Un enfoque más sostenible de la agricultura con la tecnología más reciente

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En los últimos años, los problemas en el medioambiente relacionados con el cambio climático son cada vez más frecuentes y notorios. Parte del problema proviene de los métodos más tradicionales de la agricultura, como la agricultura intensiva, que deterioran los recursos agrícolas más importantes y pueden afectar a la flora y la fauna de forma crítica. 

Problemas derivados de la agricultura tradicional

La antítesis de una agricultura sostenible y respetuosa con el medioambiente es la agricultura intensiva. Este tipo de agricultura se basa en técnicas como el sobrepastoreo; malos métodos de preparación de la tierra, como tala de árboles y arbustos o quemas no prescritas; y el monocultivo. Además, es un tipo de agricultura donde el uso de productos químicos es algo frecuente. Las consecuencias de la agricultura intensiva son previsibles: el monocultivo agota solo ciertos nutrientes del suelo, cuya reposición se basa principalmente en compuestos químicos que acaban por estropear la composición natural del suelo. El problema puede empeorar si las lluvias lavan esos compuestos y los arrastran a fuentes de agua cercanas, como ríos o bolsas subterráneas.

Es cierto que, dadas las características propias de la agricultura intensiva, a corto plazo es capaz de proporcionar una producción muy alta, pero, a diferencia de otros sectores, la agricultura depende, en gran medida, del uso y conservación de los recursos, principalmente el suelo. Muchas veces, la solución al agotar el suelo de una zona ha sido la de ampliar las zonas de cultivo, casi siempre a costa de espacios naturales, con la consiguiente pérdida de hábitat natural y biodiversidad. 

Prácticas agrícolas sostenibles

A diferencia de la agricultura intensiva y extensiva, la agricultura sostenible basa su práctica en 3 objetivos: económicamente rentable, actividad social y respeto por el medioambiente. Como es natural, la agricultura es una actividad con la que se busca obtener un beneficio económico y, en ese sentido, la agricultura sostenible persigue ese mismo objetivo. Para ello, se basa en 2 ideas clave: maximizar el rendimiento de los cultivos y disminuir el gasto innecesario en insumos como fertilizantes o agua, aplicándolos sólo dónde y cuándo sea necesario.

En lo que respecta al cuidado del medioambiente, una gestión sostenible se basa en los siguientes puntos: una gestión cuidadosa y responsable del agua; minimización de la contaminación del suelo, el agua y el aire; protección de la biodiversidad; minimización del uso de productos químicos y adopción de técnicas que protejan las propiedades del suelo, como la agricultura sin labranza.

Tecnología para hacer la agricultura más sostenible

Para llevar a cabo el cambio que el planeta demanda, la tecnología facilita enormemente la labor de los agricultores y les permite ahorrar dinero. La monitorización del campo por satélite permite obtener una imagen completa del campo sin la necesidad de estar físicamente presente en él y los datos históricos ayudan a crear tendencias y hacer estimaciones realistas sobre la cantidad de cosecha que se obtiene, de media, en ese campo, en una región o todo un país. Gracias al GPS, cualquier inspección del campo puede realizarse yendo directamente al lugar con problemas, reduciendo el uso de combustible y ahorrando tiempo en lugar de tener que inspeccionar el campo entero o vagar por él. 

La electrónica y la robótica también ponen su granito de arena con múltiples sensores, maquinaria automatizada, drones fumigadores o lámparas de bajo consumo para el cultivo en invernaderos.

En lo que respecta al software, EOS Crop Monitoring es la mejor elección. Se trata de una plataforma de monitorización de cultivos por satélite en línea que cuenta con toda la información que el usuario necesita. A partir de imágenes de satélite, que pueden adquirirse dentro de la propia plataforma, el análisis de estas con índices de vegetación genera datos sobre el estado real de los cultivos. Con esos datos, el programa crea mapas de productividad y, sumado a la función zonificación, divide el campo en varias zonas de acuerdo con el rendimiento de las plantas, lo que facilita la aplicación de tasa variable de fertilizantes o agua, en función de la demanda de las plantas. 

Además de estas funciones, EOS Crop Monitoring cuenta con la previsión meteorológica precisa para los próximos 14 días y datos históricos desde 2008, lo que es de utilidad para planificar las actividades de campo. La plataforma también cuenta con una app móvil para los exploradores que funciona sin conexión a Internet y permite rellenar informes sobre los problemas que se encuentran en el campo, a los cuales se les puede adjuntar fotografías. La información se comparte una vez vuelva la conexión a Internet. Además, el programa dispone de cuentas de equipo, con las que todos los trabajadores tienen acceso a la misma información, con diferentes niveles de accesibilidad.

Las mejoras tecnológicas de las últimas décadas han cambiado totalmente el sistema de producción agrícola, pasando de conjeturas a la precisión de disponer de una gran cantidad de datos. Gracias a la tecnología, los agricultores pueden optimizar el proceso de cultivar al mantener el rendimiento al máximo mientras reducen el uso de insumos y las emisiones de efecto invernadero.