Situada junto a la antigua Vía Labicana, a unos 8,4 kilómetros al sureste de Roma, la Tumba de los Haterios es una de las tumbas más bellamente decoradas que han sobrevivido del Imperio Romano. Construida entre los años 100 y 120 d.C., ofrece una fascinante visión del arte funerario y las costumbres de la primera época imperial.

La tumba se construyó originalmente para honrar a una liberta llamada Hateria y a su marido, Quinto Haterio, ambos miembros destacados de la gens Hateria. A través de las esculturas e inscripciones que se conservan, la tumba conmemora no sólo a la pareja, sino a varias generaciones de su familia durante siglos.

Era una familia plebeya, originalmente esclavos que probablemente pertenecían al mismo dueño, y que tras su liberación prosperaron a partir de finales del siglo I a.C.

Aunque ya en 1848 se descubrieron partes de la tumba durante unas obras en la carretera, sus notables esculturas no se apreciaron plenamente en aquel momento. La mayoría fueron retiradas y trasladadas al Museo Lateranense de Roma, y posteriormente a los Museos Vaticanos, donde permanecen hoy.

Lamentablemente, al no existir registros detallados, la ubicación exacta de la tumba volvió a perderse. Hubo que esperar hasta 1970 para que otro descubrimiento fortuito durante unas nuevas obras en la carretera revelara las estructuras restantes y diera lugar a una excavación completa del yacimiento. Esta excavación descubrió más tesoros y ayudó a los estudiosos a reconstruir la historia de este monumento funerario poco conocido pero extraordinariamente decorado.

Originalmente, la tumba tenía la forma de un pequeño templo de dos pisos, con una escalera para acceder a la parte superior. Es probable que Quinto Haterio y sus descendientes fueran constructores que participaban en proyectos de construcción de monumentos públicos, y se ha sugerido que la familia imitó en la tumba el estilo arquitectónico de los templos para destacar este aspecto.

Las inscripciones del interior nombraban a Quinto y a Hateria como fundadores, señalando que ella había sido liberada de la esclavitud. También mencionaban a los cuatro hijos de la pareja, que aparecen con filiación, lo que indica que nacieron libres. Otros relieves mencionaban a otros miembros de la familia enterrados allí.

Una de las características más notables es la gran cantidad de relieves de mármol tallados que adornan las paredes y estructuras de la tumba. Uno de los relieves representa la construcción de un monumento funerario similar en forma de templo, con bustos dentro de nichos, lo que posiblemente demuestra la implicación de la familia Hateria en la construcción.

Es posible incluso que lo representado sea la propia construcción de la tumba de los Haterios, en un curioso juego de arquitectura dentro de la arquitectura. Este relieve en particular, conocido como el relieve de la grúa, muestra una gigantesca grúa con ruedas que podía levantar varias toneladas, accionada solo por dos hombres.

La arqueóloga Barbara Borg ha sugerido que los Haterios de esta tumba eran libertos (esclavos liberados) de Quinto Haterio Antonio, cónsul en el año 53 d.C., que estaba casado con una nieta de Agripa, y por tanto tenían una estrecha relación con la familia imperial.

Así, pudieron participar en la construcción del Templum Gentis Flaviae, dedicado por Domiciano a la dinastía Flavia a finales del siglo I, pues este templo parece haber sido la inspiración para la construcción de tumbas en forma de templo como la suya.

Otro de los relieves destacados es un panel rectangular y alargado que muestra una serie de cinco edificios, identificados con inscripciones, que se cree representan edificios y monumentos públicos en los que trabajó el fundador, Quinto Haterio: el Arco del templo de Isis en el Campo de Marte, el Coliseo, un arco no identificado, otro arco en lo alto de la Vía Sacra que puede ser el Arco de Tito, y un templo hexástilo que puede corresponder al templo de Júpiter Tonante en la colina Capitolina, o al de Júpiter Estator en el Foro.

Otra pieza extremadamente rara representa el ritual de una collocatio (capilla ardiente) de una mujer rodeada de figuras de luto, el único ejemplo conocido en el arte romano. Estilísticamente, los relieves se inspiran en las tradiciones itálicas y helenísticas, lo que demuestra que el arte funerario romano mantenía estrechos vínculos visuales con sus predecesores.

En el nivel inferior parcial de la tumba, excavado en 1970, hay vestigios de su rica ornamentación original. Se conservan suelos de mármol, paneles murales y molduras. También se dedujo que la tumba contaba con un pequeño jardín donde se colocaban estatuas votivas, incluida una dedicada al dios rural Silvano, y otra de una vaca.

También se encontraron restos de la inscripción original de la tumba en la que se menciona que su fundadora, Hateria, era sacerdotisa. Sin embargo, como es habitual en los enterramientos crematorios romanos, no quedaban tumbas ni depósitos de cenizas intactos.

Acompañando a los relieves murales se hallaron elaborados retratos escultóricos, que incluyen representaciones de Mercurio, Ceres y Proserpina. Figuras mitológicas como éstas demostraban que los Haterios practicaban cultos mistéricos prominentes en la sociedad romana.

Otros relieves mostraban encantadoras escenas pastorales de viñas, animales e imaginería rural.

Desgraciadamente, al igual que muchos objetos antiguos recuperados en el siglo XIX, la documentación de la excavación de 1848 era incompleta. Por lo tanto, la ubicación original de las esculturas dentro de la tumba no está clara.

La mayoría se enviaron directamente a los museos vaticanos, por lo que hoy sólo podemos estudiar su temática y no su contexto arqueológico.

La excavación de 1970 ayudó a reconstruir partes de la estructura subterránea, pero lamentablemente no arrojó luz sobre los nichos funerarios o los depósitos de cremación del interior.

No obstante, la tumba sigue en pie y su restauración y estudio en curso siguen enriqueciendo nuestra comprensión de las costumbres conmemorativas en el Bajo Imperio Romano.


Fuentes

Filippo Coarelli, La riscoperta del sepolcro degli Haterii. Una base con dedica a Silvano | William Michael Jensen, The Sculptures from the Tomb of the Haterii. University of Michigan ProQuest Dissertations Publishing,  1978. 7807059 | Mausoleo de los Haterii (Museos Vaticanos) | Barbara Borg, Roman Tombs and the Art of Commemoration | J. M. C. Toynbee, Death and Burial in the Roman World | Wikipedia


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