En los momentos de escribir estas líneas, España se encuentra sumida en una de las peores olas de calor de su historia, aunque lo cierto es que la situación lleva años siendo muy complicada. Se calcula que a lo largo del año pasado, en nuestro país fallecieron unas once mil personas debido a las excesivas temperaturas. Por desgracia, el propio ser humano es causante de ello. Nos referimos al cambio climático.

Tal vez creas que la sociedad lucha contra el calentamiento global desde hace poco, pero nada más lejos de la realidad. La historia del catalizador coche lo demuestra a la perfección.

Así fueron los inicios del catalizador automotriz

En los años cincuenta era evidente que algo malo estaba pasando sobre todo en las grandes ciudades. Una atmósfera turbia con un aire poco limpio solía estar presente en zonas industrializadas, así que se achacaba al humo que salía de las chimeneas de las fábricas. Sin embargo, la realidad era evidente: los coches también formaban parte de ese mejunje de gases con un alto nivel de toxicidad.

Siendo consientes de ello, algunas mentes pensantes decidieron poner fin a una situación que hubiera podido ser mucho peor en caso de no haberse inventado el catalizador. Por suerte, Eugene Houdry se puso manos a la obra, sabiendo que el número de coches cada vez iría creciendo más.

La primera pieza que ejercía a modo de catalizador automotriz está patentada por este ingeniero del país vecino, Francia. Desafortunadamente, su diseño impedía que dicha parte del vehículo pudiera ser fabricada en serie. Así pues, su implementación en decenas de miles de coches era prácticamente inviable.

El escenario cambió radicalmente en los setenta. Los gobiernos de varios países poco a poco estaban presionando más con tal de revertir la situación, hasta que uno de ellos puso las cartas sobre la mesa. En concreto, lanzó un Plan de Aire Limpio. Se trataba de los Estados Unidos.

Varias compañías automovilísticas de EEUU decidieron hacer todo lo que estuviera en sus manos con tal de respetar las directrices que rezaba dicho plan. Poco después surgía el catalizador que sí podía fabricarse en serie. ¿Se conseguiría reducir tantísimo el grado de contaminación como se pretendía con el Plan de Aire Limpio?

La Agencia de Protección Ambiental consideraba que tenía que reducirse en un porcentaje de 75 puntos. Para tal fin, no bastaba con los coches que los conductores tenían a nivel particular, sino que también había que llevar los catalizadores a otros tipos de vehículos.

La fabricación en serie que fue obra de eminencias de la ingeniería como John Mooney, Antonio Eleazar y Carl Keith dio pie a que pasasen a estar presentes en vehículos que antes eran muy contaminantes. Los autobuses son un claro ejemplo, amén de los camiones.

Conviene destacar que la llegada del catalizador no solo supuso un antes y un después en este sentido. Por si fuera poco, también se llevó por delante un componente que, por aquel entonces, estaba presente en la gasolina. Por suerte, era incompatible con la función del catalizador automotriz, así que hubo que prescindir de dicho ingrediente. Nos referimos al tetraetilo de plomo.

Los Estados Unidos fueron pioneros y, afortunadamente, no tardaron en el resto del mundo en seguir sus pasos. Eso sí, en Europa pasaron casi dos décadas hasta que se aprobó el control de emisiones de escape. En concreto, la ley obligaba a que los automóviles incorporasen un catalizador. En 2023 se cumplen treinta años de esa normativa obligatoria que supuso un gran cambio a nivel medioambiental.

El catalizador hoy en día

Tres décadas atrás los catalizadores empezaron a ser muy populares en nuestro continente. En la actualidad es muy difícil dar en la carretera con un coche que no lleve catalizador, ya que los que tienen treinta años de antigüedad es complicado que circulen sin anomalías que comprometan la seguridad de sus ocupantes.

Si en 1993 la concienciación medioambiental empezaba a ser una realidad en la sociedad, hoy en día está en pleno auge. Cada vez son más numerosos los conductores que, a la hora de comprar un coche, se fijan en primer lugar en las emisiones de escape. Si la cantidad de gases tóxicos es elevada, descartan el modelo para decantarse por otro más eficiente y menos contaminante.

Es por este motivo que el diseño y la fabricación de los catalizadores se han ido perfeccionando a un ritmo vertiginoso. Los que implementan los coches en 2023 son eficientes a más no poder a la hora de reducir la presencia de elementos tan nocivos como los hidrocarburos y el monóxido de carbono.

Teniendo en cuenta la importancia que adquiere el catalizador hoy en día, es importante sustituirlo cuanto antes si sufre alguna avería. Encontrar recambios no es difícil ni caro indistintamente del modelo de coche, sobre todo si se recurre a un comparador como DAPARTO


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