Incidente del Golfo de Tonkín, el error que inició la Guerra de Vietnam

El destructor USS Maddox, protagonista del incidente/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

En la medianoche del 4 de agosto de 1964, los estadounidenses noctámbulos que estaban ante la televisión vieron cómo se interrumpía la programación porque el presidente iba a leer un comunicado oficial. En efecto, Lyndon Johnson explicó que dos buques de la armada habían sido atacados en los últimos días por lanchas torpederas vietnamitas y, en consecuencia, solicitaría al Congreso una autorización para intervenir directamente en la guerra que enfrentaba a Vietnam del Norte con Vietnam del Sur, en la que EEUU apoyaba a este último país con material y asesores. Johnson se refería a lo que pronto iba a ser conocido como el Incidente del Golfo de Tonkín, la chispa que involucró activamente a los estadounidenses en la Guerra del Vietnam.

La Conferencia de Ginebra de 1954 había puesto fin a la Guerra de Indochina, librada por Francia y el Viet Minh (abreviatura de Việt Nam Ðộc Lập Ðồng Minh Hội, es decir, Liga para la Independencia de Vietnam, una alianza de comunistas y nacionalistas que tuvo entre sus fundadores a los que iban a ser protagonistas más tarde, Ho Chi Minh y Vo Nguyen Giap) desde 1946.

Fruto de aquel acuerdo de paz fue la descolonización del país y su división en dos -uno septentrional y otro meridional-, situación que un referéndum debería decidir dos años después: ratificación o reunificación. Pero un golpe de estado en el sur lo impidió y un levantamiento comunista norteño en 1957 y la invasión de Laos por parte de éste dio al traste con el plan.

La partición de Indochina tras la guerra/Imagen: Rowanwindwhistler en Wikimedia Commons

En 1961 el nuevo movimiento, bautizado con el nombre de Viet Cong (Mặt Trận Giải Phóng Miền Nam Việt Nam, Frente Nacional de Liberación de Vietnam), infiltró decenas de miles de guerrilleros en el sur que originaron lo que de facto era una guerra civil. EEUU empezó entonces una política de ayuda a Vietnam del Sur con el objetivo de frenar la expansión comunista. Inicialmente se contentó con enviar ayuda financiera y material militar, aparte de asesores para formar a las tropas survietnamitas. Un esfuerzo que se fue revelando insuficiente cuando la contienda empezó a inclinarse hacia el Viet Cong, que ya controlaba más de la mitad del territorio.

El 21 de julio de 1964, Johnson mantuvo una reunión estratégica con su equipo. Se plantearon cuestiones como la retirada de los asesores iniciada por Kennedy y una intervención directa, aunque surgieron pegas como los problemas que traería una guerra larga, que algunos sugerían evitar con una operación audaz: la toma por sorpresa de Hanoi, capital del Norte. La alternativa era no implicarse, lo que suponía el abandono de la llamada teoría del dominó (si un país cae en un determinado sistema político, en este caso el comunismo, podría arrastrar a otros del entorno) o incluso una imagen de debilidad que a lo peor incentivaría a los soviéticos a una expansión agresiva.

Vo Nguyen Giap y Ho Chi Minh/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Lo cierto es que la CIA ya realizaba operaciones encubiertas desde cuatro años antes en lo que bautizó como Operación 34A (también conocido como OPLAN 34-Alpha): misiones de reconocimiento aéreo; acciones de sabotaje, fundamentalmente naval; e infiltración de agentes para difundir propaganda anticomunista y desinformación (se inventaron un inexistente movimiento de resistencia al que se puso el nombre de Sacred Sword of Patriotic League, o sea, Espada Sagrada de la Liga Patriótica).

Asimismo, a partir de 1962, dragaminas de la armada estadounidense desembarcaban camionetas equipadas con sistemas de espionaje electrónico con las que se interceptaban comunicaciones; así se obtuvo la información de que la URSS y China entregaban armamento y material al Viet Cong.

Las acciones de la marina no tardaron en ser descubiertas por cañoneras norvietnamitas, que zarpaban a toda velocidad hacia los barcos estadounidenses para ponerlos en fuga. Nunca llegó a producirse un enfrentamiento, pero a partir de 1963 el mando americano decidió sustituir los dragaminas por destructores, mucho mejor armados. A esas DESOTO Patrols, como se las llamó, respondió Vietnam del Norte retirando las cañoneras y destinando en su lugar lanchas rápidas P-4 armadas con torpedos. Durante un tiempo, unos y otros estuvieron jugando al gato y al ratón, en parte por la discrepancia entre ambos países sobre el límite de las aguas territoriales en el Golfo de Tonkín, que los vietnamitas establecían en doce millas náuticas (unos veintidós kilómetros), algo que no admitían los estadounidenses.

