, y hasta la fecha no se ha identificado a ningún individuo relacionado con este acontecimiento históricamente atestiguado, por lo que su impacto en Britania es en gran parte desconocido.

Aunque hay varias hipótesis posibles, el despliegue histórico de sármatas en Gran Bretaña ofrece una explicación de la extraordinaria historia vital de este individuo. Independientemente de los factores que subyacen a sus migraciones, estos resultados ponen de relieve cómo la movilidad a larga distancia facilitada por el Imperio Romano repercutió en las localidades provinciales situadas fuera de los centros urbanos.

Sean cuales sean las razones de su extraordinario viaje, su enterramiento pone de relieve cómo todo el Imperio Romano estaba profundamente conectado, desde el Cáucaso hasta el Cambridgeshire rural.


Fuentes

Durham University | Marina Silva, Thomas Booth, et al., An individual with Sarmatian-related ancestry in Roman Britain. Current Biology, DOI:doi.org/10.1016/j.cub.2023.11.049


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