Con sus escasas precipitaciones y elevadas temperaturas, el desierto del Sáhara suele considerarse uno de los entornos más extremos y menos habitables de la Tierra. En un pasado lejano, el Sáhara era mucho más verde, pero una antigua sociedad que vivía en un clima muy similar al actual encontró la forma de cosechar agua en el aparentemente seco Sáhara.

Una nueva investigación que se presentará el lunes 16 de octubre en la reunión GSA Connects 2023 de la Sociedad Geológica de América describe cómo una serie de factores ambientales serendípicos permitieron a una antigua civilización sahariana, el Imperio de los Garamantes, extraer agua subterránea oculta en el subsuelo, sosteniendo a la sociedad durante casi un milenio hasta que el agua se agotó.

Las sociedades surgen y desaparecen al antojo del sistema físico, de modo que hay características especiales que permiten a la humanidad crecer allí, afirma Frank Schwartz, profesor de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad Estatal de Ohio y autor principal del estudio de investigación.

El oasis de Ubari en Libia, en el antiguo territorio de los garamantes | foto Luca Galuzzi en Wikimedia Commons

Las lluvias monzónicas habían transformado el Sáhara en un entorno comparativamente exuberante hace entre 11.000 y 5.000 años, proporcionando recursos hídricos superficiales y entornos habitables para que prosperaran las civilizaciones. Cuando las lluvias monzónicas cesaron hace 5.000 años, el Sáhara volvió a convertirse en un desierto y las civilizaciones se retiraron de la zona, con la excepción de un caso atípico.

Los garamantes vivieron en el suroeste del desierto de Libia entre el 400 a.C. y el 400 d.C. en condiciones casi idénticas a las actuales, y fueron la primera sociedad urbanizada que se estableció en un desierto que carecía de un río de caudal continuo. Los lagos y ríos de agua superficial de la época del «Sáhara Verde» habían desaparecido cuando llegaron los garamantes, pero por suerte había agua almacenada bajo tierra en un gran acuífero de arenisca, posiblemente uno de los mayores del mundo, según Schwartz.

Las rutas comerciales a camello desde Persia a través del Sáhara llevaron a los garamantes la tecnología para captar agua subterránea mediante foggara o qanats. Este método consistía en excavar un túnel ligeramente inclinado en una ladera, justo por debajo del nivel freático. El agua subterránea bajaba por el túnel y llegaba a los sistemas de riego. Los garamantes excavaron un total de 750 kilómetros de túneles subterráneos y pozos de acceso vertical para captar el agua subterránea, y la mayor actividad constructora se produjo entre los años 100 a.C. y 100 d.C.

Mapa de situación e imágenes aéreas por satélite que muestran la región y el paisaje donde vivían los antiguos Garamantes | foto NASA/Luca Pietranera.

Schwartz integra investigaciones arqueológicas previas con análisis hidrológicos para comprender cómo la topografía local, la geología y las condiciones únicas de escorrentía y recarga produjeron las condiciones hidrogeológicas ideales para que los garamantes pudieran extraer agua subterránea.

En realidad, sus qanats no deberían haber funcionado, porque los de Persia tienen una recarga anual de agua procedente del deshielo, y aquí la recarga era nula, explica Schwartz.

Los garamantes tuvieron una buena racha de suerte medioambiental, con un clima más húmedo, una topografía adecuada y una configuración única de las aguas subterráneas, que les permitió disponer de agua subterránea con la tecnología foggara. Sin embargo, su suerte se acabó cuando el nivel de las aguas subterráneas cayó por debajo de los túneles de foggara.

Sección transversal que muestra el funcionamiento de un foggara o qanat. Se construye un túnel ascendente en una ladera con pozos verticales hasta llegar al agua subterránea. El agua subterránea fluye por el túnel | foto Frank Schwartz

Según Schwartz, hay dos tendencias especialmente preocupantes. En primer lugar, los entornos extremos son cada vez más frecuentes en países como Irán. En segundo lugar, cada vez es más frecuente el uso insostenible de las aguas subterráneas.

Si nos fijamos en ejemplos modernos, como el del valle de San Joaquín, vemos que la gente utiliza las aguas subterráneas a un ritmo superior al de su reposición, afirma Schwartz. California ha pasado un invierno muy húmedo este año, pero después de 20 años de sequía. Si continúa la tendencia a años más secos, California acabará encontrándose con el mismo problema que los garamantes. Reponer las reservas de agua subterránea agotadas puede resultar caro y, en última instancia, inviable.

Sin agua nueva para reponer el acuífero y sin agua de superficie disponible, la falta de agua provocó la caída del reino de los Garamantes. Los Garamantes son un ejemplo del poder de las aguas subterráneas como recurso y del peligro de su uso excesivo.


Fuentes

The Geological Society of America | Frank Schwartz, Motomu Ibaraki, Ganming Liu, Living in extreme environments: Hydrologic serendipity and the garamantian empire of the Sahara desert. Geological Society of America Abstracts with Programs. Vol. 55, No. 6, 2023. doi: 10.1130/abs/2023AM-391971


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