La Oreja de Dionisio (Orecchio di Dionisio) es una cueva situada en la antigua ciudad de Siracusa, en la costa sureste de Sicilia (Italia). La cueva ha sido fuente de fascinación e intriga durante siglos debido a sus propiedades acústicas únicas y a su conexión con el tirano Dionisio I de Siracusa.

La Oreja de Dionisio está situada en el parque arqueológico de Neápolis, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, que alberga los restos de la antigua ciudad de Siracusa. Es una de las muchas cuevas que conforman la latomía del Paraíso (una latomía es un grupo de cuevas para encarcelar esclavos y prisioneros) una cantera artificial de piedra caliza, excavada en la colina de Temenitas, que fue muy utilizada durante las épocas griega y romana.

Se cree que la cuevas se formaron alrededor del siglo V a.C. como resultado de la extracción de bloques de piedra caliza para la construcción del teatro griego, que está justo encima.

Latomía del Paraíso en Siracusa, donde se encuentra la Oreja de Dioniso | foto sailko en Wikimedia Commons

Con una altura aproximada de 23 metros, una anchura de entre 5 y 11, y una profundidad de unos 65 metros, la cueva tiene un trazado único en forma de S. Su peculiar forma ha llevado a comparar la cueva con la oreja humana, de ahí el nombre de «Oreja de Dionisio». Las paredes de la cueva son irregulares y dentadas, resultado del proceso de extracción y de la acción del agua que ha erosionado la piedra caliza a lo largo de los siglos.

La razón de este trazado se debe a la presencia de un antiguo acueducto en la parte superior de la cueva, a partir del cual los constructores excavaron hacia abajo y crearon la forma actual, quizá con el propósito de utilizar la cueva para recoger y almacenar agua.

La importancia histórica de la cueva está indisolublemente ligada a la figura de Dionisio I, el tirano que gobernó Siracusa del 405 al 367 a.C. Dionisio I fue una figura poderosa y controvertida, conocido por su destreza militar y su implacable represión de la disidencia. Su reinado fue testigo de la expansión del poder y el territorio de Siracusa y de la consolidación de Sicilia bajo su dominio.

Interior de la Oreja de Dioniso | foto Rabe! en Wikimedia Commons

Se cree que la asociación de la cueva con Dionisio tiene su origen en los escritos del erudito y filósofo romano Cicerón, que visitó Siracusa en el año 75 a.C.. En su obra Verrinas, Cicerón habla de las latomías:

Todos vosotros habéis oído hablar, y la mayoría conocéis directamente, la Latomía de Siracusa. Obra grandiosa, magnífica, de reyes y tiranos, excavada íntegramente en la roca por obra de muchos operarios, hasta una extraordinaria profundidad. No existe ni ni se puede imaginar nada tan cerrado por todas partes y seguro contra cualquier tentativa de evasión. Si se solicita un lugar público de encarcelamiento, se ordena conducir a los prisioneros a esta Latomía, desde las otras ciudades de Sicilia.

Cicerón, Verrinas V

La leyenda cuenta que Dionisio construyó su vivienda justo encima de la cueva, lo que le permitía escuchar a escondidas las conversaciones de los prisioneros. La extraordinaria acústica de la cueva, que amplificaba incluso los susurros más débiles, supuestamente le permitía vigilar y controlar a sus enemigos.

Aunque esta historia es probablemente una invención, es cierto que la cueva se utilizaba como lugar de encarcelamiento dentro de la latomía del Paraíso. El trabajo en las canteras era el principal castigo a que se condenaba a los prisioneros en Siracusa, como vimos en el artículo que dedicamos a los atenienses que consiguieron su libertad por saberse de memoria las obras de Eurípides, y era en estas cuevas donde se les recluía.

Según el retórico romano Claudio Eliano, que escribió a principios del siglo II d.C. en época de Septimio Severo, esta sería probablemente la cueva en la que Dionisio encarceló al poeta Filoxeno por no apreciar las obras literarias que el tirano había escrito. En ella habría compuesto su obra maestra, Los Cíclopes.

Otra vista del interior de la cueva | foto eddygaleotti en depositphotos.com

La identificación de la cueva con una oreja se atribuye al pintor Caravaggio, quien visitó la ciudad en 1608 en compañía del historiador siracusano Vincenzo Mirabella. Al ver el parecido de la cavidad con una oreja de asno habría acuñado la expresión Oreja de Dioniso, nombre con el que la conocemos hoy.

El mecanismo de la acústica de la cueva es una combinación de reflexión, absorción y resonancia. Las ondas sonoras generadas dentro de la cueva rebotan en las paredes irregulares y dentadas, que las dispersan y reflejan en múltiples direcciones. El material calcáreo absorbe parte de la energía sonora, evitando la reverberación excesiva y el eco.

Por último, la forma estrecha y alargada de la cueva y sus diferentes dimensiones crean frecuencias de resonancia específicas, que amplifican ciertos sonidos y les confieren una calidad sostenida e inquietante.

Vista exterior de la Oreja de Dioniso | foto Isiwal en Wikimedia Commons

Estas propiedades acústicas han despertado la curiosidad de investigadores y artistas. Se han realizado varios estudios para analizar y cartografiar la acústica de la cueva, utilizando equipos avanzados de grabación de audio y técnicas de modelado por ordenador.

Músicos e intérpretes también se han sentido atraídos por el lugar, tratando de aprovechar la amplificación natural de la cueva para sus obras creativas.

En la actualidad, la Oreja de Dionisio es una atracción turística muy popular, que atrae a visitantes de todo el mundo, y es uno de los lugares que se incluyen en el recorrido de las visitas guiadas al parque arqueológico.


Fuentes

Città di Siracusa | Giuseppe Pappalardo, ed., Guida per le Antichità Di Siracusa | Le Latomie (Galleria Roma) | Wikipedia


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