En el suroeste de la actual Turquía, casi en la frontera con Siria, se encuentra la localidad de Hüyük Zincirli, donde en 1888 se encontraron los restos de un antiguo asentamiento amurallado, la ciudad de Sam’al.

Fundada a principios del II milenio a.C., pasó a poder de los hititas y luego a los reinos luvitas. Para el siglo VIII a.C. el lugar era la capital de un reino arameo cuyos reyes tenían nombres no semíticos, y cuyas tradiciones culturales eran una mezcla de indoeuropeas y semitas.

Arqueólogos alemanes excavaron el yacimiento desde la década de 1890, sacando a la luz enormes murallas con cien bastiones y monumentales puertas con torreones y palacios. Numerosas e importantes inscripciones en arameo, fenicio y acadio fueron descubiertas en la ciudadela, así como cinco estatuas gigantes de leones excavadas en la roca, y varias esfinges.

Mapa de los reinos luvio-arameos (antes llamados neohititas), con Sam’al identificado en la actual Zincisli | foto Rowanwindwhistler en Wikimedia Commons

Desde el año 2006 es el Instituto Oriental de la Universidad de Chicago quien se encarga de las excavaciones, y fue su Expedición Neubauer la que descubrió una estela del siglo VIII a.C. con una inscripción muy especial en el verano de 2007. No se encontró, como las anteriores, en la ciudadela, sino en una zona al pie de las murallas que debió haber sido de viviendas residenciales.

Se la conoce como la estela de Kuttamuwa y estaba en una pequeña habitación en la que probablemente era la casa particular de éste. Por el texto de la inscripción sabemos que Kuttamuwa era un funcionario u oficial real, que se describe a sí mismo como un siervo del rey Panamuwa.

Kuttamuwa había mandado crear la estela cuando todavía vivía, para que sus familiares la colocasen a su fallecimiento en la cámara donde fue encontrada por los arqueólogos, la primera estela de este tipo en ser hallada intacta y en su ubicación original, proporcionando importante información sobre las costumbres funerarias y la vida en el siglo VIII a.C.

Detalle de la estela de Kuttamuwa | foto Dosseman en Wikimedia Commons

El texto de la estela dice así:

Yo, Kuttamuwa, siervo de Panamuwa, soy quien supervisó la producción de esta estela para mí cuando aún vivía. La coloqué en una cámara eterna(?) y establecí un banquete en esta cámara(?): un toro para (el dios-tormenta) Hadad,…un carnero para (el dios-sol) Shamash,…y un carnero para mi alma que está en esta estela….

Está en una escritura derivada del alfabeto fenicio, y en un dialecto semítico occidental local, similar al arameo y el hebreo. Kuttamuwa debió ser incinerado a su muerte, una práctica que otras culturas contemporáneas, como la hebrea, no practicaban pues creían en la unidad del cuerpo y el alma.

Vista del yacimiento de Sam’al en Zincirli | foto Klaus-Peter Simon en Wikimedia Commons

Sin embargo, según la inscripción el alma de Kuttamuwa residía en la estela, lo que la convierte en la prueba escrita más antigua conocida de la creencia humana en el alma inmortal separada del cuerpo.

Los habitantes de la zona creían por tanto que el alma del difunto perduraba y pasaba al monumento en el que se tallaba su imagen y se grababan sus últimas palabras.

La estela tiene un metro de alto por medio metro de ancho y pesa unos 363 kilogramos. Kuttamuwa aparece representado en ella con un gorro de borlas y una capa con flecos, con una copa de vino en la mano derecha y sentado ante una mesa llena de alimentos, símbolo de la placentera vida que esperaba disfrutar tras la muerte.

Leones encontrados en Sam’al | foto Miguel Hermoso Cuesta en Wikimedia Commons

La inscripción también imponía a sus descendientes la obligación de llevar alimentos a su alma. Por ello, en el momento del descubrimiento de la estela los arqueólogos encontraron también restos de ofrendas de comida y fragmentos de cuencos de piedra pulida, similares a los representados en la escena.


Fuentes

University of Chicago | Schloen, J. David, and Amir S. Fink. New Excavations at Zincirli Höyük in Turkey (Ancient Samʾal) and the Discovery of an Inscribed Mortuary Stele. Bulletin of the American Schools of Oriental Research, no. 356 (2009): 1–13. jstor.org/stable/25609345 | Pardee, Dennis. A New Aramaic Inscription from Zincirli. Bulletin of the American Schools of Oriental Research, no. 356 (2009): 51–71. jstor.org/stable/25609347 | Wikipedia


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