El catastro de Orange es un antiguo plano que muestra las centuriaciones (repartos de tierra) romanas que se extendían por el territorio de la colonia de Arausio (la actual Orange francesa) en la Galia Narbonense, así como por el territorio de ciudades y colonias vecinas.

Excavaciones realizadas entre 1949 y 1952 en las proximidades del teatro antiguo de la ciudad de Orange sacaron a la luz una gran cantidad de mármoles que resultaron ser fragmentos de tres tablas catastrales diferentes (tres copias) que dividían el territorio de la colonia de Orange y el de ciudades de los alrededores con fines de explotación agrícola.

La ciudad de Arausio se encontraba en territorio de los tricastinos, en el valle medio del Ródano, y la mención más antigua en las fuentes se remonta a Tito Livio, quien describe el paso del ejército de Aníbal por ella en su camino hacia la península itálica.

El teatro romano de Orange | foto Jean-Louis Zimmermann en Wikimedia Commons

La región pasó a control romano tras la conquista de la Galia Transalpina, sin embargo, no fue hasta después de la conquista de la Galia por Julio César que se fundó la ciudad (en el lugar donde ya existía un poblado celta llamado Arausio, lugar de la batalla donde cimbrios y teutones infligieron una gran derrota a las legiones) en el año 35 a.C. con el asentamiento de veteranos de la Legio II Gallica como Colonia Julia Secundanorum Arausio.

El territorio de la colonia se extendía principalmente por la actual llanura de Orange, en la orilla izquierda del Ródano, un río cuya peligrosidad ya destacaban los autores antiguos, y estaba rodeada por una muralla que ceñía un territorio urbano de unas 70 hectáreas. La ciudad conoció un desarrollo monumental, destacando especialmente su teatro de época augustea y el arco del triunfo de inicios del siglo I d.C.

En el momento de su fundación, la colonia utilizó el método tradicional de centuriación o división de la tierra en partes iguales: una cuadrícula con líneas paralelas separadas por 710 metros que se cruzaban para formar centurias de 50 hectáreas. Era un método rápido de asignación de tierras que se utilizaba conjuntamente con la planificación hipodámica de la ciudad.

Fragmentos del catastro de Orange | foto dominio público en Wikimedia Commons

Durante el reinado de Vespasiano, éste ordenó restaurar el catastro de la colonia, con el fin de identificar aquellos lotes de tierra que no habían sido repartidos originalmente y por tanto pertenecían al Estado, aunque hubieran sido ocupados indebidamente. Para ello se creó un mapa, tallado en piedra, que se expuso públicamente para que los ciudadanos pudieran identificar y restituir las tierras públicas de las que se hubieran apropiado.

El arquitecto Auguste Caristie, que estaba encargado de la restauración del teatro antiguo de Orange, descubrió en 1856 un fragmento de mármol que registró pero que ahora está ha perdido. Enviado a Theodor Mommsen de la Universidad Humboldt de Berlín, este fragmento resultó formar parte del catastro y fue registrado en el Corpus Inscriptionum Latinarum a partir de una versión incompleta. Se descubrieron otros fragmentos a finales del siglo XIX, en 1886 y 1888 principalmente.

El gran avance se produjo durante las obras realizadas en 1949 por el Banco Marsella de Crédito en una de sus sucursales de Orange. En la calle de la República, junto al teatro donde se había encontrado el primer fragmento de mármol, la construcción de una cámara acorazada requirió excavar hasta tres metros por debajo del nivel de la calle, sacando a la luz gran cantidad de fragmentos.

Fragmentos del catastro de Orange | foto Marco Prins en Livius.org

El arquitecto Robert Amy y el arqueólogo Joseph Sautel dirigieron las excavaciones entre 1949 y 1953, no solo en el solar del futuro banco sino también en solares cercanos.

Poco a poco fueron apareciendo más fragmentos, que corresponden a tres copias diferentes del catastro. El más completo es el denominado Catastro B, cuyos fragmentos recuperados cubren prácticamente toda la parte norte de la ciudad, y se extiende al este hasta Dentelles.

Los tres mapas se clasificaron con A, B y C, y cada uno de ellos tiene forma de cuadrícula grabada en mármol, con una cuadrícula cuadrada regular para los catastros B y C, y una rectangular para el catastro A, que muestran las coordenadas de la parcela (centuria), las superficies asignadas, la renta pagadera y, a veces, el nombre del adjudicatario.

Fragmentos del catastro de Orange | foto Marco Prins en Livius.org

Las coordenadas siguen el sistema: DD (a la derecha del decumanus), SD (a la izquierda del decumanus), CK (por debajo del kardo) y VK (por encima del kardo). Los ejes principales, el decumanus maximus y el kardo maximus, están representados por dos bandas ortogonales pintadas de rojo según las trazas de tinte encontradas.

En los mapas también se muestran los principales accidentes topográficos, como ríos, islas e incluso las calzadas romanas, que los agrimensores anotaban en sus actas durante los levantamientos y luego transferían al mapa de fondo.

Las excavaciones arqueológicas en Orange continuan encontrando fragmentos de estos antiguos planos, que se exhiben en el Museo de la ciudad. Las grandes losas de mármol cubren tren de las paredes de una de las salas del museo, la mayor de las cuales mide 7,56 metros de ancho por 5,90 de alto.


Fuentes

Lionel R. Decramer, La grande carte romaine d’Orange | André Piganiol, Les documents cadastraux de la colonie romaine d’Orange | O.A.W. Dilke, Roman Large-Scale Mapping in the Early Empire | Richmond, I. A., & Stevens, C. E. (1942). The Land-Register of Arausio. The Journal of Roman Studies, 32, 65–77. doi.org/10.2307/296461 | Wikipedia


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