Un paseo por los bosques y las selvas tropicales del sudeste asiático puede depararnos una curiosa sorpresa. Quizá en un momento determinado al caminar notemos que, de repente, una hoja seca y mustia se levanta del suelo y se aleja volando como si nada, dejándonos pensando cómo es posible.

Claro que no se trata de magia ni nada parecido, sino de una Kallima inachus, una mariposa que se puede encontrar en un amplio hábitat que va desde la India hasta Japón y que constituye uno de los mejores ejemplos de camuflaje animal en la naturaleza.

Suele volar entre la maleza y a lo largo de los arroyos, atraída por la savia de los árboles, los charcos de barro, y los frutos maduros, de los que se alimenta.

El fantástico camuflaje de la Kallima inachus | foto Emöke Dénes en Wikimedia Commons

Cuando es perseguida por algún pájaro y se siente en peligro, comienza a volar de forma errática, se deja caer de pronto entre el follaje del bosque y se queda inmóvil con las las cerradas. De ese modo el ave será incapaz de encontrarla.

Y es que en esta postura la mariposa parece una hoja seca, camuflándose perfectamente de sus enemigos naturales. El disfraz es extremadamente realista, con nervios que asemejan las venas oscuras de una hoja.

Una kallima inachus en el Parque Nacional Namdapha en la India | foto Rkn en Wikimedia Commons

Cuando cierra sus alas sólo son visibles las marcas del envés, que consisten en dibujos irregulares y estrías de muchos tonos de beige, marrón, amarillo y negro. Incluso tiene unas manchas blancas y puntos y manchas oscuras que simulan ser el moho o líquenes, tan comunes en las hojas marchitas de los trópicos.

Un espolón en el ala posterior se asemeja al tallo de la hoja, y sus alas son angulosas y se estrechan en punta en las alas delanteras, lo que refuerza aun más la impresión.

Produce dos generaciones al año, una en la estación lluviosa y otra en la estación seca. Durante la estación lluviosa las mariposas son más pequeñas, pero de colores más intensos. Las hembras tienden a ser ligeramente más grandes que los machos.

Detalle de una kallima inachus | foto Peellden en Wikimedia Commons

Cuando cierra sus alas sobre el dorso la semejanza con una hoja muerta es asombrosa y muy llamativa, y se ve acentuada por una banda transversal recta, estrecha y oscura que va desde el ápice del ala anterior hasta el ala posterior. A menudo, presenta otras bandas oblicuas más estrechas, que salen de ella, todo simulando el nervio central y las nervaduras laterales de una hoja.

Se las puede encontrar en la India, incluso a baja altitud en el Himalaya, en Nepal, Bután, Bangladesh, Myanmar, el sur de China, Tailandia, Laos, Japón, Taiwán y Vietnam. Algunos ejemplares han sido vistos en Pakistán recientemente.

Suele vivir a altitudes inferiores a 1.800 metros, pero algunos investigadores han registrado su presencia hasta los 2.400 en regiones montañosas de fuertes lluvias. Le gustan los lugares soleados, y por el día suelen tomar el sol sobre troncos u hojas, con las alas entreabiertas, donde no las veremos a menos, como decíamos al comienzo, que se asusten cuando pasamos.


Fuentes

Butterflies of India | Donald L. J. Quicke, Mimicry, Crypsis, Masquerade and other Adaptive Resemblances | Hazel Davies, Carol A Butler, Do Butterflies Bite?: Fascinating Answers to Questions about Butterflies and Moths | Wikipedia


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