Los científicos han resuelto un misterio de décadas sobre por qué los antiguos tetrápodos -criaturas parecidas a los anfibios que vivieron hace más de 300 millones de años- conservados en uno de los yacimientos fósiles más importantes de Irlanda parecían tener los huesos cocidos después de morir.

El conjunto de Jarrow es uno de los yacimientos fósiles más importantes de Irlanda y conserva algunos de los anfibios más antiguos que vivieron en ambientes terrestres. Estos fósiles se encuentran en una veta de carbón en el condado de Kilkenny.

Los fósiles de este yacimiento presentan una característica única: la morfología interna original de sus huesos se ha alterado, por lo que ahora es difícil distinguir los detalles de los fósiles. La causa de esta alteración ha desconcertado a los científicos, que pensaban que se debía a la disolución de los huesos por el ácido cuando los animales fueron enterrados. Hasta ahora.

Un equipo de científicos del Trinity College de Dublín, el University College de Dublín, la Universidad Nacional de Irlanda en Galway, la Universidad de Birmingham y el Instituto Gemológico de América utilizaron una combinación de tomografía computerizada, para obtener imágenes de rayos X del fósil, y ablación por láser, para analizar la química de los huesos e investigar las causas de esta alteración.

Tomografía computarizada de K. galvani que muestra la alteración en los huesos | foto Dr Aodhan O’Gogain, Trinity College Dublin

El Dr. Aodhán Ó Gogáin, de la Facultad de Ciencias Naturales de Trinity, es el autor principal del estudio. Según sus palabras: Normalmente, en los huesos fósiles vemos que se conserva la estructura interna original. Pero cuando observamos las imágenes de rayos X de los fósiles de Jarrow vimos que no se ha conservado ninguna morfología ósea interna y que los huesos han sido parcialmente sustituidos por el carbón circundante.

El equipo también encontró apatita conservada en los huesos. En palabras del Dr. Gary O’Sullivan, coautor del estudio: La química de los cristales de apatita puede decirnos mucho sobre cómo se formó, si creció orgánicamente en el animal, si se formó cuando el animal estaba siendo enterrado o si algún otro factor influyó en su crecimiento. La apatita es uno de los componentes principales de los huesos vivos, por lo que no es de extrañar que se conserve en ellos. Sin embargo, cuando examinamos la composición química de la apatita en los huesos de Jarrow, descubrimos que se formó por el calentamiento de fluidos en el interior de la Tierra.

Según el Dr. Aodhán Ó Gogáin también hemos podido datar radiométricamente la apatita, lo que demuestra que se formó en una época en la que todos los continentes de la Tierra se unían y colisionaban para formar el supercontinente Pangea. Al colisionar, estos continentes formaron cinturones montañosos de los que manaban fluidos subterráneos sobrecalentados. Son estos fluidos sobrecalentados, que fluyeron por toda Irlanda, los que cocinaron y fundieron los huesos de estos fósiles causando la alteración que vemos hoy.

El Dr. Patrick Wyse Jackson, de Trinity, otro de los coautores, afirmó: El conjunto de Jarrow tiene una gran importancia científica y es un elemento significativo del geopatrimonio de Irlanda. Es estupendo que por fin se haya resuelto la cuestión de qué alteró los huesos fósiles de estos animales.

El estudio se publicará en la revista Paleontology.


Fuentes

Trinity College Dublin


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