John J. Herrick y Herbert L. Ogier a bordo del USS Maddox/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

La tensión iba en aumento y se agravó en los primeros días de agosto, cuando aviones de Laos pilotados por mercenarios tailandeses entrenados por la CIA bombardearon varios puestos fronterizos y un grupo de espías fue capturado. Pero la chispa de la que hablábamos al comienzo fue en el mar y tenía nombre propio: USS Maddox, un destructor botado a finales de la Segunda Guerra Mundial -sobrevivió a un ataque kamikaze– y que había participado también en la Guerra de Corea. El 1 de agosto estaba en la decimoctava patrulla DESOTO, al mando del capitán John J. Herrick (con Herbert L. Ogier como comandante del buque) cuando tres lanchas torpederas norvietnamitas se perfilaron en el horizonte disponiéndose a atacar.

Dos días antes un comando de Vietnam del Sur había realizado una incursión destruyendo una estación de radar en la isla de Hòn Mê. El Maddox estaba cerca y aunque en realidad no tomó parte en la operación, el Viet Cong lo consideró cómplice, de ahí que enviase las lanchas en su busca; posteriormente, el general Phung the Thai aseguró que el buque americano había estado amedrentando a la flota pesquera local.

Las tres lanchas torpederas norvietmanitas avistadas desde el USS Maddox/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Herrick prefirió retirarse, pero al día siguiente retomó su misión y otra vez aparecieron las torpederas, pertenecientes al Escuadrón 135, que dirigía Le Duy Khoai. Las comunicaciones interceptadas volvieron a revelar su hostilidad y, puesto que el Maddox no podía huir al ser más lento, hizo tres disparos de advertencia. Empezaba una pequeña batalla.

Las lanchas hicieron caso omiso y dos de ellas dispararon sus torpedos. Herrick logró esquivarlos y descargó sus cañones contra el enemigo, que a su vez respondió con fuego de ametralladora. Luego llegaron cuatro F-9 Crusader procedentes del portaaviones USS Ticonderoga, que navegaba cerca sirviendo de apoyo, y se unieron al combate. Las lanchas trataron de escapar, pero recibieron varios impactos y quedaron maltrechas -una incluso se hundió, según los pilotos-, sufriendo cuatro muertos y seis heridos. El Maddox, que no registró bajas, sólo daños muy leves, se retiró uniéndose a otro destructor, el USS Turner Joy. Éste iba a ser co-protagonista de la segunda parte de los hechos.

Fue dos días más tarde, el 4 de agosto. Los dos buques retornaron a sus patrullas al ordenárseles que forzasen el límite de las aguas territoriales reclamado por el gobierno de Hanoi. Cabe decir que esas doce millas náuticas eran similares a las veinte que habían establecido las autoridades coloniales francesas en 1936, aunque EEUU sólo reconocía cinco. El caso es que Herrick y su colega del Turner Joy, el capitán Robert C. Barnhart, debían situarse a no menos de once (unos dieciocho kilómetros), en una noche de tormenta y marejada. En esas difíciles condiciones de navegación, sus sistemas de vigilancia detectaron señales de lo que interpretaron como otro ataque enemigo desde múltiples direcciones.

Esquema del desarrollo del incidente del USS Maddox/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

El Turner Joy avistó dos estelas de torpedos que evitó maniobrando, abriendo fuego a continuación con sus cañones. Durante dos horas, entre las diez menos veinte y las doce menos veinticinco, los dos destructores dispararon su artillería contra los objetivos que les indicaban el radar y el sónar: casi medio millar de proyectiles y cuatro o cinco cargas de profundidad.

Asimismo, reclamaron apoyo aéreo y un avión del Ticonderoga entró en acción nuevamente. Al final se estimó que se habían mandado a pique dos unidades enemigas y puesto en fuga otras dos con daños considerables.

