En junio, en el distrito de Askiz de la República de Jakasia, una expedición del Instituto de Arqueología y Etnografía de la Rama Siberiana de la Academia Rusa de Ciencias (Novosibirsk) inició excavaciones en dos yacimientos arqueológicos: el cementerio “Estación Kamishta-7” y el asentamiento “Estación Kamishta-6”.

La superficie planificada para estas excavaciones de rescate alcanza los 26 mil metros cuadrados, lo que permite estudiar a fondo estos sitios.

Los primeros estudios revelaron que tanto el asentamiento como el cementerio tumular se ubican en una misma terraza aluvial. De acuerdo a las observaciones estratigráficas, es muy probable que ambos sitios coexistieran y que en el asentamiento vivieran los mismos que construyeron las tumbas.

El lugar del hallazgo | foto IAET SB Academia Rusa de las Ciencias

Los entierros en el cementerio se prolongaron alrededor de cuatro siglos, brindando a los investigadores una oportunidad única para rastrear todos los cambios graduales del ritual funerario en este periodo.

El cementerio pertenece a la cultura Lugavskaya de la Edad del Bronce Tardía (siglos XI-VIII a.C.). Hasta ahora, la excavación de las tumbas permite distinguir 3 etapas cronológicas en la formación de este espacio funerario.

La más temprana es la transición de la cultura Karasuk a la Lugavskaya. La etapa media corresponde a la cultura Lugavskaya. Y la etapa tardía muestra características propias de los entierros de la fase Bainov de la cultura Tagar.

Los restos del auriga | foto IAET SB Academia Rusa de las Ciencias

A lo largo de la historia del cementerio se observan huellas y consecuencias de remodelaciones y cambios en el ritual de enterramiento. La visible ubicación del sitio debió atraer a saqueadores, pero también se han hallado tumbas intactas.

Una de las más interesantes e intactas es un túmulo de la etapa final de la cultura Lugavskaya. Presenta la típica construcción cuadrada con el entierro in situ, en la misma posición y lugar donde fue erigido por los antiguos habitantes de Jakasia.

Entre los artefactos hallados destaca un cuchillo de bronce, adornos de placas de bronce con característicos apliques semiesféricos, y un objeto de bronce que, por analogía con hallazgos chinos, ha sido denominado en la literatura “cinturón de auriga”.

Detalle de los restos que llevan el cinturón de auriga | foto IAET SB Academia Rusa de las Ciencias

Se trata de un artefacto especial diseñado para sujetar al conductor del carro y liberar sus manos. Estos objetos aparecen con frecuencia en complejos funerarios de la cuenca de Minusinsk, y es significativo encontrar uno en una tumba intacta y precisamente en la cintura del enterrado.

El hallazgo de este “cinturón de auriga” plantea la aparición de carros tirados por caballos en la etapa del Bronce Tardío, aunque aún no se han encontrado carros propiamente tales. A diferencia de las construcciones clásicas de la cultura Karasuk, en las cistas de piedra de la cultura Lugavskaya se observa una tendencia a alargar las paredes longitudinales más allá de las transversales, recordando visualmente a trineos o carretas.

La singularidad de estas excavaciones radica en la posibilidad de excavar la totalidad de las áreas: en cementerios monoculturales como este, este enfoque permitirá rastrear la evolución de las prácticas funerarias e identificar etapas más precisas en la formación de la cultura Lugavskaya.


Fuentes

Instituto de Arqueología y Etnografía de la Rama Siberiana de la Academia Rusa de Ciencias


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