Francia es uno de los destinos europeos más llamativos. Los motivos son muchos, desde una gastronomía reconocida como una de las más deliciosas del mundo, hasta un sinfín de rincones mágicos en forma de pequeñas villas; y es que aunque Francia cuenta con grandes ciudades llenas de actividades culturales, el encanto de sus pueblos es algo a valorar cuando viajamos hasta aquí. El norte, por ejemplo, posee algunos de los pueblos más bonitos del país, aunque siempre puedes estudiar un poco más toda la geografía francesa con páginas como Petit Futé. Si quieres visitar el norte, te hablamos de algunos destinos que podrían convertirse paradas clave para tu viaje.

Barfleur

Este pintoresco pueblo está marcado por su pasado marítimo. Está en el corazón del Cotentin y es considerado como uno de los pueblos más pintorescos de la provincia de la Manche.

Miembro de la asociación de los pueblos más bellos de Francia, no sólo destaca por su puerto o por ser el lugar en el que se pueden probar los famosos mejillones de Barfleur. También llama la atención por sus casas verdosas construidas en granito gris y pizarra o por su extensa playa de arena y roca.

Encontraremos también un cementerio marino y la parroquia de San Nicolás, así como la punta de Barfleur, lugar en el que se levanta un gran faro de 71 metros.

Arras

Podemos decir de Arras que es una de esas joyas que pasa desapercibida para el turismo. Por tanto, es un lugar que no suele tener demasiada afluencia de visitantes. Es algo que, la verdad, sorprende; y es que Arras cuenta con un complejo arquitectónico declarado Patrimonio de la Humanidad.

Este pueblo del norte de Francia combina plazas barrocas con edificios de arquitectura flamenca. Destacamos la Gran Plaza así como la plaza de los Héroes.

Boulogne Sur Mer

Boulogne Sur Mer, Ciudad de Arte y de Historia, cuenta con un patrimonio cultural impresionante. Amurallada, podríamos decir que el tiempo se ha detenido justo a los pies de esa espectacular muralla.

Su privilegiada situación junto al Canal de la Mancha, hacen que este pueblo sea una parada obligada por muchos motivos, también por su deliciosa gastronomía, basada principalmente en el pescado de la zona.

Su ciudadela fue elegida por Julio César para la ocupación romana. Además, Napoleón mando construir un palacio junto a la catedral, por lo que podemos decir que Boulogne Sur Mer no ha pasado desapercibida jamás.

Calais

El pueblo de Calais es conocido como la joya del norte. Es justo aquí donde encontramos el punto más estrecho del canal de la Mancha. También hay que visitar la Torre Ge, el único edificio que quedó en pie tras la Segunda Guerra Mundial, o la iglesia de Notre Dame.

Mont Saint Michel

Sería imperdonable hablar de los pueblos del norte de Francia sin mencionar el famoso Mont Saint-Michel. Aquí no podemos decir que no encontremos turistas, pues lo cierto es que estamos ante uno de los atractivos más visitados del país, pero sin duda sería imperdonable no visitar esa ciudadela que queda completamente separada de tierra cuando las mareas suben.


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