Una de las ventajas con que contaba el ejército de Ying Zheng (el primer emperador de China en 221 a.C. con el nombre de Qin Shi Huang), durante el período de los Reinos Combatientes, eran unas ballestas fabricadas con piezas de bronce que estaban dotadas de un sofisticado mecanismo de gatillo formado por piezas intercambiables. Estas piezas se fabricaban mediante moldes en serie.

Más o menos en la misma época la ciudad de Cartago producía sus barcos de guerra también en masa, y a gran escala, con un coste moderado, lo que le permitía mantener el control del Mediterráneo de una manera eficiente.

Posteriormente la República de Venecia imitaría a los cartagineses, produciendo barcos con piezas prefabricadas en una cadena de montaje, lo que les permitía completar casi un barco al día. La veneciana sería la primera fábrica del mundo, con hasta 16.000 trabajadores en su máximo apogeo.

Un cuenco de borde biselado procedente de Siria (3400-3200 a.C.) | foto Schauschgamuwa en Wikimedia Commons

Pero antes de todo eso, el primer producto en ser fabricado en masa y en serie fue un simple cuenco de arcilla sin ningún tipo de decoración, más allá de su borde biselado. Se fabricaban en la antigua ciudad mesopotámica de Uruk en el IV milenio a.C., y constituyen casi las tres cuartas partes de toda la cerámica encontrada en los yacimientos.

Todos los cuencos encontrados comparten las mismas características: una forma tosca y un tamaño uniforme de unos 10 centímetros de altura, con una boca de 18 centímetros de diámetro y una base de 9 centímetros. Están hecho de arcilla poco cocida y muy gruesa, lo que los hace sorprendentemente robustos.

A pesar de que los artesanos de la época eran capaces de realizar trabajos de gran calidad y finura en el torno, los cuencos son toscos y duros, parece que a propósito. Incluso muestran en el exterior una superficie irregular y rugosa, mientras que en el interior se aprecian las huellas dactilares de los alfareros que prensaban la arcilla.

Cuencos de borde biselado encontrados en Logardan, al norte de Irak (4000-3100 a.C.) | foto Osama Shukir Muhammed Amin FRCP (Glasg) en Wikimedia Commons

No se sabe exactamente como eran fabricados, pero por su asombrosa semejanza (siempre son iguales, se encuentren donde se encuentren) la hipótesis más extendida es que se utilizaba un molde. Experimentos realizados por arqueólogos para reproducir su fabricación encontraron que es muy difícil conseguir los lados rectos y la base definida utilizando solo las manos.

Estos objetos, a los que se ha denominado cuencos de borde biselado se encuentran en grandes cantidades en los yacimientos arqueológicos mesopotámicos del periodo Uruk (3900-3000 a.C.). Precisamente el hallazgo de tan gran número de ellos, muchas veces en un solo yacimiento, parece apoyar la teoría del molde.

Algunos investigadores opinan que el molde debió ser de carácter móvil, hecho de diversos materiales como madera, metal, piedra, o incluso podía ser otro cuenco de borde biselado. Otros sugieren que los artesanos utilizaban un molde de tierra, creando los cuencos en una depresión o agujero en el suelo.

Un cuenco de borde biselado encontrado en Kish, 15 kilómetros al este de Babilonia | foto Zunkir en Wikimedia Commons

En cuanto al uso que podían tener, se cree que eran utilizados para medir la cebada y el aceite que se entregaba, como raciones, a los trabajadores que construían los templos y otros edificios asociados al poder. Se empleaban para el racionamiento una o más veces y luego se guardaban para la siguiente obra. Por ello se los suele encontrar juntos y enteros, sin romper. Si efectivamente se utilizaban como pago a los trabajadores, constituirían la primera prueba de salario en la historia, ya que no existen pruebas de pagos más antiguas que los cuencos.

Una hipótesis alternativa sugiere que se pudieron utilizar para hornear pan, y racionarlo en el mismo recipiente. Algunos estudiosos creen que podrían haber tenido una función cultual, utilizados para realizar las ofrendas de grano en el templo.

Hay incluso quien opina que se usaban para transportar sal, e incluso para ser usados en grandes banquetes donde se reunía toda la comunidad durante celebraciones festivas. Lo que sí está claro es que su naturaleza porosa resultaba inadecuada para contener líquidos.

Un cuenco de borde biselado procedente de Nínive y conservado en el Museo Británico (3300-3100 a.C.) | foto Vassil en Wikimedia Commons

Algunos han sugerido que podría tratarse de objetos desechables, dado que aparecen en los yacimientos en grandes cantidades e intactos. Pero la idea de un objeto desechable resulta extraña por el despilfarro que supondría para la economía y la mentalidad de la época.

El historiador italiano Mario Liverani argumenta que los cuencos pertenecerían a la administración del templo, siendo utilizados para servir comidas a los trabajadores ocasionales y almacenados después. Mientras, a los empleados estatales permanentes se les pagaban raciones mensuales de comida.

Como decíamos al comienzo, se sabe que los cuencos se originaron en la ciudad de Uruk a mediados del IV milenio a.C. A medida que la cultura de Uruk se expandió también lo hicieron los cuencos, su producción y su uso. Se han encontrado cuencos de borde biselado en yacimientos arqueológicos que llegan desde Siria y Anatolia hasta la meseta iraní y la costa del actual Pakistán.


Fuentes

Mario Liverani, The Ancient Near East: History, Society and Economy | Marc Van De Mieroop, A History of the Ancient Near East, ca. 3000-323 BC | Millard, A. R. (1988). The Bevelled-Rim Bowls: Their Purpose and Significance. Iraq, 50, 49–57. doi.org/10.2307/4200283 | Jack Cheng, Bevel-rimmed Bowls | Goulder, J. (2010). Administrators’ bread: An experiment-based re-assessment of the functional and cultural role of the Uruk bevel-rim bowl. Antiquity, 84(324), 351-362. doi:10.1017/S0003598X0006662X | Wikipedia


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