Un acontecimiento excepcional sucedió la noche del 20 de julio de 1826 en la ciudad italiana de Brescia, situada en la Lombardia al este de Milán: el arqueólogo Luigi Basiletti, que realizaba excavaciones en el foro de la antigua Brixia romana, descubrió una cavidad oculta en la parte occidental del muro que separaba el templo Capitolino de la colina del Cidneo.

En su interior había un sensacional tesoro compuesto de numerosos objetos de entre los siglos I y III d.C. Habían sido cuidadosamente desmontados y escondidos allí para protegerlos de la destrucción sistemática de objetos y esculturas paganas por parte de los cristianos, o bien de las invasiones de hunos y godos.

El templo había sido construido por Vespasiano en el año 73 d.C. sobre un edificio republicano anterior. Destruido por un incendio a finales del siglo IV d.C. durante las incursiones bárbaras, nunca fue reconstruido.

El templo capitolino de Brescia | foto Wolfgang Moroder en Wikimedia Commons

Quien ocultó los objetos, nunca pudo regresar para recuperarlos. Más tarde, durante la Edad Media, un corrimiento de tierras en la colina del Cidneo sepultó lo que quedaba del edificio.

Así permanecieron ocultas las ruinas del templo y los objetos escondidos durante unos 1.500 años. El hallazgo tuvo una enorme repercusión en el mundo cultural de la época, y todavía hoy constituye una de las colecciones de bronces romanos más importantes que se conserva.

La Victoria Alada de Brescia | foto Wolfgang Moroder en Wikimedia Commons

El más importante de los objetos encontrados, una Victoria Alada, se convirtió rápidamente en el símbolo de la ciudad de Brescia. Es una estatua de bronce de casi 2 metros de alto, de época imperial (siglo I d.C.), basada en un original helenístico anterior que representaba a Afrodita reflejada en el escudo de Ares (que sostenía con ambas manos).

Otro de los objetos es un bálteo, un peto de caballo de desfile, también de bronce, posiblemente concedido como honor militar. Está decorado con una escena de batalla entre romanos a caballo y bárbaros que huyen, con las figuras en altorrelieve y una composición que apunta al siglo II-III.

El tesoro incluye además numerosos anillos, joyas y fragmentos de marcos y de otras estatuas, entre ellos una lámina de bronce repujada que representa a un prisionero bárbaro con las manos atadas a la espalda.

El bálteo de caballo | foto Sailko en Wikimedia Commons

Pero lo más interesante del conjunto son los seis bustos de bronce dorado, cinco de los cuales son retratos de época tardoimperial de los llamados emperadores ilirios (Diocleciano, Septimio Severo, Claudio el Gótico, Probo, Aureliano), y el sexto se cree que representa a Domicia Longina. Longina fue esposa del emperador Domiciano, encabezando la conjura que finalmente acabó con la vida de su marido y aupando al poder a Nerva en el año 96 d.C.

Se admite generalmente que se trata de retratos imperiales, tanto por las huellas de dorado presentes en al menos tres de los bustos, como por su parecido con algunos retratos de monedas de la época (finales del siglo III d.C.).

Los bustos de bronce | foto Giovanni Dall’Orto en Wikimedia Commons

Hoy todos los objetos se conservan en el Museo de Santa Giulia, el principal museo de la ciudad ubicado en el antiguo monasterio de San Salvatore-Santa Giulia.


Fuentes

Brixia. Scoperte e riscoperte | Fondazione Brescia Musei | Lorenzo Bonoldi, Monica Centanni, Luana Lovisetto, Venus volubilis/venusta Victoria | Brixia. Parco Archeologico di Brescia Romana | Brixia – Brescia Antica (Romano Impero) | Wikipedia


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