Khara-Khoto, la Ciudad Negra visitada por Marco Polo

Khara-Khoto, la ciudad negra | foto Bruno Raymond en Flickr

En el extremo más occidental de Mongolia Interior, en pleno desierto de Gobi hubo una vez un próspero reino. Era un centro de aprendizaje religioso, de arte y de comercio. Pero todo lo que queda ahora son las derruidas murallas que una vez protegieron la ciudad, unos pocos edificios de barro destrozados y huesos dispersos y blanqueados por el sol.

Khara-Khoto, o “ciudad negra” en lengua mongol, se fundó en 1032 como capital de la dinastía Xia Occidental (1038–1227 d.C.) y pronto se convirtió en un próspero centro comercial.

La ciudad fue capturada por Gengis Kahn en 1226, pero en lugar de ser arrasada como solía hacer la Horda de Oro del Khan con las ciudades capturadas, Khara-Khoto floreció bajo el dominio mongol.

Ruinas de Khara-Khoto | foto Fandorine1959 en Wikimedia Commons

Durante la época de Kublai Khan, la ciudad se expandió hasta triplicar su tamaño original, e incluso fue mencionada por Marco Polo en su cuaderno de viaje con el nombre en lengua tangut de Etzina:

Cuando dejas la ciudad de Campichu cabalgas durante doce días, y luego llegas a una ciudad llamada Etzina, que está hacia el norte, al borde del desierto de arena; pertenece a la provincia de Tangut. El pueblo es idólatra y posee abundantes camellos y ganado, y el país produce un buen número de halcones. Los habitantes viven de sus cultivos y de su ganado, pues no tienen comercio. En esta ciudad deberás aprovisionarte de víveres durante cuarenta días, porque cuando abandonas Etzina, entras en un desierto que se extiende cuarenta días de viaje hacia el norte, y en el que no encuentras ninguna morada ni lugar de avituallamiento.
Marco Polo, Los viajes de Marco Polo

Vista del extremo noroeste de Khara-Khoto con las estepas de la dinastía Yuan | foto BabelStone en Wikimedia Commons

Bajo los mongoles, el pueblo Tangut pudo disfrutar de una existencia pacífica durante casi 150 años, hasta que la dinastía Ming sitió la ciudad en 1372. Nadie sabe exactamente cómo cayó Khara-Khoto, pero la leyenda local afirma que los astutos gobernantes Ming desviaron el río Ejin, la única fuente de agua de la ciudad, que fluía justo a las afueras de la fortaleza, negando así a las tropas y a los habitantes de la ciudad el elixir vital.

Mientras las tropas Ming asfixiaban la ciudad sin necesidad de poner un pie dentro de sus murallas, los habitantes de Khara-Khoto se dieron cuenta de que debían tomar una terrible decisión: morir de sed o enfrentarse a los soldados Ming en combate.

Cuando los soldados Ming finalmente atacaron, acabaron no sólo con la población, sino también con todo el ganado y los caballos. Tras esta derrota, Khara-Khoto fue abandonada y quedó en ruinas.

Vista interior de las estepas | foto BabelStone en Wikimedia Commons

El lugar fue redescubierto a principios del siglo XX por una expedición mongol-sichuan al mando del explorador ruso Pyotr Kuzmich Kozlov. Durante su excavación inicial, la expedición descubrió más de 2.000 libros, pergaminos y manuscritos en lengua tangut.

Estos tesoros se enviaron a San Petersburgo junto con estatuas budistas, textos y grabados en madera que se encontraron en una estupa fuera de las murallas de la ciudad.

Edificio musulman a las afueras de la ciudad | foto Rachel Roberts en Wikimedia Commons

Las excavaciones posteriores produjeron muchos miles de manuscritos y libros más, así como artículos de uso cotidiano, instrumentos de producción y arte religioso.

Muchos de estos libros y xilografías constituyeron la base para la investigación de la lengua Tangut en años posteriores.

Ahora, todo lo que queda de esta gran ciudad son murallas de 10 metros de altura, algunas pagodas de 12 metros y lo que parece ser una tumba de estilo árabe justo fuera de las murallas, lo que indica que había musulmanes entre el pueblo que gobernaban los Tangut.


Este artículo se publicó en Amusing Planet. Traducido del inglés y republicado con permiso.