Ciudadela de Laferrière, la fortaleza más grande de América

La ciudadela Laferrière | foto dominio público en Wikimedia Commons

En el norte de Haití, en la cima de la montaña Bonnet a L’Eveque a unos 900 metros de altitud, y a 27 kilómetros al sur de la ciudad de Cabo Haitiano, se encuentra la mayor fortaleza de toda América, la Ciudadela de Laferrière. Se la considera la única fortificación militar de origen africano del Nuevo Mundo, y un ícono del país caribeño.

Se empezó a construir en 1805 y los trabajos duraron 15 años hasta su finalización en 1820. Fue ideada y encargada por Henri Christophe como parte de un sistema de fortificaciones destinado a frustrar una posible incursión francesa.

Christophe era general del ejército haitiano durante la revolución que supuso la independencia del país de Francia, y que fue el único levantamiento de esclavos de la historia que ha tenido éxito.

Interior de la fortaleza | foto Stefan Krasowski en Wikimedia Commons

El enfrentamiento con su compañero revolucionario Alexandre Pétion le llevó a separar el norte del país, que controlaba, y autoproclamarse rey en 1811.

La fortaleza, que fue construida por más de 20.000 ex-esclavos de los que aproximadamente murieron unos 2.000, se levantó tierra adentro como punto de observación que permitía a las fuerzas haitianas vigilar desde los valles cercanos basta el litoral.

Retrato de Henri Christophe | foto DuchessofMalfi en Wikimedia Commons

Una vez terminada fue equipada con 365 cañones de diferentes tamaños, recuperados de la gran cantidad de piezas de artillería abandonadas por los europeos en la isla. Todavía hoy pueden verse las grandes reservas de balas de cañón acumuladas en pilas piramidales en la base de los muros de la fortaleza.

El plan de Christophe era que sus hombres quemaran las cosechas y alimentos almacenados a lo largo de toda la costa y luego se retiraran a la fortaleza por el único camino de montaña que conduce a ella. Sin embargo, el ataque esperado por los haitianos nunca se produjo y, con el tiempo la ciudadela quedó abandonada.

Pero antes de finalizar la construcción en 1820 el ataque provino de sus propias tropas, descontentas con su gobierno despótico (se había hecho rodear de príncipes, condes, marqueses y caballeros, a imitación de las monarquías europeas). Christophe optó por solucionar el asunto disparándose una bala de plata en el pecho. La leyenda dice que sus seguidores más leales le enterraron en algún lugar dentro de la ciudadela.

Las balas de cañón aun se amontonan en algunas partes de la fortaleza | foto Rémi Kaupp en Wikimedia Commons

Su hijo, el heredero del trono, no corrió mejor suerte a manos de los rebeldes y el Reino de Haití desapareció para siempre. La reina viuda y sus hijas lograron huir a Italia y vivieron en Pisa hasta el final de sus días.

La fortaleza tiene unas dimensiones colosales con murallas que se elevan 40 metros desde la cima de la montaña en las partes más altas, y tienen hasta 9 metros de ancho en las más gruesas. Toda la estructura cubre una superficie de 10.000 metros cuadrados. Las grandes piedras de los cimientos reposan directamente sobre la roca de la cima, y se dice que los haitianos utilizaron una mezcla de mortero que incluía cal viva, melaza, sangre de animales y pezuñas de vaca cocidas hasta convertirlas en una pasta pegajosa.

Imagen aérea de la fortaleza | foto Iconem en Wikimedia Commons

En el interior se disponen grandes cisternas y almacenes que estaban pensados para guardar alimentos y agua suficientes para 5.000 defensores durante un año. Las instalaciones también incluyen mazmorras, baños y hornos de pan.

La construcción tiene el aspecto, desde el sendero que conduce a su base a través de la montaña, de la proa de un gran barco de piedra que sobresale por encima de la ladera. Su estructura es angular e irregular, algo intencionado para desviar las balas de cañón en caso de ataque.

Nunca se terminó ni se utilizó y por eso La mayor parte de la fortaleza no tiene techo, sino que su parte superior consiste en un entramado de pasarelas de piedra. Quedó muy afectada por el terremoto de 1842.

Otra vista interior de la estructura | foto Rémi Kaupp en Wikimedia Commons

Hoy se puede recorrer el camino de 11 kilómetros que conduce hasta la ciudadela partiendo del Palacio Sans-Souci en Milot, a pie o en todoterreno, aunque también existe la posibilidad de alquilar un caballo. Todo el trayecto es cuesta arriba. Se puede subir a las pasarelas de piedra del techo, con precaución pues carecen completamente de barandillas o cualquier otro sistema de seguridad.


Fuentes

Citadelle Laferrière | UNESCO | Roseline NgCheong-Lum, Leslie Jermyn, Haití | Leonard L. Bethel, La Citadelle: Layle Lane and Social Activism in Twentieth-Century America | Wikipedia