Desarrollo del segundo incidente/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

A la una y media de la madrugada, habiendo cesado el fuego y ante la falta de restos que indicasen que realmente hubo lanchas atacándole (fuego, manchas de combustible en el agua, trozos del casco de las torpederas, chalecos salvavidas, etc.), Herrick envió un cable a Honolulú admitiendo que todo debía de haber sido una confusión, fruto de la extrema meteorología, la ansiedad de la tripulación, la inexperiencia de los operarios de radar y la errónea interpretación de unas comunicaciones norvietnamitas interceptadas (que hablaban de una salida de las lanchas pero, al parecer, se referían a recuperar la perdida el día 2).

En un segundo mensaje, enviado una hora después, solicitaba un reconocimiento aéreo cuando amaneciera, y en otro al día siguiente sugería que la explosión de un torpedo que había detectado el sónar probablemente era el ruido de la hélice del propio Maddox en sus bruscos giros. Algo parecido dijo el comandante James Stocdale, piloto del F8 Crusader, que tras volar por la zona una y otra vez no vio ningún objetivo: «Tenía el mejor asiento de la casa para ver ese evento y nuestros destructores solo estaban disparando a objetivos fantasmas; no había botes PT allí… no había nada excepto agua negra y potencia de fuego estadounidense». Barnhart, en cambio, seguiría empeñado en que sí hubo un ataque.

Al parecer, el secretario de Defensa, Robert McNamara, no informó al presidente de las dudas manifestadas por Herrick, lo que proporcionó a Johnson un casus belli. Falseando el punto donde se produjo el incidente -en alta mar, dijo- y tras advertir a los soviéticos para tranquilizarlos, decidió dar una respuesta armada a lo que denominó «ultraje», poniendo en marcha un plan que ya estaba hecho mucho antes: la Operation Pierce Arrow, una campaña de bombardeos aéreos masivos con sesenta y cuatro salidas desde los portaaviones USS Ticonderoga y USS Constellation. Se hicieron el día 5 con dieciocho aviones, destruyendo una treintena de torpederas y quemando el diez por ciento de las reservas de petróleo del país.

Los bombardeos de la Operación Pierce Arrow en un mapa de la época/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

El raid fue capitaneado precisamente por Stockdale, que tuvo que obedecer las órdenes pese a que consideraba que «estábamos a punto de iniciar una guerra con falsos pretextos, ante el consejo contrario del comandante militar sobre el terreno». EEUU perdió dos aviones en ese episodio (ocho, según el Viet Cong), lo que supuso la primera baja mortal (el otro piloto fue hecho prisionero) de lo que iba a ser la Guerra de Vietnam. Una contienda que, como vemos, dio sus primeros pasos de forma turbia, desoyendo las dudas que planteó el senador Wayne Morse, quien advertía de que aquello eran «actos de guerra en lugar de actos de defensa» y con el Congreso votando la resolución a favor de dar su autorización al presidente para intervenir directamente.

La publicación en 1971, por The New York Times, de los llamados papeles del Pentágono desveló conversaciones entre el presidente y el secretario de Guerra sobre operaciones secretas para provocar a los vietnamitas -haciendo coincidir, por ejemplo, las patrullas DESOTO con las misiones de comando survietnamitas- y justificar una escalada militar estadounidense. Asimismo pusieron de manifiesto la manipulación de las comunicaciones interceptadas para presentarlas como hostiles; al propio presidente se le ocultaron o distorsionaron datos, aunque sabía que en realidad no hubo un segundo ataque al Maddox, como dejó patente en una famosa frase: «Por lo que sé, nuestra armada estaba disparando a las ballenas». Los documentos de la NSA (National Security Agency) desclasificados en 2004 lo confirman.

En cambio sí hubo una escaramuza el primer día, como reconoció el propio Giap en una reunión con McNamara en 1995; se podría considerar que aquel fue el prólogo de la guerra propiamente dicha. En enero de 1965 se repitió la situación cuando el USS Morton, en una patrulla DESOTO, disparó contra cinco objetivos detectados por el radar. Un mes después se dio el visto bueno a la Operación Rolling Thunder, un nuevo bombardeo que se solapó con el desembarco de miles de marines para unirse a los cerca de sesenta mil asesores ya destinados en Vietnam. Empezaba una década de horrores para todos.


Fuentes

Edwin Moise, Tonkin Gulf and the escalation of the Vietnam War | Pat Paterson, The truth about Tonkin (en U.S. Naval Institute) | USS Maddox (DD-731), 1944-1972. Actions un the Gulf of Tonkin, August 1964 (en Naval Historical Center) | USS Turner Joy DD 951 | Gulf of Tonkin Index – 11/30/2005 and 05/30/2006 (en National Security Agency) | Wikipedia